Columnistas
Martes 15 de Octubre de 2013

Los vínculos de Urribarri con la UCEDE

Por Osvaldo A. Bodean andresbodean@gmail.com [ Ver perfil ]
Con el inocultable propósito de descalificarlo, el gobernador entrerriano enrostró a Sergio Massa ser "un dirigente con origen en la UCeDé". ¿Acaso Urribarri jamás se ha "contaminado" con el partido de Alsogaray?

Al echar a correr la versión de que Sergio Urribarri podría ser jefe de gabinete después del 27 de octubre, Clarín, "la corpo" según el diccionario del kirchnerismo, puso en boca de un supuesto informante esta descripción del mandatario entrerriano: "es un tipo de consenso, un componedor nato".

No faltaron quienes se extrañaron por este "elogio" escrito por los mismos que "disparan balas de tinta", como dijo Cristina. Pero vale advertir que difícilmente la militancia más dura de La Cámpora considere atributo de un dirigente ser constructor de consensos, palabra esta última erradicada de su vocabulario.

En más, hasta podría aseverarse, sin incurrir en una exageración, que si Urribarri es como dice Clarín, un "componedor nato", entonces no es kirchnerista, ya que no responde a la dialéctica de la confrontación permanente, a la que el oficialismo apeló desde su llegada al poder en 2003.

Si se entiende por "componedor" a aquel capaz de aliarse a un mismo tiempo con los opuestos del arco ideológico, Urribarri lo es. Aprendió a serlo de su maestro, Jorge Busti. Pero, antes que eso, lo es porque serlo está en el ADN del peronismo. Porque también Néstor Kirchner lo fue. Mucho antes que todos ellos, lo había sido Juan Domingo Perón. Y lo fue Carlos Menem, a su manera, claro.

Juan José Sebreli, al describir al "movimientismo", es decir, esa concepción "totalizadora", que se ve a sí misma como la nación toda y que pasa por encima de cualquier "parte", de cualquier "partido" o fragmento, afirma que fue la UCR la precursora de esta forma de entender la política.

Recuerda cuando Jauretche escribía en 1945, en momentos en que buscaba unificar al peronismo y el radicalismo: "Ahora hay radicales que no se atreven a decir que la UCR no es un partido político sino la unión civil de los argentinos, para realizar la Nación por encima de las fracciones del régimen que son los partidos. Encuentran eso totalitario".

El peronismo entrerriano no le ha hecho asco a esta idea de abarcarlo todo, de buscar ser la "unión civil", incluyendo tanto a la izquierda como a la derecha; o sea, a la UCeDe.

El 27 de octubre de 1997 cayó lunes. El domingo 26 el país había elegido legisladores nacionales. Aquella vez el "Frente Entrerriano para la Producción y el Trabajo" cayó derrotado por la Alianza. ¿Quiénes conformaban aquel frente? El Partido Justicialista, la Unión del centro Democrático (UCeDe), el Movimiento por la Dignidad y la Independencia Nacional (MODIN) y el Partido Abierto a la Integridad Social (PAIS). ¿Qué hacía Urribarri por entonces? ¿Se oponía tajantemente a este frente de derecha? Todo lo contrario. Desde su banca en la legislatura entrerriana, que conservó entre 1991 y 2003, es decir mientras transcurría la década "perdida" del menemismo, y siendo Presidente de la Cámara de Diputados, el "Pato" militó apasionadamente en la campaña electoral.

Pero allí no terminan los nexos entre el peronismo entrerriano y la UCeDe. Ya en tiempos del kirchnerismo, en el año 2003, cuando Jorge Busti acababa de asumir la gobernación por tercera vez y tenía a Sergio Urribarri como su súper ministro y presidente de la CAFESG, una de sus primeras acciones de gobierno fue nombrar a Eduardo Aispuru como director del BERSA (Banco de Entre Ríos Sociedad Anónima). "Concordiense ex concejal de la UCeDe y vinculado al gobierno de la última dictadura militar", decía en la volanta de la noticia el otrora medio opositor Diario Junio de la capital del citrus. Y en el título era aún más punzante: "DESCARRILÓ EL ESTILO K: Busti propuso a Eduardo Aispuru como director del BERSA".

Ahí no termina la historia. En 2007 el gobernador pasó a ser Sergio Urribarri, pero los vínculos con la "derecha" no se quebraron. "El gobernador justificó el nombramiento de personas que en su momento apoyaron a Febres (militar represor)", decía Diario Junio en la crónica de la primera conferencia de prensa en Concordia, tras su asunción como gobernador. Más adelante explicaba: "Urribarri anticipó que el ex UCeDe y actual director del BERSA, Eduardo Aispuru, va a continuar como director del Banco Entre Ríos; tengo muy en claro que tiene vocación de servicio, las ganas de trabajar, la preparación y la entrega”, remató.

Fue en esa oportunidad que Urribarri apeló a un razonamiento con alguna reminiscencia cristiana: "a las personas, al menos yo, se las debe conceptuar por todo lo que han hecho en su vida. Errores cometemos todos, absolutamente todos cometemos errores, yo debo tener varios en mi haber, pero en el balance uno siempre debe tener muy en cuenta lo que ha hecho cada uno de nosotros por la sociedad, pero principalmente yo con los funcionarios que he designado he tenido larga charla, primero en función de lo que viene en materia de gobierno y tengo muy en claro que estos dos funcionarios (Aispuru y Oscar Marelli) tienen vocación de servicio, las ganas de trabajar, la preparación, la entrega y también los resultados de las cosas que han hecho en los últimos años; errores tenemos todos, nadie está librado de tirar la primera piedra, algunos con piedras más grandes, otros más chicas, pero todos cometemos errores”.

Quizá porque así es como piensa Sergio Urribarri, ni se le ocurrió reprochar públicamente a Cristina Kirchner que en Julio de 2008 nombrara al UCeDe Sergio Massa como su jefe de gabinete, paradójicamente el mismo cargo que, según versiones, podría ocupar el entrerriano dentro de poco. Tampoco se le oyó reproche alguno cuando Massa estaba al frente de la ANSES en la presidencia de Néstor Kirchner, cargo que ya ocupaba cuando Duhalde fuera primer mandatario. Menos aún reprochó que el UCeDe Amado Boudou fuera bendecido por CFK con la vicepresidencia.

Quizá Urribarri se parezca a Massa mucho más de lo que él mismo estaría dispuesto a admitir ante las huestes más radicalizadas del kirchnerismo. Un parecido que tal vez le sirva para seguir siendo considerado un "componedor nato", cultivando lazos, más o menos visibles, con todos los actores sociales; incluida la derecha, claro.