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Detr谩s de la puerta

Hoy votamos. Es d铆a de fiesta. Podemos elegir con absoluta libertad. Los resultados se帽alar谩n el camino a seguir. Mientras tanto, ejercemos nuestro derecho de expresarnos y cumplimos con nuestro mayor deber ciudadano: designar autoridades y representantes. As铆 de simple y de trascendente a la vez.

No ha sido permanente para los argentinos esta oportunidad. Afortunadamente sumamos 32 a帽os (se cumplir谩n el pr贸ximo viernes) de continuidad democr谩tica, pero nuestra historia pol铆tica presenta asimismo otras facetas menos agradables.

Los j贸venes de hoy quiz谩 no interpreten cabalmente esta satisfacci贸n de los mayores, lindante con el entusiasmo, de ir temprano al comicio, formar fila, esperar, ver desfilar ciudadanos en silencio, todos iguales, m谩s all谩 de visibles diferencias econ贸micas, sociales, hasta de vestimenta, unos de alpargatas otros de mocasines, pero todos iguales, an贸nimos la enorme mayor铆a, manifestando su opini贸n, su esperanza o su protesta o todo eso junto, a trav茅s del sufragio.

No siempre ha sido as铆. Algunas veces hubo elecciones, pero tres sujetos uniformados no estuvieron de acuerdo y esto no vale, se termin贸, a otra cosa.

En una ocasi贸n m谩s tr谩gica, otros tres individuos de uniforme y armas llevar, cortaron por lo carpido y nada de opinar, menos de pensar, s贸lo de obedecer se trata, c谩llese la boca, marche preso, eso de la voluntad del pueblo es de otra galaxia, aqu铆 mandamos nosotros y se acab贸 la cuesti贸n.

Asunto nuestro

La resistencia popular ante los prepotentes, el sacrificio de muchos, la prisi贸n de unos cuantos, la desaparici贸n forzada y el asesinato de miles, confluyeron al final en el rotundo fracaso -una vez m谩s- de los m茅todos perversos y de sus promotores.

Pero el da帽o ya estaba hecho. Se perdi贸 toda una generaci贸n de argentinos capaces de conducir el pa铆s y hasta de confrontar entre s铆, respetuosamente, de manera civilizada e inteligente. No estaban m谩s. A unos los mataron. A otros los arrinconaron hasta el silencio.

Hace 32 a帽os retornamos a la vida normal. Cada dos a帽os votamos. Bien o mal, elegimos. Si nos equivocamos, el sistema nos proporciona la posibilidad de corregir el rumbo. Apelar a ella o dejar pasar, depende de nosotros. En toda circunstancia, ante cualquier situaci贸n, somos nosotros. Elegimos nosotros.

En este sentido, hemos progresado respecto de los tiempos negros. Sin embargo, en 32 a帽os transcurridos de vida democr谩tica sin interrupciones, nuestro presente dista de ser el que en 1983 anhel谩bamos.

La democracia es el mejor sistema conocido, pero presenta imperfecciones. Tambi茅n la correcci贸n de estos defectos depende de nosotros y principalmente de los protagonistas directos, es decir autoridades, candidatos y dirigentes.

Las triqui帽uelas de unos, las vivezas de otros, el imperio de la ventajita desde el poder, la compra de votos mediante dinero, bolsones o prebendas varias, las amenazas, los aprietes, han enturbiado los procesos electorales.

Buena parte de la dirigencia est谩 enferma de poder. Unos porque lo tienen, sin la manija no pueden vivir y no aceptan cerrar la sombrilla. Otros porque buscan un lugarcito y si es posible todo el espacio en lo alto. Aparecen entonces los intentos de enturbiar los procesos pol铆ticos, cuyo primer resultado ha sido el da帽o a la credibilidad en el sistema, poni茅ndolo en riesgo. Bien se sabe que la p茅rdida de confianza deriva en debilidad, espacio previo al derrumbe. (隆Dios nos libre!).

Nuestro compromiso mayor

Obs茅rvese lo ocurrido en algunas provincias, principalmente en Tucum谩n, hace un par de meses. Si hubo fraude o no, jam谩s se sabr谩. Denuncias, testimonios, videos que desaparecen, triqui帽uelas, vale decir la trampa y el palabrer铆o al alcance de la mano. Y la sospecha continuar谩 vigente a trav茅s del tiempo, pues nada fue resuelto en su momento, ni siquiera al amparo de la legislaci贸n vigente que, seg煤n se ha comprobado, dista de ser la mejor.

De actualizarla, ni hablar. La dirigencia est谩 en otra cosa. Salvo algunas voces que cada tanto reclaman modernizar los m茅todos de elecci贸n y control, nada ha cambiado. Ni siquiera se ha avanzado en lo elemental, que es el c贸mputo del comicio. Aqu铆 seguimos anotando los escrutinios con l谩piz (de paso, si no convienen, es m谩s f谩cil borrarlos) y mediante telegramas como en 1870.

Pese a estas dificultades, los ciudadanos tenemos hoy la oportunidad de manifestar libremente nuestra opini贸n. No es un momento sencillo el presente. Menos simple es la decisi贸n de hoy. Pero tenemos la posibilidad de asumir nuestro compromiso mayor. Y est谩 ah铆: detr谩s de la puerta del cuarto oscuro.

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