Por Guillermo Acosta
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"Se ve que a Dios le gusta demasiado el automovilismo", bromeó el piloto Martín Ponte al hablar sobre los riesgos que, domingo tras domingo, corren en cada autódromo argentino.
Ya pasó una semana de la muerte de Guido Falaschi, el joven piloto de TC de 22 años que sufrió un accidente en el autódromo "Juan Manuel Fangio" de Balcarce. Paradojas que deja el deporte: justo en tierras de un as del volante (dentro y fuera de las pistas) como lo fuera "El Chueco", el TC se cobró otra vida.
Muchas voces se alzaron para cuestionar una y mil cosas: la falta o no de medidas de seguridad del autódromo, la responsabilidad de la Asociación de Corredores de Turismo Carretera (ACTC) y de su máximo responsable, Oscar Aventín. Cuesta, en cambio, encontrar la aguja (autocrítica) en el pajal (pilotos de carreras en Argentina).
Ingenuo es pensar que súbitamente todo lo malo pertenece al piloto y que el resto funciona de maravillas, pero también esquivamos la mirada si pensamos que está todo bien, que todos son unos genios inmaculados que hacen todo perfecto.
Vale de referencia para poner en el centro de la escena algo que, por ser tan propio de nuestra "Argentinidad al palo" (como impuso la Bersuit), no deja de ser reprobable, indeseado, para corregir: "como siempre es más fácil mirar los errores de los demás. Yo escondo los míos y critico al otro", suele ironizar desde su programa de radio un periodista amigo en Concordia.
Así parece suceder tras el lamentable fallecimiento de Guido Falaschi. De un lado, pilotos, ex pilotos y algunos periodistas, le apuntaron a los responsables de la categoría, al autódromo, el Estado y "la madre en coche". Del otro, el presidente de la ACTC dijo que "no hubo fallas el día de la muerte de Falaschi". No, ni una cosa, ni la otra.
Entre Ríos tiene cuatro representantes en la categoría más popular y añeja del automovilismo argentino. Omar "Gurí" Martínez, oriundo de Rosario del Tala; Mariano Werner, nacido en Paraná; Próspero "Pope" Bonelli, de Concepción del Uruguay; y el concordiense Juan Martín Ponte.
Les propongo compartir parte del diálogo que el de Concordia mantuvo con el programa "Club de Amigos", de Oíd Mortales Radio. ¿Qué nos podés contar de las medidas de seguridad? "Particularmente pienso que se ha manoseado por demás el tema y, en muchos casos, con una hipocresía muy grande".
"Me parece que la mayoría de la gente que ha salido a hablar, con voz fuerte, tiene intereses creados de por medio", denunció el piloto de Concordia. "Muchos problemas personales con la categoría, la ACTC y han aprovechado el momento, no tengo dudas", lamentó.
Pese a su juventud, tiene mucha experiencia, incluso en el automovilismo internacional (corrió en la Fórmula Renault Italiana, de la que recuerda una victoria en el mítico autódromo de Monza. Fue, además, campeón de la Fórmula Renault Norteamericana, en 2004).
¿Cuán lejos, cuán cerca se está en materia de medidas de seguridad aquí en Argentina en relación a otras partes del mundo? "Vivimos en Argentina. Sin dudas que hubo fallas, que hubo algún tipo de negligencia: lo de las gomas que se sueltan está mal, lo de la tierra que vuela está mal. Para que no haya tierra debiera haber todo asfalto como había en Dubai donde corrió la Fórmula Uno".
Admitió que, "si nos vamos a poner finos en la habilitación o no de las pistas, en cuanto a las medidas de seguridad, no se puede correr en ningún lado, en todo el año", sentenció.
Mencionó que la tierra vuela en todos lados. El último fin de semana, tras la muerte de Guido Falaschi, el Top Race tuvo actividad en Comodoro Rivadavia "donde no hay un árbol en todo el autódromo. Tierra va a volar siempre, en todos lados", aseguró.
Autocrítica
"Creo que la principal autocrítica hay que hacerla desde nuestro lado. Los pilotos tenemos que saber cuándo hay que levantar cuando veamos tierra. Sobre eso tenemos que concientizarnos nosotros, es lo primero que hay que hacer", reclamó.
"Después habrá cosas por mejorar o no, pero esto puede pasar: por ahí suena feo lo que voy a decir, pero el accidente de Guido tenemos suerte de que pasa una vez cada tanto", advirtió y reflexionó que "es así porque podría pasar absolutamente todos los domingos, pero se ve que a Dios le gusta demasiado el automovilismo porque nosotros corremos en pistas que están todos los domingos en las mismas condiciones".
Describió que en Argentina algunos autódromo "son mejores, otras peores". Destacó que "se trabaja muchísimo, la ACTC invierte muchísimo dinero en los autódromos, se han hecho muchos autódromos nuevos, gobiernos provinciales invierten mucho dinero en los autódromos como es el caso del de Concordia o Paraná, pero jamás vamos a llegar a tener un autódromo completamente seguro".
"Esta es una actividad que tiene su riesgo y nunca lo vamos a erradicar por completo", repitió y volvió a pedir: "que la desgracia que tuvimos el fin de semana pasado sirva para seguir corrigiendo cosas. Repito: la principal autocrítica me parece que tiene que venir por nuestro lado, los pilotos".
Evidentemente, como dice el de Concordia, continuará habiendo riesgos en una actividad marcada por el vértigo de autos corriendo a cientos de kilómetros por hora. Pero, entendiendo que rol tiene cada una de las patas de este "gran circo", cuáles son sus responsabilidades, hasta dónde es problema del otro y en qué punto también es el mío, son señales de un camino a seguir.


