Emilio Ocampo es el impulsor de la dolarización a quien Javier Milei ha elegido para, en caso de acceder a la presidencia, asignarle la tarea de dirigir el Banco Central, con miras a su cierre.
El plan de acción de Ocampo está reflejado en un libro titulado “Dolarización: una solución para la Argentina”. Lo que sigue es un texto incluido en un blog de Ocampo, en el que explica cómo funcionaría una “dolarización voluntaria”.
Hay muchas maneras distintas de dolarizar una economía.
¿Cuál es la mejor? Depende de las circunstancias políticas y económicas imperantes al momento de tomar la decisión.
Javier Milei ha declarado que tiene bajo consideración cuatro propuestas de dolarización. El resultado final es el mismo, pero difieren en los mecanismos empleados para obtener los dólares y los plazos necesarios para efectivizarla.
La coyuntura actual impone restricciones y plantea desafíos, pero NO HAY obstáculos insuperables para dolarizar.
A continuación, resumo de manera simplificada cómo funcionaría una dolarización oficial voluntaria, que es una de las posibles alternativas en parte inspirada en la experiencia de El Salvador. Las cifras son a hoy por lo cual son sólo indicativas.
-Se congelaría la cantidad de pesos en circulación. No se emitiría ni un peso más.
-Se fijaría un tipo de cambio, que sería el de mercado luego de su liberación y redondeando para que sea fácil para la gente hacer el cálculo de conversión. Ese tipo de cambio es “para siempre”, no habría posibilidad de devaluación. Fijar este tipo de cambio al cual el banco central se compromete a comprar todos los pesos en circulación es la primera fase de una dolarización. Es de un día para el otro. Lo que no es de un día para el otro es la segunda fase: el canje de los billetes. Es logísticamente imposible hacerlo instantáneamente. Quien diga otra cosa no sabe de lo que habla.
-El día uno se le daría curso legal al US$. Esto quiere decir que todas las transacciones de la economía se podrían completar en pesos o en US$ o en una combinación de ambos. El US$ pasaría a ser la unidad de cuenta de la economía.
-La gente sería indiferente entre tener pesos y US$ porque al TC fijado podrá comprar la misma canasta de bienes y servicios. Es decir, tendrá el mismo poder adquisitivo independientemente de la moneda que use.
-No se impondrían los US$ billetes a la población. Nadie estaría obligado a usar billetes US$, quien así lo quisiera podrá seguir usando pesos billete por tiempo indefinido.
-El principio guía de la reforma es el de la libertad monetaria. Habría libertad de contratación en cualquier moneda extranjera libremente convertible y libre movilidad de capitales.
-Se dolarizarían inmediatamente TODOS los depósitos y las cuentas bancarias, los préstamos y los bonos, etc. Esta dolarización financiera de jure requerirá asimismo la redenominación de la deuda pública en pesos sin quita alguna para el sector privado. Se desagiarían las tasas nominales de interés en pesos (equivalencia a US$).
La dolarización de los depósitos es inmediata mientras que la de los pesos billetes es necesariamente gradual
-Inicialmente habrá alta demanda de pesos para “cambio chico” hasta que haya suficientes monedas y billetes US$ de baja denominación (monedas fraccionarias de 25 centavos y billetes con denominaciones de 1, 5, 10, 20 y 50 dólares).
-Si alguien quisiera canjear los billetes pesos en su bolsillo por US$ lo podría hacer a través de un banco o una casa de cambios. Si alguien así lo quisiera también podría retirar pesos de su cuenta bancaria. Simplemente se debitaría el equivalente en dólares al tipo de cambio fijado. Al mismo tiempo, un depósito en pesos se acreditaría por su equivalente en dólares al TCC.
