El Entre Rios Digital :: elentrerios.com el diario con las noticias de la ciudad y el mundo.

18 de mayo de 2012

Headlines
Usted esta aquí: Columnistas Guillermo Acosta Sí, Pelé es el mejor de todos

Sí, Pelé es el mejor de todos

Correo electrónico Imprimir PDF


Por Guillermo Acosta    
eerguille@gmail.com

En materia de egocentrismo el brasileño le saca varios cuerpos de ventaja a cualquiera de quienes amenacen con desplazarlo de su reinado. Incluso, nuestro querido Diego Armando Maradona, aún en épocas de "Diegote" (y el inefable "Guillote" como ladero), no pudo superarlo al momento de vanagloriarse.

El super yo

Lo digo a propósito de las declaraciones que la última semana hizo Edson Arantes do Nascimento, popularmente conocido con el apodo de Pelé (mote derivado, dicen, de las "peladas"-picados- en las canchitas de tierra), cuando se distanció de la comparación con Lionel Messi y dijo: "nunca nacerá otro jugador como yo, mis padres ya cerraron la fábrica".

Si tamaña demostración de falta de modestia no hubiera sido suficiente, añadió una frase que pasó a la inmortalidad: "cuando Messi haya marcado 1.283 goles y ganado 3 Mundiales, hablamos", señaló en una entrevista publicada por el diario Le Monde.

"Los récords están para romperse, pero va a ser difícil superar los míos", entendió. El histórico futbolista brasileño comentó que "técnicamente" Messi, de 24 años y Pelé, de 71, están "prácticamente al mismo nivel" y que ambos recibieron un "don de Dios", alabó.

"Conmigo, nadie sabía con qué pierna iba a tirar, jugaba con las dos. También metí muchos goles de cabeza", comentó el brasileño, quien destacó que Messi "es un gran jugador en Barcelona, pero cuando juega con la selección argentina no tiene el mismo éxito", cuestionó.

Sin comparación real posible

En rigor, no hay comparación real posible. Que Messi mejor que Maradona, que Maradona mejor que Pelé, que Messi mejor que los dos, que Pelé mejor... mucho mejor, que Di Stéfano, Cruyff y la madre en coche. Cada uno tuvo su momento de gloria, forman el Olimpo de los grande futbolistas de la historia y allí estarán mientras alguien recuerde sobre la faz de la tierra que aquí se practica un deporte llamado fútbol.

Si bien la esencia del juego sigue siendo la misma: anotar en el arco contrario más goles que el rival, evidentemente han cambiado las formas: se marca y corre más que antes, físicamente los jugadores son más resistentes, la medicina avanzó y las lesiones se superan más rápidamente, la televisión nos permite ver cualquier juego en cualquier parte del mundo, el dinero que hoy mueve el fútbol es infinitamente mayor al de otras épocas y, en general, las canchas, botines, camisetas, entre otras cosas, son mejores.

Insisto: no hay comparación real posible. Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona (en ese orden) antes, y Lionel Messi, hoy, marcan una época en el deporte con más seguidores en el planeta. La ventaja, en todo caso, la tiene el rosarino: es el único en actividad y sólo tiene 24 años (cuidándose y con viento a favor tiene por delante, como mínimo, 10 años más de carrera profesional).

Hablar de Messi es muy fácil, aún cuando sabemos que cualquier adjetivo le quedará chico. No hay problema: nos conectamos a internet y veremos cientos de compactos con sus más de 200 goles ya convertidos hasta el momento. Lo podemos ver una y otra vez. Del astro brasileño todo es más difícil.

Pelé, la leyenda

Propongo, entonces, recordar brevemente cómo nació el mito llamado Pelé: nació un 23 de octubre de 1940 en Tres Corazones, un pueblito de Minas Gerais, Brasil. "Dico" o "Gasolina" fueron los primeros apodos que tuvo cuando su padre, Dondinho (ex jugador semi profesional), le aconsejaba: "tenés que aprender a manejar la izquierda, no sólo la derecha". Lo hacía a escondidas (o disimulando) de Celeste, la mamá del crack, que no quería saber nada con el fútbol para su hijo.

No fue fácil su niñez porque, cada vez que su papá se lesionaba y no cobraba un centavo, debía salir a trabajar para ayudar a la familia. Fue aprendiz de zapatero, ayudante en una tintorería, vendedor de helados, empelado en una estación de servicios, entre otros.

Tampoco la olvidó: antes del primer Mundial disputado en México, le dijo al diario La Nación: "soy el mismo de los partidos callejeros... Con pelotas de trapo aprendemos simplemente a jugar en busca del gol, ensayando pases a discreción y las cosas más imposibles... Por más que nos quieran enseñar o modificar ciertas cosas, somos esencialmente los mismos: alegres, sueltos, haciendo de la pelota nuestro esclavo adorado".

Todo pasó muy rápido para él: a los 15 años ya jugaba en la Primera del Santos (su club de toda la vida, más allá de su retirada en el Cosmos estadounidense), a los 16 debutó en la selección brasileña (le hizo un gol al gran Amadeo Carrizo por la Copa Roca que ganó Argentina por 2 a 1) y a los 17 levantaba la primera de su tres Copas del Mundo (hizo 6 goles, 5 de ellos entre el partido semifinal y el final).

Después vendrían dos títulos mundiales más (al de Suecia en 1958 se sumaron los de Chile 1962 y México 1970), cientos de goles y varios títulos con aquel mítico equipo paulista que hasta en el siglo XXI se conoce como "El Santos de Pelé".

El ex futbolista Juan Carlos Cárdenas contó una anécdota a propósito de la influencia que "O rei" tenía en el juego de su equipo: "yo venía de Santiago del Estero y había oído que era un grande. Y en un Racing-Santos, desde el banco vi que era más que eso. Una maravilla, una gran figura pero con un juego colectivo. Perdíamos 4 a 1, entré, hice el segundo, nos pusimos 4 a 3, pero con el Negro nos pasaron por arriba y perdimos 8 a 3" (*).

Decisivo, imparable, goleador, veloz, figura de un equipo inolvidable de grandes futbolistas, así era Pelé... así es Messi. Tan parecidos, pese a las épocas (repito: sin comparación real posible), como tan diferentes en sus formas de manejarse fuera de un campo de juego: la modestia, casi temerosa por momentos del argentino, contraste con la prepotencia discursiva del brasileño. En eso no hay debate: sí, Pelé es el mejor de todos.

 

(*) Información de archivo extraída de la publicación "El Siglo del deporte", de la extinta revista "Mistica" del diario deportivo "Olé". Buenos Aires, diciembre de 1999.