El Entre Rios Digital :: elentrerios.com el diario con las noticias de la ciudad y el mundo.

18 de mayo de 2012

Headlines
Usted esta aquí: Columnistas Claudia Yauck Los indignados

Los indignados

Correo electrónico Imprimir PDF


Los hay en el PJ, en la UCR, en los gremios y entre los jubilados

Por Claudia Yauck
claudiayauck@gmail.com

La elección interna del PJ activará nuevamente un mecanismo electoral que, aunque está limitado al universo del justicialismo, no deja de ser un episodio en el que intervienen varios actores. Por un lado, ya está resuelto que el gobierno del PJ quedará en manos de Sergio Urribarri y por otro, que no habrá posibilidades de que los "suspendidos" participen en la contienda. El presidente del PJ, ya desestimó la posibilidad de que eso ocurra y al hacerlo ratificó que no habrá internas, al menos en el orden provincial, lo que, sin dudas, resta interés al evento.

José Cáceres, el presidente del PJ, y uno de los pocos vicegobernadores que logró fugarse del destino opaco de esa función, consideró "inviable" el reclamo del disidente Héctor Maya y de Augusto Alasino que solicitaron una prórroga de 45 días en el cronograma electoral que opera el viernes. Con esa definición, Cáceres reafirmó las resoluciones del Congreso, marcó que no habrá margen para los desertores y, revalidó las distancias entre los peronismos de la provincia.

Sin embargo, los viejos compañeros de ruta de Maya advierten que el ex senador, de aquilatada experiencia partidaria y política, "se quedó dormido en los laureles" frente a una disposición que se tomó en los primeros días de diciembre. De todos modos, Maya que no tiene partido propio y tampoco es peronista, a entender de los justicialistas, es la única voz del sector que planteó formalmente el legítimo derecho a defensa ante los Tribunales de Disciplina que comanda el justicialismo. Que su suerte está echada no es la novedad, sino que no haya fecha para un nuevo Congreso que es en el que depositaron el futuro de los castigados, que podrían permanecer en el purgatorio infinitamente, al margen de que son escasos los que públicamente plantearon volver.

De los más de 1000 suspendidos, que tampoco podrán participar en la contienda interna del PJ, sólo Maya y Alasino, presentaron sus quejas. El bustismo aún permanece en silencio y también aquellos duhaldistas confesos.

En la UCR, encolumnada tras Mario Barletta, las cosas no son diferentes: A la prenda de unidad que pretende imprimir el oficialismo radical en sus discursos, se opone la molestia de aquellos que no quieren unirse a Hermes Binner tal como quiere el ex intendente de Santa Fe. El problema no trasluce en los medios aún, pero es sólo una cuestión de tiempo que aparezca.

Los dos espacios de poder público que tiene el radicalismo, al margen del partido, son los bloques legislativos en los Concejos y en Diputados. Se sumará en breve, también impulsado por el partido el Foro de Concejales. En el caso de los intendentes, la UCR puso su esmero en mostrar que la constitución del Foro era el lacre con el que se aseguraba la unidad partidaria que Ricardo Troncoso tiene bajo amenaza constante. Sin embargo, es un secreto a voces que las diferencias son cada vez más difíciles de zanjar. Una muestra de ello es la pulseada por la CAFESG, en la que, finalmente, el gobernador Sergio Urribarri, lanzó un nombre que produjo más rechazos que alegrías pero que cumple con el requisito de representar a Federación. De todos modos, y más allá del cargo, lo que la oposición aún no ha demostrado su trascendencia al integrar el directorio, ya que en lo que va de estos años, su desempeño no produjo grandes novedades ni torció algunos desvaríos.

También los jubilados
Pero los partidos no son los únicos que tienen algunas filas de indignados. También los hay en los sectores gremiales que hoy están preocupados por una eventual reforma al sistema previsional de la provincia. Si bien la Caja es intransferible, por mandato constitucional, no hay leyes que impidan homologar las normas jubilatorias con las nacionales.

Los diputados radicales contaron públicamente que el ministro de Gobierno, Adán Bahl, desestimó que los cambios en el sistema formen parte de la agenda del Ejecutivo. De todos modos, los trabajadores judiciales y los docentes están alertas a que ello ocurra.

Lo que abona la preocupación de los trabajadores no es sólo la posibilidad de que haya cambios en el sistema previsional, sino que sus salarios, producto de las negociaciones de cierta dirigencia gremial, siguen conteniendo una escasa masa de dinero en el básico y numerosos códigos que a la hora de las mieles de la vejez, no cuentan en el salario, y vuelven amarga la tercera edad.

La expectativa de vida es mucho más larga. En caso de que se extienda la edad jubilatoria, tal como se rumorea, habrá viejos más viejos, pero también más pobres si es verdad que los cambios también apuntan a desactivar el 82 por ciento móvil.

"La mayor deuda que la Nación mantiene con las provincias está relacionada con las cajas previsionales. Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego son las provincias que mantienen bajo su competencia las cajas previsionales. La historia se inicia durante la presidencia de Carlos Menem, cuando 13 provincias se negaron a transferir sus cajas jubilatorias a la Nación. Por este motivo, el gobierno central debía remitirles los fondos correspondientes para afrontar mes a mes el pago de haberes a sus beneficiarios, que en la actualidad suman unos 700.000 en todo el país. Sin embargo, los fondos desde la Nación fluyen a cuentagotas. Córdoba, por caso, denunció que este año no recibió un solo centavo pese a que en 2009 el entonces gobernador Juan Schiaretti, al igual que los otros 12 mandatarios que se hallan en la misma situación, había firmado un "convenio de armonización" para normalizar el pago de la deuda. Entre ellos, esta provincia, según publicó el diario La Nación, hace un par de semanas atrás.

El proceso de "Armonización" es producto de lo acordado en el Pacto Federal (ley 23.235), a través de convenios entre el gobierno nacional y los gobiernos provinciales que se han sucedido en los últimos períodos democráticos.
Esos convenios se han firmado desde 2004, y tienen como finalidad que el gobierno nacional financie el déficit de la Caja de Jubilaciones

Pese a ello, desde 2008 en adelante la situación de los pasivos siempre es una preocupación. Pero, el problema no se engarza sólo a las políticas nacionales, sino también a un sistema que está colapsado y que arrastra a ese mismo destino a las cajas municipales.

El inconveniente del sistema no está sólo en el paupérrimo futuro de los jubilados, sino en un déficit que siempre aqueja pero que nunca se tiende a sanear. El ingrediente que resta, crece a la sombra del desconocimiento: Nadie sabe con certeza cuál es el rojo que amenaza la Caja, en cuyo interior debe resguardarse y asegurarse el futuro, tras años de trabajo.