El conocido empresario pyme de la construcción y militante vecinalista Carlos Alberto Godoy redactó ayer una explicación de los severos problemas de provisión de agua potable de Paraná, y denunció entre sus causas las maniobras del gobierno de Néstor Kirchner y la empresa española Isolux, ya involucrada en hechos de corrupción en el país.
Godoy es Maestro mayor de obras y hombre de consulta en servicios esenciales de la capital entrerriana, y participó como subcontratista en obras que conoce bien sobre el servicio de agua. En un texto repartido entre vecinalistas de la capital entrerriana, al que accedió el diario El Entre Ríos, recordó que ya ha denunciado la situación en la Defensoría del Pueblo, sin eco.
“Los ingenieros en el mando del sistema comienzan a resolver las improvisaciones de estos veinte años, pero no se levanta el velo de desinformación que cubre como un pesado manto la situación real del sistema de distribución de agua potable de la ciudad”, dijo Godoy.
Consultado por el diario El Entre Ríos, Carlos Alberto Godoy admitió que no sabía qué grado de participación pudieron tener los gobiernos de Julio Solanas en la municipalidad de Paraná y de Jorge Busti en la provincia, y señaló como responsables a funcionarios del gobierno nacional de Néstor Kirchner, y a la empresa Isolux, conocida por diversas denuncias por coimas, incluso en la causa de los “Cuadernos”.
“Sectores conscientes de la ciudad recuerdan que en el llenado original de los grandes caños, estos reventaron e inundaron las calles por donde se construyó su instalación. Los hechos se disimularon justificando o queriendo explicar en la novedad del material y la manufactura de las cañerías, aunque en realidad el plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV) ya había sido usado en años anteriores en la misma vieja planta de agua. Los sectores conscientes de la ciudad entendían que esta parte de la obra debía ser rechazada, no debía haber recepción. La ciudad recuerda esas circunstancias e intuye que quizás la más grande de las acciones de corrupción en una obra pública de Paraná se había concretado.
Todavía hoy oficiosamente u oficialmente se habla de la elección del material como un error de proyecto por características desfavorables a la topografía y la composición de nuestros suelos, liberando de responsabilidad de la calidad real de la manufactura al proveedor y a la empresa ejecutora”, sostuvo Godoy. Y agregó: “Una denuncia protestando la situación en la Defensoría del Pueblo hecha en 2020 por quien esto escribe quedó durmiendo plácidamente. El ocultamiento de la realidad persiste, las causas de las pérdidas no se explican, se sobrentienden como naturales, accidentales, fatales”.
Las obras señaladas por Carlos Alberto Godoy fueron financiadas por la nación en 2006 a través del Ente Nacional de Obras Hídricas y de Saneamiento -ENOHSA-, encargado de administrar los trabajos y controlarlos. Las empresas Degremont-Esuco ejecutaron la planta potabilizadora, y las firmas Hidroconst-Isolux construyeron los centros de distribución e instalaron las cañerías maestras a través de 50 kilómetros.
El servicio quedó bajo jurisdicción del municipio de Paraná. Los funcionarios insistían, entonces, en que la inversión permitiría resolver graves falencias en el servicio. Sin embargo, Paraná padece todas las semanas alguna interrupción del servicio en barrios populosos por diversos problemas.
En busca de las pérdidas
La Secretaría de Recursos Hídricos de la municipalidad de Paraná, Mayra Collante, reconoció que en la capital entrerriana se pierden en el camino más de seis de cada diez litros de agua. Luego informó que la actual gestión encabezada por Rosario Romero cambió el paradigma: en lugar de generar más agua potable, desde la toma de agua en el río Paraná, buscan ahora reducir las pérdidas. También anunció la colocación de válvulas reguladoras de presión y variadores de seguridad.
Carlos Albergo Godoy es un militante socialista, activo en diversos centros de estudios y en la Asamblea Ciudadana Vecinalista de Paraná, muy capacitado en los servicios principales de transporte y agua, entre otros, de la capital entrerriana. Admitió que conoce los problemas de la obra de 2006 como testigo de primera mano, e hizo hincapié en la tendencia al ocultamiento de algunas de las causas de la problemática, en los sucesivos gobiernos provinciales, incluso de distintos signos políticos, y también en la justicia, ya que a pesar de sus exposiciones públicas ningún fiscal ha dado muestras de interesarse en un asunto tan delicado.