Depositar pesos en el banco implica dolarizar
-En los bancos habría dólares porque 1) ya tienen reservas sobre sus depósitos en US$ billetes (US$5.000 MM), y 2) porque la gente depositaría US$ como antes lo hacía con sus pesos. Si un banco no tuviera suficientes US$ en billetes, podrá recurrir a los encajes en US$ disponibles en el BCRA.
-Si hay confianza, como ocurrió en 1991, aumentarían los depósitos bancarios y la dolarización sería más rápida.
-Además, con la liberación del cepo entrarían más dólares y aumentarían las reservas del BCRA.
-Los pesos empleados para pagar impuestos se retirarían automáticamente de la circulación (se dolarizarían). Hoy los ingresos tributarios mensuales promedian US$ 6.700 MM (al CCL).
-Los billetes de pesos y US$ circularían durante un tiempo pero el circulante se reduciría gradualmente en un plazo que puede extenderse hasta 2-3 años dependiendo de lo que decida la gente.
-El BCRA tiene que estar preparado para SI FUERA NECESARIO hacer frente a su pasivo monetario en pesos (circulación monetaria US$ 7.000 MM al CCL y encajes por US$ 1.500 MM).
-Solo sería necesario desembolsar estos US$ si TODOS los tenedores de pesos decidieran canjearlos por US$ y simultáneamente TODOS los depositantes decidieran AL MISMO TIEMPO “vaciar” completamente sus cuentas bancarias.
-Pero este escenario es altamente improbable (por no decir imposible) porque: a) la mayor parte de las transacciones de la economía están bancarizadas, y b) el dinero depositado en los bancos es mayormente transaccional (para pagar gastos e impuestos). Retirar los depósitos no tendría sentido. Incluso si ocurriera volverían rápidamente a depositarse. La economía es un flujo circular.
-También habría que cancelar el pasivo financiero en pesos del BCRA –Leliq, Notaliq, pases, etc.– que al CCL equivale a un máximo de US$ 26.000 MM. (Ecuador dolarizó básicamente con aumento de depósitos bancarios y sin recurrir a las reservas del banco central) Para ello proponemos crear el Fondo de Estabilización Monetaria (FEM), un fideicomiso en el exterior que permitiría contar con los US$ necesarios para hacer frente a este pasivo bajo los escenarios más probables. Hay otras estructuras posibles para resolver este problema.
-¿Cómo consigue los US$ el FEM? En el mercado de capitales “prendando” activos del Estado (por ejemplo, licitación espectro 5G), títulos públicos del BCRA y FGS en dólares y la cartera de acciones del FGS y cualquier otro activo monetizable. El FEM requiere un aval (credit enhancement) que se puede estructurar de diferentes maneras.
-¿Cómo cancelaría el FEM su deuda? Con los intereses que pagan esos títulos y vendiendo las acciones del FGS, lo cual no debería tomar más de 5 años.
-Una vez cancelada su deuda, el FEM se liquidaría: cualquier US$ en efectivo remanente volvería al Estado Nacional mientras que los títulos públicos en su cartera se cancelarían dando lugar a una importante reducción de la deuda sin default.
-Este esquema no requiere un aumento de la deuda pública. Por el contrario permite su reducción, porque las Leliq pasarían a ser deuda del FEM, un vehículo remoto (non recourse). Además, la dolarización permitiría reducir significativamente el valor de la deuda pública en pesos sin quitas para inversores.
¿Cómo reaccionaría la economía? La única experiencia de estabilización similar fue la Convertibilidad en marzo de 1991. Luego de su anuncio, aumentaron las reservas, cayó la prima de riesgo país y aumentaron los depósitos del sector privado en los bancos. A pesar de que la base monetaria no estaba plenamente respaldada por reservas internacionales (en cuyo cómputo se incluían títulos públicos) no hubo un canje de la circulación monetaria, ni tampoco una corrida de depósitos.
¿De dónde salen entonces los US$? De la propia economía, de los bancos, del FEM y del BCRA si fuera necesario (que durante todo este período habría ido acumulando reservas).