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21 de mayo de 2012

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Legisladores: pasajes, becas y subsidios

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Lamentablemente no nos queda otro remedio que seguir ocupándonos de las dietas y beneficios conexos que reciben nuestros legisladores nacionales, ya que se trata de un problema que no habrá otro remedio que el encarar, como  una cuestión hasta de  estricta higiene social.

En un comentario anterior tuvimos ocasión de efectuar algunas reflexiones en relación con el explosivo incremento en el importe de las dietas de esos legisladores. En la ocasión no volvemos sobre el tema, sino que aludiremos a lo que no se puede considerar sino  verdaderas “excrecencias” de ello. Concretamente a la disponibilidad de pasajes aéreos y terrestres que mensualmente se ponen a disposición de todos los legisladores que viven a más de cien  kilómetros de la ciudad de Buenos Aires -los que pueden ser cambiados por dinero en efectivo en el caso de no ser utilizados- y los diversos tipos de subsidios que cada legislador tiene a su disposición para ser otorgados a quienes resulten sus beneficiarios mientras permanezcan en su cargo.

Corresponde comenzar por el incremento en el importe de las dietas que significa el reparto de pasajes entre los legisladores en cuanto, atendiendo a que en su totalidad pueden ser cambiados por dinero en efectivo constante y sonante, en realidad se trata de una forma burdamente encubierta de buscar disfrazar el pago en dinero. Y se dan aquí una serie de situaciones curiosas, la primera de las  cuales reside en  el hecho de que viviendo más allá de una línea circular trazada alrededor de Buenos Aires gozan del indicado privilegio. Por más que sea por lo menos dudoso que los que se encuentran allende esa línea pero próximo a ella, debido precisamente a esa circunstancia  tengan la posibilidad de contar con un servicio aéreo regular que los traslade hacia y desde la ciudad de Buenos Aires cuando las cámaras sesionan.

Debe advertirse además que se parte de la presunta base de que cada uno de los diputados y senadores necesitan  para ir y venir de la capital cuarenta pasajes mensuales, lo que lleva al absurdo de suponer que ellos estarían a lo largo del mes yendo y viniendo…

Se da al mismo tiempo otra particularidad: en el Senado de la Nación sobre 72 integrantes 34 convirtieron, entre octubre y enero, en dinero la totalidad de los pasajes recibidos y solo 5 los utilizaron a todos, repitiéndose la situación en  proporción parecida en el caso de los diputados.

Pero hay todavía más. La información disponible a su vez da cuenta que anualmente cada senador  cuenta con la suma de 90.000 pesos para repartir en becas a estudiantes de cualquier nivel y los diputados solo con 71.000. A la vez  los senadores disponen de 36.000 pesos para otorgar subsidios a entidades de bien público y cada diputado cuenta con 22.000. Todo ello sin perjuicio de poder intermediar –lo que en el lenguaje popular se conoce  como “conseguir una pensión”- para que la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales dependiente del Ministerio de Desarrollo Social conceda  pensiones graciables de hasta diez años de vigencia, por un monto que van desde los 300 a los 900 pesos mensuales, hasta un importe máximo  de 3000 pesos por legislador.

Quiere ello significar que de esa manera se convierte a nuestros legisladores en una suerte de “hadas madrinas”, por más que  el dinero con que ellos cuentan para repartir no sea la suficientemente abultado como para que puedan por esa circunstancia dar muestras de demasiadas ínfulas. Cosa que en realidad no es así, ya que tenemos vivo el recuerdo de un legislador nacional originario de Concordia, que no tuvo hace unos años la mejor idea que  hacer organizar un acto en una escuela, ceremonia en cuyo transcurso hizo entrega de la suma de 500 pesos a la asociación cooperadora del establecimiento.