Las referencias a los gobiernos de Néstor Kirchner y a la empresa Isolux se enfocan en la calidad y el diámetro de los materiales usados y la recepción de una obra deficiente; una de las razones de que la inversión no haya dado los frutos esperados y el agua potable sea noticia casi todas las semanas, por roturas y cortes del servicio.
El abogado Juan Carlos de Goycoechea, presidente de la filial argentina de Isolux Corsán en 2007, reconoció ante la Justicia federal que la empresa pagaba sobornos a funcionarios nacionales para “evitar represalias”, y ofreció 1.600 millones de pesos para cerrar la causa en su contra. Goycoechea declaró como arrepentido y confesó las coimas en su relación con el funcionario Roberto Baratta. Las obras de Paraná fueron realizadas meses antes de los hechos de corrupción de Goycoechea y el gobierno nacional en la central térmica de Río Turbio.
Milei paró las obras
Godoy también apuntó contra el relato sostenido durante años, desviando la atención sobre problemas centrales derivados de la obra de los años 2006 y 2007. Y agregó sus críticas a la interrupción de inversiones durante el gobierno actual de Javier Mileil.
Aquí algunos fragmentos expuestos por Godoy bajo el título “La fragilidad del sistema de agua de Paraná”.
“El sistema de agua de Paraná a partir de la obra construida hace 20 años es motivo de reclamos, controversias y las dudas pertinentes a un servicio público de la más alta y básica necesidad. El servicio funcionó sin ningún profesional de la ingeniería durante varios años. Como si un hospital no llamara la atención que funcionara sin profesionales médicos, la ausencia de ingenieros pasó inadvertida, el sistema de agua de Paraná ha sido un asunto donde ‘de eso no se habla’. Lo que se habló desde los más elevados niveles de gobierno ha tenido visos de absurdo: ‘tenemos un sistema de producción del siglo XXI con un sistema de cañerías del siglo XIX’; aunque en la realidad se rompen varias veces al año los grandes y medianos caños de distribución colocados en 2006/2007; sin embargo se pone la atención en la antigua red del centro, como si en los barrios estuviera todo resuelto y normal”.
“La incorporación de la ingeniera Collante y profesionales de la ingeniería a la estructura del servicio corrige la situación de improvisación y falta de profesionalidad. Por primera vez se habla de las pérdidas en el proceso de distribución del agua potable, se realiza una estimación de las probables pérdidas partiendo de una cifra de consumo promedio: 300 litros diarios por persona. Esta estimación refleja una pérdida del 62%, importante reconocimiento en un informe oficial”.
“En el departamento Paraná, las cooperativas de provisión de agua establecen un consumo promedio de 100 litros por persona en las facturas fuera de la medición del exceso. Los medidores de Paraná (7092 colocados en el 13,38% de las conexiones, un porcentaje suficientemente representativo del consumo de la ciudad) estarían en un consumo domiciliario de menos de 200 litros diarios por persona, el agua perdida entonces estaría en el 75% de la producción y bombeo a los centros de distribución. Las pérdidas del agua potable producida, ubican el asunto principal en las deficiencias de la red y además en los centros de distribución, contra el discurso de intendentes y funcionarios que en estos veinte años descargaban en un supuesto alto consumo la responsabilidad del déficit. Hubo momentos que intendentes de la ciudad acusaron a la población realizar consumos de 800 litros por persona. Por otro lado, con un río caudaloso como nuestro Paraná la irracionalidad y el absurdo ha gobernado el servicio público principal proveyendo agua con camiones cisternas y perforando pozos para alimentar con agua salada a la red pública”.
“Sabemos que hace un tiempo en los trabajos de colocación de una válvula en Lola Mora en el caño de 900mm para poder conectar el nuevo caño de 630mm, la operación de cierre del caño principal significó el vertiginoso vaciamiento en una hora de las piletas de reserva de la zona Este: Lola Mora y Parque del Lago. La fragilidad del sistema apareció en toda su dramática intensidad. La realidad de la evidencia que el asunto de las pérdidas está en los grandes caños de alimentación a los centros, en la red general de distribución y en los propios centros de distribución, dimensiona la gravedad del asunto”.
