Los historiadores Carlos Conte Grand y Alejandro González Pavón presentaron al obispo de la Diócesis Concordia monseñor Gustavo Zurbriggen y al sacerdote Daniel Petelín, una propuesta para que en lo sucesivo la fiesta patronal colonense se conmemore el 6 de agosto, fecha en que se habría llevado a cabo el martirio de los niños Justo y Pastor, y no el 9 de agosto como se estableció hace 150 años.
“Considerando que estamos transcurriendo el sesquicentenario de la parroquia, es momento de enmarcar la fiesta patronal en la fecha que corresponde; es decir, pasar del 9 al 6 de agosto, como lo hacen en la iglesia matriz de Alcalá de Henares, en el resto de España, e incluso en la Catedral de Santos Justo y Pastor de Buenos Aires”, dice González Pavón en conversación con El Entre Ríos.
La nota fue acompañada por documentación y artículos periodísticos que certifican la fecha.
“La idea es que desde el año próximo se empiece a festejar el día correspondiente. Hay antecedentes en la diócesis de parroquias que han modificado la fecha de sus fiestas patronales”, agrega.
La decisión del posible cambio está sujeta al consenso entre la comunidad parroquial, autoridades locales y el obispo diocesano.
En tanto, este viernes 31 de julio inicia la novena, que será acompañada –desde el martes 4 y hasta el domingo 9 inclusive –por monseñor Zurbriggen.
El primer párroco
En la presentación de su propuesta, los docentes explicaron que la elección del 9 de agosto como fecha de la primera fiesta patronal estuvo a cargo del párroco de entonces, presbítero Pablo Esteban Lantelme.
Ahora, el Prof. Alejandro González Pavón relata cómo se desencadenaron aquellos acontecimientos.
“En 1876 el padre Lantelme era capellán de Santos Justo y Pastor. La capilla dependía de la jurisdicción eclesiástica de Concepción del Uruguay, cuyo párroco era Domingo Ereño”.
En función al crecimiento de la población de Villa Colón, sus habitantes –en conjunto con los de la Colonia San José- elevaron al obispo José María Gelabert y Crespo un petitorio para que Colón cuente con una parroquia, siendo que en 1869 la villa había sido elevada a la categoría de ciudad y fue nombrada cabecera del departamento homónimo.
El obispo accedió, teniendo en cuenta –entre otros argumentos- la distancia con Concepción del Uruguay, donde la gente llegaba a pie, a caballo o en sulky. “Había celebraciones del calendario litúrgico que estaba prohibido realizarlas en las capillas, por lo que los fieles debían ir en forma presencial”.
Tras un largo proceso y con fecha 14 de junio de 1876, el obispo envió al capellán el decreto de erección de la parroquia de los Santos Justo y Pastor; o sea que se la elevaba de categoría y dejaba de depender de la jurisdicción eclesial uruguayense. Pablo Lantelme se convirtió así en el primer cura párroco.
Razón y fe
Un año antes de este acontecimiento, en 1875, la masonería daba sus primeros pasos en Colón. La logia masónica N° 50 “Cristóbal Colón”, primera y única que hubo en la ciudad, fue conformada por miembros de la junta de fomento y de la municipalidad local, que había sido creada en marzo de 1873.
“Comenzaron a gestar la idea de tener un templo para el culto particular y alquilaron las habitaciones de un edificio en la actual calle 3 de febrero, frente a donde hoy se encuentra el Banco Nación, del cual ya no quedan rastros”, cuenta el historiador.
Luego adquirieron un terreno en San Martín entre 3 de Febrero y Belgrano, con el fin de levantar un templo. Prefirieron seguir alquilando, y con la venta de ese terreno compraron otro en 12 de Abril 239, donde mandaron a construir el primer edificio de la Biblioteca Popular Fiat Lux, toda una novedad en la zona, considerando el apogeo de la logia masónica.
“No se podía ser católico y masón a la vez, porque había encíclicas papales que consideraban que su ideología iba contra la fe”, señala.
“Al anoticiarse de que la masonería iba a dar su primer gran paso al crear una biblioteca popular, habilitando a la sociedad colonense a culturalizarse a través de la razón y no de la fe, Lantelme propone que la fecha de la primera fiesta patronal se lleve a cabo el 9 de agosto y no el 6. Invita a la comunidad, algunas familias de renombre y bandas de música de Concepción del Uruguay”.
“Desconozco si el horario del acto coincidió con el de la biblioteca, pero deduzco que al ser el mismo día la comunidad estuvo dividida”, concluye.
Las asperezas entre el padre Lantelme y la masonería siguieron hasta su partida de Colón, en 1888. Regresó para la reinauguración del templo parroquial, el 24 de noviembre de 1889, cuando ya estaba a cargo el padre Esteban Monnard.
Los “frentes de lucha” del padre Lantelme
Quien se convertiría en el primer párroco de Colón, llegó a América desde el Viejo Continente con dos hijos y siendo viudo.
“Su hija, Luisa María Cristina, se casó con Don Emilio Pons, sobrino del padre Lorenzo Cot, secretario municipal y masón. En 1873, Emilio Pons sería quien presenta el proyecto para el Registro Civil de Colón y primero del país, lo que no había caído bien en el catolicismo, ya que la creación de este organismo –el 17 de abril de 1873- desprendía a la Iglesia Católica de un acto cívico que era la anotación en los libros de bautismos, casamientos y defunciones”, recuerda el docente.
En cuanto al hijo varón, Ambrosio, paradójicamente “formaba parte de la logia masónica N° 44 George Washington de Concepción del Uruguay”.
Lantelme tuvo tres “frentes de lucha” muy importantes durante su gestión sacerdotal en Colón, enumera: “La masonería, la imagen de Juan José Durandó con sus ideas espiritistas y la fundación de la Iglesia Evangélica Metodista, en 1878”.