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18 de mayo de 2012

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Partidos políticos, al borde de la muerte

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Corre riesgo la sobrevida de las minorías. En febrero, chequean los requisitos. Hay que tener 3687 afiliados para existir.

Por Claudia Yauck
claudiayauck@gmail.com 

La elección de octubre, y antes la de agosto, exhibió descarnadamente el impacto de la nueva ley de partidos políticos en Argentina. El bipartidismo, favorecido en su apetito electoral, pudo, a partir de la nueva norma, fagocitar las expresiones minoritarias que no tenían otra forma de subsistir, sino, subsumidos a una fuerza que los ampare y que, a diferencia de ellos, supere el 0,4 por ciento del padrón electoral que exige la ley.

Pasada la elección y superada la mélange que nutrió los frentes más diversos, febrero pone otra vez, bajo un cono de sombra, la vida de los partidos que no se ajustan a las leyes de la supervivencia.

Esto es así porque la Cámara Nacional Electoral reiteró las cantidades mínimas de afiliados que las agrupaciones políticas de cada distrito necesitan para mantener su personería política y advirtió que de no alcanzar las cifras exigidas tendrán 90 días para regularizar la situación.

El cumplimiento de este requisito legal es verificado por los jueces federales electorales en febrero de cada año y las agrupaciones que no lo cumplan reciben una intimación para regularizar su situación en un plazo improrrogable de noventa días. Si en ese lapso no consiguen alcanzar el mínimo, se da inicio a un proceso judicial para declarar la caducidad de su personería

"A partir de la última reforma electoral (ley 26.571) los partidos políticos deben tener, permanentemente, una cantidad de afiliados no menor al 0,4% de los electores del distrito, hasta el máximo de un millón. Es decir que en los distritos más poblados, como Capital Federal o Buenos Aires, un partido no puede tener menos de 4000 miembros", indicaron desde la Cámara.

En Entre Ríos, el ensamble de varias fuerzas minoritarias en diferentes frentes permitió la sobrevida de muchas expresiones, pero, frente a la verificación de sus datos, están nuevamente al borde de la muerte. Conspira contra su recuperación, la falta de fragor electoral, la ausencia de una elección en puerta y el aplastante triunfo del oficialismo en octubre. Esta combinación, sumada a la ausencia de un discurso que acerque a los ciudadanos a los partidos políticos, hace prever un futuro desalentador.

En Entre Ríos, y a octubre de 2011, están reconocidos como partidos políticos, de acuerdo al registro del Ministerio del Interior, el Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical, el Frente Grande, la Coalición Cívica; Afirmación para una República Igualitaria; el Partido Socialista, Propuesta Republicana, la Nueva Izquierda, el GEN, el Movimiento por Todos, el Movimiento Social Entrerriano, el Partido Popular de la Reconstrucción y Unión por la Libertad. Entre los que expiraron están el Humanista, el partido Acción por la República, el Partido Unión Provincial, el Partido Disidente y el Nuevo Espacio.

En las elecciones de octubre, hubo en Entre Ríos, un centenar de partidos denominados "activos" por el Tribunal Electoral. Ellos serán los que este febrero deberán asegurar, ante la Cámara, que han sido capaces de contener a sus simpatizantes. Para ello deben mostrar que tienen al menos unos 3.687 afiliados, mientras que en Santa Fe o Buenos Aires son necesarios unos 4.000.

La cuestión pasa casi desapercibida ahora, en un febrero en el que la tensión de los titulares está puesta en los ajustes y su alcance. Pero en unos meses más, las legislativas de 2013 agitarán el espíritu de varias expresiones que, con los días contados, deberán encontrar su destino. Si no lo hacen, su suerte estará echada y con ella, el futuro de sus dirigentes.

Juntos no es lo mismo que unidos: El escenario postelectoral es un mapa que, además de narrar cómo se distribuyó el poder, revela conjugaciones que, oportunas, salvaron el porvenir de algún dirigente. A esos armados, que resultaron una escenografía para octubre, habrá que reutilizarlos para febrero, ya que resulta complejo imaginar que, con el aplastante triunfo de octubre, que resuena aún en los oídos de los contrincantes, las expresiones minoritarias de la oposición encuentren quién quiera anidar en ellas.

De todos modos, Hermes Binner ya desalentó un polo que congregue a los no oficialistas. Su definición, tiene en Entre Ríos otro valor, porque de su saco colgaban, precisamente, las apetencias de radicales, socialistas y fapistas. Desde otro lado, y más regional, el bustismo ratificó su decisión de caminar la vereda de la oposición mientras que en el PRO buscan alguien que garantice una performance mejor que la que logró Armando Mandy Saliva Este bosquejo político, que hoy pone en un mismo plano a todos los que no superaron octubre, es el mismo que los obliga a encontrar una salida. En febrero, la Cámara Electoral exigirá cumplir con la ley y, otra vez, hay varios partidos políticos al borde de la muerte.