“Advirtamos que la estimación se produce porque el sistema no tiene los dispositivos para medir y registrar los caudales que alimentan las piletas de reserva del sistema. Los caudalímetros permitirían registrar diariamente el ingreso y el egreso del caudal de agua potable. La comparación entre el egreso de la planta y el ingreso en los centros de distribución permitiría registrar las pérdidas en las grandes cañerías de alimentación de los centros. Luego la comparación entre ingreso, niveles de la reserva y egreso de los centros permitiría el dimensionamiento de las pérdidas en las propias piletas de distribución. El resto de las pérdidas necesariamente se registrarán en las mallas sectorizadas de la red de distribución. Porqué se realizan estimaciones y no registros en dispositivos específicos de medición es una pregunta sin respuesta”.
“La construcción de dos nuevas cañerías de alimentación de los centros de distribución desde la Planta Echeverría de 630mm y 500mm no ha agregado nuevo caudal a la distribución en la red, sino que ha asegurado que el agua potable producida alimente las piletas de reserva sumándose a los grandes caños de 900mm y 750mm de la obra de 2007. En realidad agregando la mitad de las secciones originales de proyecto”.
“Los ingenieros en el mando del sistema comienzan a resolver las improvisaciones de estos veinte años, pero no se levanta el velo de desinformación que cubre como un pesado manto la situación real del sistema de distribución de agua potable de la ciudad. La captación y producción de agua potable son los dos sectores que muestran un funcionamiento normal y eficiente del sistema de agua potable de la ciudad. La estimación de las pérdidas es un progreso importante, pero llamativa y lamentablemente no hay una explicación oficial de las grandes magnitudes de pérdidas de agua potable en el proceso de distribución. Tampoco hay explicación de la ausencia de dispositivos de medición. Un diagnóstico general de la distribución de agua del sistema y del estado real de la red y los centros de reserva también está ausente”.
“La obra interrumpida por Milei en diciembre de 2023 preveía montar en forma paralela a las cañerías de alimentación a los centros de distribución caños de 900 y 750 de idénticas secciones que las existentes. Esta obra además de la ampliación de la planta, preveía tender acueductos a las ciudades del área metropolitana de Paraná. También preveía construir un quinto Centro de Distribución Sur. La importancia de la obra en cuestión exige colocarla en atención especial. Todo el arco político de la ciudad debiera reclamar su reactivación, la eventual o posible reparación de la manufactura de los caños existentes, la reparación de las piletas de reserva y distribución, debieran estar en la agenda política de la ciudad. Este debiera ser asunto principal de los partidos políticos, la Universidad, los Colegios de Ingenieros, los medios de prensa, las organizaciones vecinales.”.
Debía ser rechazada
Continúa la denuncia de Godoy: “Sectores conscientes de la ciudad recuerdan que en el llenado original de los grandes caños, estos reventaron e inundaron las calles por donde se construyó su instalación. Los hechos se disimularon justificando o queriendo explicar en la novedad del material y la manufactura de las cañerías, aunque en realidad el plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV) ya había sido usado en años anteriores en la misma vieja planta de agua. Los sectores conscientes de la ciudad entendían que esta parte de la obra debía ser rechazada, no debía haber recepción. La ciudad recuerda esas circunstancias e intuye que quizás la más grande de las acciones de corrupción en una obra pública de Paraná se había concretado. Todavía hoy oficiosamente u oficialmente se habla de la elección del material como un error de proyecto por características desfavorables a la topografía y la composición de nuestros suelos, liberando de responsabilidad de la calidad real de la manufactura al proveedor y a la empresa ejecutora. Una denuncia protestando la situación en la Defensoría del Pueblo hecha en 2020 por quien esto escribe quedó durmiendo plácidamente. El ocultamiento de la realidad persiste, las causas de las pérdidas no se explican, se sobrentienden como naturales, accidentales, fatales”.
“Sin registros, sin información fehaciente, sin un diagnóstico técnico del sistema de distribución de agua potable, realizado por auditores externos es difícil dimensionar el daño, los perjuicios a la ciudad, al erario público. Pero no hacen falta más elementos para mensurar el agravio al bienestar de la población de la ciudad”, cerró Carlos Alberto Godoy.