“Lo que empezó como un juego se ha transformado en un arma de acción política y control social”, de Gumersindo Lafuente, para la revista del diario español El País.
Por Agustina Quiroga
aquiroga91@gmail.com
Empezó con Facebook, siguió con Twitter, nadie sabe que será mañana. La primera red social cambió nuestras vidas. Básicamente, digitalizó nuestra existencia. Dejamos de ser quiénes éramos en el día a día, para que una parte nuestra pasara a ser ese perfil en Facebook: cuántos amigos tiene, qué cosas le gusta, qué fotos y páginas comenta, qué links comparte, etc.
El 2011 fue el furor del Twitter. La “primavera árabe” y el 15-M lo utilizaron como forma de organización de las manifestaciones en contra de sus gobiernos. La importancia de este sitio, que ya se había advertido anteriormente- se la utilizó durante las protestas en Irán en contra del fraude político en las elecciones de 2010-, se multiplicó. El mundo pasa hoy más rápido por Twitter.
Las noticias vuelan por todas las redes sociales. Desde la muerte y captura de Bin Laden, hasta frivolidades como el video de un grupo de chicos, los Vazquez, interpretando espectacularmente la canción de la inglesa Adele, Rolling in the deep. Lo que sea que esté bueno o, por el contrario, lo muy malo, y lo más importante, está primero en Twitter.
El periodista Gumersindo Lafuente habla de “la mayoría de edad” del Twitter, dado que alcanzó los 100 millones de seguidores activos, y también por su imparable influencia: nos enteramos de lo que pasa por esta red y a su vez, ella ha colmado nuestro lenguaje. Palabras como hashtag y trending topics son parte de nuestro vocabulario cotidiano, y es más, hasta le hemos encontrado un uso al asterisco.
El mundo se ve constantemente revolucionado por estas redes sociales. Ya lo han dado vuelta, e incluso han volteado gobiernos, en más de una oportunidad. Se trata de un arma política. Y no debemos ser ingenuos, también es un arma de control: lo que hacemos en Facebook, Twitter, y en toda la web, no queda sólo entre amigos, sino que también los gobiernos y empresas saben qué estamos realizando, qué nos gusta y qué no.
¿Qué nuevo gigante se despertará en la web? ¿O seguirán los ya viejos conocidos- a pesar de su cortísima edad- reinando? ¿Habrá una transformación radical de ellos? Todo es posible en el vertiginoso y fluctuante universo virtual.
Puede ser que más que algo distinto, sea mejor seguir con lo ya conocido, aunque muchos, por momentos, se estén aburriendo de ello. La rapidez y el poder de estas redes, todavía no parece haber tocado fondo, y puede ser mucho mayor.
Nada dura hoy, pero todo queda. Twitter con sus temas más populares de la semana impone una agenda que cambia todos los días. Sin embargo, por más que creamos que desaparece, en la web todo queda. Recordemos que Facebook y compañía siguen siendo dueños de todo lo que nosotros subimos, gratuita e ingenuamente, a la web.
Puede ser que surjan nuevas redes, nuevas herramientas digitales. No obstante, las que están parecen muy bien afianzadas, y son dueñas de un poderío inigualable: usuarios.




