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Cuatro de los nueve miembros del Superior Tribunal están en condiciones de jubilarse y ya suenan nombres para reemplazarlos

El Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos (STJER), compuesto por nueve vocales, tiene cuatro en condiciones de acogerse a la jubilación, con más de 30 años de aportes a la caja previsional, revela un informe de ANÁLISIS.

 

Tales los casos de Susana Medina (67 años), Germán Carlomagno (72), Daniel Carubia (72) y Claudia Mizawak (61), quienes acumulan más de 30 años de aportes a la Caja de Jubilaciones de la provincia. Cada uno de ellos percibe unos 2.600.000 pesos por mes y, si se jubilaran, algo más de 2 millones de pesos.

 

En los últimos tiempos hubo cierta decantación en el alto cuerpo. Primero se fue Emilio Castrillón -evitando que lo destituyeran por el juicio político que se le había iniciado- y luego el decreto del gobernador Gustavo Bordet comprendió a dos vocales: Juan Smaldone y Bernardo Salduna, ambos oriundos de Concordia.

 

Smaldone se fue tras votar por la destitución de la exprocuradora adjunta, Cecilia Goyeneche. Salduna se fue enojado porque había acordado con sus pares permanecer, por lo menos, hasta fin de este año. Pero no se lo permitieron: la corporación del STJER entendió que no estaba de acuerdo con la destitución de Goyeneche y que con sus resoluciones en el alto cuerpo, la podía favorecer.

 

Castrillón retornó a La Paz y se puso al frente de los negocios agropecuarios de su padre fallecido, considerado de los más acaudalados de la provincia. No obstante, trató de seguir haciendo algo de política, siempre ligado al justicialismo. Smaldone retornó a su Concordia natal pero se alejó definitivamente de toda actividad judicial o política. Quizás pudo haber incidido en algo la semana pasada, cuando nombraron en planta a su hijo, Tomás Smaldone, como abogado de la Comisión Mixta de Salto Grande, quien ya venía con un contrato desde principios de año. Salduna, por su parte, abandonó toda tarea judicial, aunque a veces publica algunas columnas de opinión en determinados medios.

 

El más antiguo del STJER, actualmente, es Daniel Carubia. En el 2023 cumplirá 35 años en el cargo de vocal, tras haber sido nombrado por Jorge Busti en 1988. Si se jubilara, pasaría a cobrar lo mismo que su excompañero de Sala Penal, Carlos Chiara Díaz: un total de 2.300.000 pesos mensuales. Carubia y Chiara Díaz habían sido nombrados por el mismo decreto de Busti en el ‘88. Chiara Díaz es, en el sistema jubilatorio, la persona que percibe la mayor remuneración. En la actualidad, el exvocal paranaense está alejado de todo.

 

En antigüedad, en el Poder Judicial, lo siguen Susana Medina (ingresó también con Busti, en su primer gobierno, como agente fiscal) y luego Germán Carlomagno, nombrado por Mario Moine en su gobierno, en 1993, pero por pedido del exsenador provincial Hugo Cettour (PJ) y el aval de rerentes del bustismo en Concepción del Uruguay. Finalmente se ubica Claudia Mizawak, quien ingresó un poco más tarde: en diciembre de 2007, después de haber sido fiscal de Estado de Jorge Busti, quien finalizó en esos días su tercer mandato. Al parecer, quien estaría decidida a jubilarse del grupo de los cuatro sería, precisamente, Claudia Mizawak, quien logró el año pasado ubicar en el STJER a una persona de su estrecha confianza, como el caso de la vocal Gisella Schumacher. Esta última se inició profesionalmente en el estudio jurídico de Mizawak y luego pasó a trabajar junto a ella en el alto cuerpo, como relatora.

 

Si se producen nuevas vacantes en el STJER, el gobernador Gustavo Bordet tiene algunas cartas en la manga para nombrar gente de su confianza. Quien aparece primera en la grilla es la actual ministra de Gobierno, Rosario Romero, aunque nunca ha reconocido demasiado interés en ese lugar. El otro apuntado es el actual fiscal de Estado, Julio Rodríguez Signes, quien tiene intenciones de continuar en su actual rol en la estructura de gobierno, más allá de que siga un gobernador del mismo color político o ingrese algún referente de la oposición al sillón de Justo José de Urquiza.

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