“Lo que quiero dejar en claro –prosiguió- es que en un primer momento, la primera mitad tal vez de los arreglos de la casa de Villa Zorraquín –no sé si en la casa de calle Salta- Carubia participó con su empresa, que es por todos conocida en pintura, construcción. Y que sí, compró. Pero la Fiscalía no intimó a la Defensa o a mi representado para que justifique cómo tenía eso”, reprochó.
Lo que vino enseguida fue la médula de la justificación: “Evidentemente, que tenga el señor Carubia, digamos, un, un, una… cuestión contable de manera informal en algunos aspectos, no significa que esos trabajos no le hayan sido pagados por mi representado. Las facturas a las que hace referencia de Carubia las tiene mi representado, porque le pagó cuando después él se las presentó, porque había pagado eso. En total no son más de 20 mil dólares. Y no hay absolutamente nada más. Después, en la mitad, por discrepancias y no ponerse de acuerdo, inconformismo por parte de mi representado, se cambió a otra empresa, como está acreditada la documentación. Una empresa de Paraná se ocupó de hacer todos los trabajos hasta su finalización”, finalizó.
Romero procuró con esta explicación refutar los dichos del Fiscal Arias, quien está convencido de que hay un antes y un después en la investigación a partir de que aparecieron las pruebas de ese mobiliario pagado por Carubia.
“¿Cómo puede ser que el mobiliario fuera pagado por Carubia y Gruppa 3? ¿O Gruppa y Carubia son testaferros o pagaron dádivas a cambio de contratos en el Estado”, había disparado José Arias, remarcando que se trata de empresas que fueron constituidas apenas dos meses después de que asumiera Gustavo Bordet como gobernador de Entre Ríos.