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21 de mayo de 2012

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La redefinición de la huelga

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Históricamente la huelga ha comenzado a ser un mero  hecho para luego, sin dejar de serlo, pasó a convertirse en un derecho.

 Todo ello sin perjuicio que adquiriera una dimensión mítica con George Sorel, quien difundiera con alcance mundial su concepción de la “huelga general” como un instrumento en manos de los  trabajadores de carácter verdaderamente revolucionario, en la medida en que iba a posibilitar la instauración de un orden social nuevo.

 

A su vez las prácticas observables a lo largo de las sucesivas administraciones kirchneristas han permitido que se hiciera presente  una  redifinición de la huelga, la que ha dejado de ser una mera abstención voluntaria y colectiva de los trabajadores a sus lugares del trabajo para efectuar un reclamo de naturaleza gremial, para incluir en ese comportamiento de una manera generalizada la “formación de piquetes”,  no necesariamente instalados en la vía publica más cercana a su lugar de trabajo, pero que sirven para potencializar sus efectos.

Una huelga así concebida y consentida no aparece todavía como un derecho, pero que en cualquier momento puede llegar a serlo, de persistir la permisividad gubernamental a este tipo de comportamientos.

De cualquier manera,  existen señales que llevan a suponer que puede dejarse de lado ese concepto por parte de nuestros funcionarios, a estar a la circunstancia que ante los recientes y conocidos bloqueos que tienen como protagonistas a integrantes del sindicato de camioneros se han escuchado declaraciones del ministro del ramo, calificando lo ocurrido de “presiones extorsivas”…

Se debe por ello considerar positivo lo que hasta este momento aparece tan solo como un cambio en el discurso y no como una rectificación material a la actitud oficial ante este tipo de comportamientos. Ya que la huelga convertida en presión extorsiva  mediante  su prolongación en bloqueos y piquetes hace largo tiempo que ha estado a la orden del día, y en muchos casos con la complacencia de nuestras autoridades. Las que lamentablemente no habrían advertido el mal ejemplo y el efecto disolvente que tienen este tipo de prácticas.