Escribir lo que uno está pensando, decir en pocos caracteres nuestro parecer acerca de un tema en particular, publicar una foto de las vacaciones o de una fiesta, crear un blog con poemas, aplicar un Me gusta en el comentario de otro, dejar nuestros datos en un foro, subir nuestro currículum vitae en un buscador laboral y hasta las compras en línea que realizamos definen nuestra personalidad en la red.
Cada paso que damos sobre los caminos virtuales dejan una huella que no se borra, incluso en el ámbito 'de mayor realidad'; al menos así lo expresó en el último informe sobre reputación en línea que realizó Microsoft con motivo de cumplirse el 28 de enero el día de la Privacidad de Datos. Según argumentan, muchas personas no piensan en cuánta trascendencia tiene nuestra vida virtual en la real.
De los consultados por Microsoft, sólo un 44% tienen en cuenta cuánto puede impactar en su reputación personal lo que circula en Internet acerca de sí mismos. Por ende, un gran número de personas interactúa dejando un sello de su conducta sin saber cuáles pueden ser las consecuencias de ello, quién puede leerlas después y qué interpretación hacen al respecto. Si no prestamos atención a lo se lee de nosotros es menos probable que podamos construir una imagen positiva.
Actualmente, si alguien quiere saber algo sobre nosotros no tiene más que googlear nuestro nombre y un historial de información que a diario plasmamos en las redes sociales saltará a la vista. No tienen que tranquilizarse aquellos que se autoproclaman como poco participativos de las redes o no participativos, puesto que aunque no usemos el teclado para interactuar, otros sí pueden hacerlo por nosotros, etiquetándonos o nombrándonos en fotos y comentarios.
Según el informe el 49% de los adultos consultados perdió algún amigo por sus actividades en línea, el 23% perdió su trabajo y el 22% terminó con su matrimonio. Muchas consultoras laborales acuden a este método para obtener una referencia social de sus empleados o futuros empleados, por lo que no vendría nada mal seguir algunos consejos que Microsoft enuncia a propósito del panorama que dibuja el estudio.
Lo que aconsejan los expertos
En principio, hay que ver cuál es nuestra reputación online poniendo en los principales motores de búsqueda nuestro nombre y dirección de correo electrónico. Una conversación con los más chicos de la casa no vendrá nada mal para ponerlos al tanto de las consecuencias de compartir información personal en Internet.
Si acaso eres de los que no participan en las redes sociales pero te has encontrado en fotos o comentarios, pues habla con esas personas para que se abstengan de nombrarte o etiquetarte, sobre todo si estas pueden significar una mala influencia para tu imagen. Finalmente, los que sí participan asiduamente, sería conveniente que revisen la configuración de privacidad de los sitios donde cargan sus datos para proteger la información publicada en el perfil.
Por medio del informe también se pudieron conocer casos de personas a las que se le negó la atención médica, se los rechazó para un puesto de trabajo o se les rebatió una hipoteca, por lo que existen suficientes razones como para evitar circular por las largas autopistas de la web sin mirar las señales de tránsito. En estos casos, podemos experimentar un accidente sin siquiera enterarnos de la información que otros manejan de nosotros.






