Se trata del ingeniero Carlos María Socas de Alvear. Esta semana vuelven a España 500 millones dólares en Oro y Plata y se inicia otra batalla legal.
(Edición Impresa) Los barcos en que volvían a España sus antepasados, el Brigadier y Piloto del Rey Diego de Alvear y el General Carlos María de Alvear, fueron atacados en 1804 por una flotilla británica.
España recuperará en una semana el tesoro de la fragata “Nuestra Señora de las Mercedes” hundida en 1804, tras cinco años de litigio con la empresa estadounidense Odyssey que lo extrajo del mar en 2007.Uno de los descendientes de los acaudalados propietarios de parte de la fortuna en lingotes y monedas del Virreinato del Perú, también recobra esperanzas de recibir lo que afirma le corresponde.
Se trata del ingeniero Carlos María Socas de Alvear, propietario rural del departamento y vecino de Colón desde hace muchos años.
El rescate del tesoro
En mayo del año 2007 Odyssey Marine Exploration, con sede en Tampa (Florida, EEUU), anunció que había rescatado medio millón de monedas de oro y plata de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes” -hundida en 1804 en el océano Atlántico frente a las costas del Algarve (Portugal)- y el Gobierno español inició el reclamo legal de todos los objetos tomados del yacimiento.
El buque Nuestra Señora de las Mercedes (botado en 1786), con un cargamento de 500.000 monedas compuestas por escudos y reales de a ocho españoles y otros objetos (17 toneladas de oro y plata), acuñadas en Perú a finales del siglo XVIII fue atacado junto con las tres fragatas que la acompañaban (La Clara, La Medea y La Fama). Finalmente fue hundido por los ingleses en su viaje de Montevideo a Cádiz el 5 de octubre de 1804.
Batalla del Cabo de Santa María
El siete de agosto de 1804 Diego de Alvear, ya general, embarcó en Montevideo con destino a España. En la fragata Nuestra Señora de las Mercedes transportaba con él las riquezas acumuladas tras esos años de servicio en el río de la Plata, así como a su esposa e hijos. También llevaban en la bodega tributos e impuestos correspondientes a la corona española y bienes de otras familias.
La flotilla, que se dirigía a Cádiz, estaba compuesta por cuatro fragatas mandadas por el brigadier José de Bustamante y Guerra.
El cinco de octubre de 1804 tuvo lugar la llamada Batalla del Cabo de Santa María. Cerca de la costa portuguesa del Algarve, los barcos españoles se encontraron con una flotilla de guerra británica que, a pesar de que ambos países estaban en paz por el Tratado de Amiens, amenazaron a los españoles. Diego Alvear y su hijo Carlos María fueron llamados al buque insignia, el Medea, para servir de intérpretes con los ingleses, ya que sabían el idioma. Sin embargo los acontecimientos se precipitaron, y un cañoneo intimidatorio británico alcanzó la santabárbara de la fragata “Mercedes”, que se hundió en el acto, llevándose consigo las riquezas acumuladas por Diego Alvear y las vidas de su esposa y 8 de sus hijos. Tan solo se salvó el primogénito, Carlos María de Alvear, que estaba con él.
Juez de Tampa, Florida
Tras un litigio repleto de recursos interpuestos por Odyssey, el juez Mark Pizzo, del Tribunal Federal de Tampa (Florida, EEUU), decidió hoy que España podrá acceder al tesoro mañana martes y, tres días después, podrá sacarlo de Florida.
Con esta decisión finaliza la disputa entre España y Odyssey por un tesoro valorado en 500 millones de dólares (380 millones de euros).
En Argentina, en 2007, donde vive una rama de los Alvear, descendientes del General Carlos María de Alvear, (quien fuera Director Supremo en 1814), al igual que la rama española, iniciaron acciones legales para percibir parte del tesoro que esta semana regresará a España.
En Colón reside uno de los descendientes. El padre del ingeniero Socas, Salvador Horacio Socas, casó en 1931 con Isabel María de las Mercedes de Alvear, biznieta del General Carlos María de Alvear y descendiente en sexta generación de don Diego. Además de prima del Presidente de la República, doctor Marcelo T. de Alvear (1922 -1928).
Salvador Socas a la vez era descendiente, por su madre doña Irene Jorge, de una familia presente en el actual departamento Colón desde el 1770. Es decir, que se trata de la familia más antigua, y que habita en forma ininterrumpida, y probada con documentos coloniales irrefutables.
El hecho es que ahora, con el fallo del juez norteamericano, los Alvear y sus descendientes (entre ellos Carlos Socas) recuperaron la esperanza de recibir al menos una parte de lo que les corresponde, y el planteo se realizó ante los tribunales españoles.
De todas formas, como aclaró el propio Socas a Esta Hoja, no se hace muchas ilusiones, y si finalmente accedieran a lo que sostienen que les corresponde, son miles los herederos dispuestos a cobrar parte de la colosal fortuna.

escrito por AdrianL, 21 de febrero de 2012





