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Los números que vienen

No es conveniente que los trajines electorales se entrecrucen con el estudio y la discusión del presupuesto estatal. En nuestro calendario político es inevitable que esto suceda cada cuatro años.

Tanto al PE que elabora el proyecto, como a los legisladores que deben aprobarlo, les resulta muy difícil marginar las urnas. Entonces se corre el riesgo de incurrir en distorsiones. No obstante, así están planteadas las cosas y se las debe afrontar con el mayor equilibrio posible.

Puede ocurrir que una administración proyecte un presupuesto y al mes siguiente de aprobado sea otra gestión de signo opuesto la que deba ejecutarlo. Las modificaciones o adecuaciones son posibles, desde luego, pero requieren de un trámite que no siempre es sencillo.

Los problemas pueden plantearse también cuando un gobierno es continuidad del anterior. Este es el caso actual de Entre Ríos. Unos sostienen que "la gestión sigue" con Gustavo Bordet. Otros aseguran que el futuro mandatario tiene estilo y preferencias que lo diferencian de su antecesor, de modo que "será distinto".

Más allá de esas opiniones controvertidas, la realidad indica que se trata de otro gobierno. Así de simple. Se supone, en consecuencia, que el presupuesto 2016 ha sido consensuado con las futuras autoridades.

Los gastos y la deuda

Por lo pronto hay un déficit preventivo que supera los 1.000 millones de pesos. La deuda provincial sumará entonces más de 12.000 millones por separado de las frecuentes emisiones de letras de Tesorería para atender urgentes necesidades de caja.

Sería interesante saber qué piensa el próximo gobierno y cuáles son sus proyectos para atender esa deuda de los entrerrianos, cuyo crecimiento se ha registrado de manera desmesurada en los últimos cinco años, sin concretarse obras y servicios de manera proporcional al aumento de esas obligaciones financieras. Se ignora si existen o se han gestionado facilidades. Sólo se sabe que algún día habrá que pagar.

Los números del presupuesto fueron considerados por la comisión respectiva de la Cámara de Diputados a partir del martes último, cuando visitó el cuerpo el ministro de Economía, Diego Valiero. Es probable que el martes próximo la comisión emita despacho favorable para su media sanción, que podría producirse el mismo día o al siguiente. Si es así se estima que el Senado de inmediato convertirá en ley el proyecto.

Más allá del trámite, que no presenta dificultades al oficialismo, conviene echar un vistazo a algunas cifras.

Lapicera inagotable

Un detalle que llama la atención es el del personal de la administración pública. La lapicera de Urribarri no ha cesado de firmar nombramientos en los últimos ocho años. En 2008, al asumir su primer gobierno, la planta de personal era de 56.892 personas. En 2014 ya sumaban 64.351. Para 2016 figuran en el presupuesto estatal 65.486 sueldos.

De estas cifras se deduce que todas las vacantes por retiros, jubilaciones o fallecimientos, se cubrieron, estimándose la cantidad -de manera extraoficial- en 17.280 personas. No es difícil calcular entonces que se produjeron en ocho años unos 25.800 nombramientos. Salvo los cargos de la Justicia y la docencia, sometidos a regímenes de concursos o puntajes, la enorme mayoría ingresó al presupuesto estatal en violación de la ley de 2007 sobre acceso a la administración pública mediante concursos.

Cabe añadir el personal temporario que ronda los 4.000 empleados.

Un número tan elevado de agentes públicos, limita las remuneraciones, a tal punto que en el presupuesto en discusión no se contempla aumento alguno de salarios. El mismo queda sujeto a "mejoras de la recaudación". De manera simultánea, el ministro de Gobierno, Adán Bahl, acaba de anunciar que "no hay más negociaciones" por parte del gobierno actual, con los gremios docentes. Las gestiones pasan al próximo período.

Los funcionarios no tendrán problemas. De acuerdo al presupuesto, los legisladores percibirán 79.700 pesos, el gobernador 49.000 pesos, los ministros 44.000, el jefe de policía provincial 35.000, igual que los secretarios de estado, el fiscal de estado 32.000 y sigue la lista.

¿Y la pobreza?

Mientras aguardamos la sanción del presupuesto para conocer más pormenores, encontramos en el portal Entre Ríos Ahora un dato significativo: desde hace dos años no se mide en Entre Ríos el índice de pobreza. Acaba de publicarlo también El Entre Ríos por lo que nos ahorramos detalles. Apenas nos limitamos a subrayar esta falencia, tan penosa como inexplicable. A criterio del gobierno, pobres no hay.

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