Las manifestaciones en contra de gobiernos democráticos y dictaduras parecen haber marcado la agenda política mundial, ¿Qué dejaron ellas?
Por Agustina Quiroga
aquiroga91@gmail.com
“¿No participan? ¿No tienen propuestas? En las pancartas que levantan, se lee: “Basta de guerras”, “Abajo la deuda estudiantil”, “Moratoria hipotecaria”, “Impuestos a los ricos”, “Reforma financiera”, “No más subsidios a las corporaciones”, y sobre todo, “afuera el dinero de la política”, de María Negroni, escritora, que enseña literatura latinoamericana en el Sarah Lawrence College (NY) en su artículo ¿Quién le teme al Occupy Movement?
La revista estadounidense TIME consideró que el personaje del año 2011 era el manifestante. Las protestas en Medio Oriente, los indignados en Europa y el Occupy Movement en Estados Unidos, fueron algunos de los hechos que hicieron que la última edición del año de este popular y distinguido medio eligiera al protestante. Las manifestaciones en contra de gobiernos democráticos y dictaduras parecen haber marcado la agenda política mundial, ¿Qué dejaron ellas?
Para algunos fue un terrible dolor de cabeza: una manifestación de la falta de apoyo popular de sus representados. Tal es el caso de José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente de España, quien no pudo ignorar la toma de la Plaza del Sol por miles de sus compatriotas. Sus consignas eran: “No, no nos representan”. Si bien, para muchos parecía como que no tenían idea de lo que querían, hay algo claro que no quieren: que continúe la situación actual. Saber lo que no se quiere es un paso para saber lo que sí.
Para otros significó el fin de su poder “eterno”. Egipto, Túnez, Libia, y muchos más le dijeron basta a las dictaduras establecidas en sus países desde hace varias décadas. Una ola distinta parece recorrer el Oriente Medio.
El 2011 quedará entonces no sólo como el año del manifestante, sino como aquel en que los ciudadanos demostraron que sí ellos quieren cambios, pueden pedirlos, y su reclamo será escuchado. El director de la Revista Time, Rick Stengel, lo describió de la siguiente manera: “Discreparon, pidieron, no se rindieron, incluso cuando las respuestas llegaron en forma de gases lacrimógenos o como una lluvia de balas. Encarnaron literalmente la idea de que la acción individual puede traer el cambio colectivo y colosal”.
Quizás para muchos sus pedidos parecen haber llegado a oídos sordos. Pero el poder de una generación que busca frenar lo que ellos sienten como destructivo para su nación, se vio reflejado en el 2011. Para el nuevo año que comienza, en el que según algunos vendrá el fin del mundo, podríamos tener presente a todos ellos.
“Cada generación tiene la posibilidad de cambiar el mundo. Triste la nación que no escucha a sus chicos y chicas”, dice la canción I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight, de la banda irlandesa U2. En el 2011, se pudo ver mucho de ello. ¡Salud!




