“La religiosidad popular aparece como el alma de nuestro pueblo”...
El fenómeno de los santos populares no es nuevo. “La difunta Correa” –por ejemplo- lleva décadas de devoción.
También algunos santos canonizados por la iglesia católica despiertan en determinados pueblos o en cierta época, un ferviente seguimiento popular. En los últimos años, un claro exponente de esto es San Expedito.
Motivados por la creciente devoción al “Gauchito Gil” , Gilda y Rodrigo –entre otros- e incluso ídolos populares que permanecen con vida (Diego Maradona tiene un santuario), nos acercamos a la Parroquia Santos Justo y Pastor para conocer la opinión de la Iglesia Católica.
En principio hay que decir que para ningún sacerdote la respuesta es simple de elaborar, ya que no hay hasta el momento un comunicado oficial del Vaticano en relación al tema.
El Padre Néstor Toller y el diácono Tito Olivera comparten con los lectores de El Entre Ríos una reflexión a la luz del evangelio.
“La religiosidad popular aparece como el alma de nuestro pueblo, su sabiduría. Y refleja por un lado, la sed de Dios y la búsqueda desde lo profundo del corazón, que sólo los pobres y sencillos pueden conocer. Es descubrir la cercanía de Dios y ver sembrado en cada corazón las semillas de verdad y de vida. Es una espiritualidad que integra lo corporal, lo sensible, los signos y las necesidades de expresión más concretas de cada uno. Ayuda tanto a no bajar los brazos ante situaciones que viven los débiles: la injusticia, el sufrimiento, la brecha entre ricos y pobres, la falta de atención a la salud, la falta de trabajo, etc. Ayuda a recordar el amor que Dios nos tiene y la dignidad a las que estamos llamados. Cada decisión de partir hacia un santuario ya es profesión de fe, cada peregrinación es un canto de esperanza, cada mirada hacia una imagen, cada avemaría, cada lágrima, expresan la cercanía y la ternura de Dios.
La Iglesia, al canonizar a santos, reconoce las virtudes heroicas de aquellos hombres y mujeres que han vivido en grado sumo el mandamiento del amor en la práctica de los consejos evangélicos. Esto no quita que el pueblo pueda reconocer y elegir a sus santos, modelos, referentes, intercesores: Gauchito Gil, Gilda, difunta Correa, Rodrigo, Lázaro Blanco, etc.
Pero en este gran mercado de las creencias (San la muerte, amuletos, etc) hay múltiples ofertas a las que hay que asumir, purificar, reinterpretar y completar a la luz del mensaje de Cristo, para que no caigamos en deformaciones: supersticiones, mentalidad mágica o el negociar con Dios lo cual puede desembocar en el desencanto, el chantaje o la desilusión. Esta fe sencilla deberá ir creciendo, y tal vez ser corregida para alcanzar la verdad y la vida plena en Cristo”.




