Por Agustina Quiroga
aquiroga91@gmail.com
“Una casa está hecha de paredes y vigas. Un hogar se construye con amor y sueños. La Botella de leche por siempre un hogar para los buscadores de maravillas y soñadores”, un mensaje que decora el hostel La Botella de Leche, en Tamarindo, Costa Rica.
¿Qué es un hostel/hostal? Hay muchas definiciones. Algunos sitios de internet, dado que el término no se encuentra dentro del diccionario de la Real Academia Española, lo describen como albergues juveniles donde se puede dormir por precios baratos y que suelen promover el intercambio cultural. Personalmente, considero que la mejor forma de definirlo es decir que se trata de una casa-hotel.
Una casa porque hay cuartos, salones comunes, y una cocina para todos los que se albergan en él. Y un hotel porque se paga por noche.
Es raro el ambiente que se vive en ellos. Los diferentes viajeros charlan entre ellos espontáneamente, surge nuevas amistades, y hay un interés por querer conocer al otro: su historia, su país de origen, sus costumbres.
El intercambio cultural es muy grande; y en una de las cosas en que más se ve es en la comida. Desde la sorpresa que a uno le puede parecer ver a un americano cocinándose una tortilla a las 9 de la mañana, a lo raro que para otros les puede parecer vernos comer un arroz con atún, mayonesa y tomate.
Si bien se respira un aire de tranquilidad y libertad en ellos- los huéspedes se sienten más cómodos que en un hotel en cuanto al ruido y a la forma en la que se pueden desplazar por las instalaciones- no es que haya piedra libre para hacer cualquier cosa. Todo lo contrario: hay reglas. Y las hay para cumplirlas. En muchos de estos alojamientos, el no respetarlas puede llevar a ser echado- previo reembolso de lo abonado- del lugar.
Las leyes que hay que seguir no son demasiado rigurosas ni exigentes. Van desde no hacer ruidos fuertes después de las 23, a lavar los utensilios de cocina- bajo pena de que la cocina sea clausurada- y a respetar el sueño ajeno. Mientras se cumplan estas simples normas, nadie es molestado.
La simpatía o la antipatía de los dueños y encargados de estos lugares, influye mucho en cómo se sienten los viajeros y en la libertad que tienen estos. Algunos propietarios detestan el ruido y por ello, amenazan constantemente con dejarlo a uno de patitas en la calle. Mientras que otros, no tienen drama en el alboroto, siempre que este no derive en un llamado de la policía local o en quejas de los vecinos. Después de todo, sigue siendo un hotel.
Es un lugar de hospedaje clave, especialmente para aquellas personas que están viajando hace mucho tiempo. En fechas como Navidad, Año Nuevo, y el cumpleaños de uno, los otros huéspedes los ayudan a sentirse en familia. El brindis entre todos ayuda a extrañar menos y a sentirse a gusto.
A su vez, para aquellos trotamundos y viajeros solitarios es un lugar ideal para conocer compañeros de rutas y personas con las que recorrer lugares.
Un hostel es una forma distinta de viajar, que generalmente aceptan personas de no más de 30 años. Una alternativa para conocer no solo un nuevo lugar, sino también gente de nuestra generación que desde otro lado del mundo está haciendo lo mismo: disfrutar las vacaciones.




