Entre Ríos despide a una de sus mujeres más longevas. Este sábado falleció Siomara Treboux viuda de Sotelo, a los 106 años de edad, una conocida vecina de Villa Elisa.
Nacida el 20 de junio de 1919 en la zona rural de Hocker, fue madre de tres hijos -dos de ellos, Jorge y Miguel Sotelo, ya fallecidos, fundadores de una de las distribuidoras de bebidas más conocidas de la costa del Uruguay-, abuela de once nietos y bisabuela de una veintena de chicos, que tuvieron la posibilidad de conocerla.
En 2019, al cumplir 100 años, fue entrevistada para la edición impresa de El Entre Ríos y esta es parte de su historia, una particular mirada sobre la vida y el “secreto” de la lengevidad.
Llegar al centenario
¿Hay algún secreto?, fue la primera pregunta. “Mastico todos los días una hoja de aloe vera de mi propia planta, que es rico y buenísimo para todo: para sanar las quemaduras ni que hablar y después también para limpiar el organismo”, respondió con convicción. “Aparte, leí que ahora están fabricando medicamentos a base de aloe vera para vender en las farmacias. Así que cómanlo tranquilos porque hace bien”, recomendó.
Además de aloe vera, ¿con qué se alimenta? “Como cualquier cosa. Tengo un buen estómago y siempre estoy con hambre, así que como bien y nada me hace mal. Igualmente, por recomendación de la doctora, ahora estoy cuidándome un poco de las harinas, pero de tanto en tanto me hago una escapadita”, confió la entonces cumpleañera.
¿Actividad física?, otra de las consultas. “Ejercicio hacía escavando la tierra y cuidando mis plantas, pero ya no me dejan hacerlo sola. Ahora viene un podador que me ayuda con mi parral. Pero siempre me gustó tener las manos con tierra y matar los bichos dañinos que encontraba en las plantas: ¡un placer!”, afirmó.
¿Sufrió alguna enfermedad? “Tuve un mal que al final el médico me terminó curando sin saber bien qué era, pero desconfiaba de brucelosis o mal de Chagas”, reveló Siomara. “Pero fuera de eso, no tengo ninguna operación ni quebradura porque siempre fui bastante rústica. Solo me tengo que controlar la presión y tomar una medicación por recomendación de una neuróloga que me atendió hace años, que no la dejo por nada”, añadió.
Salir a la vida
“Nací en la colonia, a 5 kilómetros de Villa Elisa, donde todavía está mi casa. Éramos doce hermanos, uno tras otro: ¡pobres esos viejos de antes con tantos gurises!”, contó la cumpleañera, antes de tomar un portarretratos con sus propias manos y presentar con nombre y en orden cronológico a cada uno de sus hermanos.
El trabajo en el campo era tan rústico como sacrificado. “Criar gallinas, cuidar los cerdos, deschalar el maíz y ordeñar las vacas eran tareas cotidianas que había que hacer. Además, para mantener doce hijos, mis padres hacían un gran esfuerzo porque eran pobres y económicos de guardar cada centavito, ¡porque 5 centavos en el tiempo de antes tenían un tremendo valor!”, destacó. “Como las mayores éramos mujeres, no nos quedaba otra que colaborar en la chacra o cortando espinas que salían en el campo. Todo sacrificado y con mucha dificultad”, agregó Siomara.
“Iba a la escuelita 125 que estaba yendo para Hocker. El edificio todavía está, pero la escuela ya no funciona hace años por falta de alumnos. Nada más que hasta 4º grado había ahí, así que esa es toda la educación que tengo: se enseñaba de todo, pero dentro de todo, poco. Como nosotros quedábamos cerca íbamos a pie, pero teníamos compañeros que llegaban a caballo, a veces entre el barro los días de lluvia”, relató.
De ayer y de hoy
“Antes no había las maquinarias que hay hoy en día y había que hacer todo a mano. Si lo pienso ahora me doy cuenta que antes era todo más sacrificado, pero uno en ese momento no conocía otra cosa como para comparar y no se quejaba”, dio a conocer Siomara.
“Todavía conservo una rueca que era de mi mamá, por ejemplo, porque nosotras mismas hilábamos y tejíamos para toda la familia. Desde ropa de abrigo hasta cubrecamas hacíamos, porque mi papá tenía ovejas y nos apartaba la lana más linda cuando se esquilaba. Uno, obligadamente, aprendía a hacer de todo”, reflexionó.
Costumbres de antaño que quedaron atrás. “Cuando moría un familiar había que estar cierto tiempo de luto, algo que ahora prácticamente no existe. Muere alguien y para ir al velorio se ponen ropa roja, mientras que antes se respetaba medio luto o luto entero, dependiendo cuán cercano se era del difunto. Y de salir a los bailes o de fiesta, ni hablar como por tres meses”, sumó como dato anecdótico.
“Antes de venirnos a Villa Elisa, con mi marido cuidábamos la estancia en San Miguel de la familia Girard de Colón, que era gente toda profesional y que recuerdo tenían una tienda. Era todo ajeno, pero había que trabajar y cuidar las cosas como propias. Nos rebuscábamos como podíamos. Con los años me quedé sola porque mi marido murió joven, pero igualmente siempre traté de vivir feliz”, terminó diciendo la centenaria cumpleañera.
Votar a los 100
Tan solo dos meses después de haber llegado al siglo de vida, Siomara fue noticia por haber ejercido su derecho al voto como ciudadana -pese a encontrarse eximida de tal obligación desde los 70 años- en las elecciones PASO de agosto de 2019, cuando recibió un mensaje del entonces ministro del Interior, Rogelio Frigerio.
“Un nieto me llamó desde Italia y me pidió que, como él no podía venir, fuera yo a votar en representación suya. No tenía pensado ir, pero me llamó especialmente y a los nietos no se les puede decir que no. Además, el día estaba muy lindo y yo en condiciones de ir”, contó Siomara en contacto con El Entre Ríos.
Acompañada de familiares, concurrió a la Escuela Nº 84 “Manuel Belgrano” para sufragar en la mesa Nº 3009, donde recibió un aplauso cerrado tras depositar su voto.
“Me parece que mi voto no hizo mucha fuerza, pero igual cumplí en ir a votar”, confió luego, dando algunas pistas acerca de la boleta que escogió en el cuarto oscuro, en unos comicios en que se impuso el peronismo.
Por intermedio del entonces diputado nacional Marcelo Monfort, el caso llegó al ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, quien no dudó en hacerle llegar un mensaje de saludo:
Feliz cumpleaños, doña Siomara. Le mando un gran abrazo. Soy Rogelio Frigerio y le agradezco su compromiso y su militancia. Usted es una gran defensora del cambio, me dicen, así que felicitaciones y por otros 100 años más.
Último adiós
Familiares y amistades despiden a Siomara Treboux en Orbe Previsión, con un velorio que se extenderá hasta las 22 de este sábado y se retomará el domingo de 7 a 9.30, momento en que sus restos serán trasladados al cementerio municipal de Villa Elisa para ser sepultados y recibir el último adiós. La familia ruega no enviar ofrendas florales.