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Del olvido a la pantalla grande: joven documentalista rescata la historia de un cine que quedó bajo agua

“Cine Rex, bajo el agua” es un proyecto documental que retratará la “la existencia del cine como un lugar de encuentro”, según las palabra de su autora, Paula Burna.

 

Para quienes no conocen la historia de Federación, recuerda que la ciudad fue demolida y trasladada para construir la represa de Salto Grande y, en ese proceso, el único espacio que no se volvió a edificar fue el cine: “La idea es revivirlo desde la memoria de los federaenses, y del archivo que hay sobre eso”.

 

A pesar de haber nacido y crecido en un lugar sin sala, decidió que quería dedicarse a la realización audiovisual, aunque no fue su primera opción: a los 17 años se mudó a Buenos Aires para estudiar otra carrera, pero terminó descubriendo el séptimo arte.

 

“Yo siempre había sido muy fan de las películas: con mis amigas, cuando éramos adolescentes, íbamos a alquilar una cinta por semana al videoclub; después, con las plataformas e internet, era muy fanática, pero nunca lo tomé como una opción de que podía hacer esto”, confiesa la documentalista.

 

 

 

Sin embargo, en la actualidad trabaja en la industria como directora de arte y su motivación por contar la historia de “Cine Rex, bajo el agua” surgió de su propia historia, la inspiración que le proporcionaron los mismos federaenses y de su abuela, quien trabajó en el buffet de la antigua sala.

 

Sobre por qué no se volvió a construir, Paula baraja algunas hipótesis: “Todavía quedan dudas, pero fue en el contexto de la dictadura militar y no es una sorpresa que lo primero que hayan sacado de los planes de reconstrucción de la ciudad sea un espacio que era de encuentro”. Por otra parte, “hubo intentos de reabrirlo en diferentes espacios, pero a las personas le habían quitado su casa, no tenían árboles, era una situación difícil y triste, entonces en ese contexto el cine perdió su magia y fracasó el intento de reabrirlo”.

 

En tanto, a través de su película documental, la federaense espera generar inquietud en su comunidad y de hecho comenta que está próximo a abrir un auditorio que hará las veces de teatro y de sala de cine: “La idea también es retratar esa apertura y la gente grande volviendo a habitar ese espacio, y a los niños y adolescentes que nunca fueron a uno, ver cómo va a ser esa reacción”.

 

“Es muy loco pensar que hay lugares que no cuentan con este espacio. Además, cuando empecé a investigar, las radios de Federación me ayudaron mucho y fue emocionante escuchar historias de parejas que se conocieron en el cine y que están hace 50 años casados, relatos de amigos que no se perdían ni una matiné los domingos. Genera algo muy lindo en el contacto con otras personas y hoy en día estamos viviendo en un mundo tan individual que el compartir películas se perdió, así que me parece muy interesante ver que genera este espacio que se va a abrir en la comunidad”, reflexiona la mentora del proyecto.

 

Lo que quedó del cine

 

Entre las cosas sorprendentes con las que se encontró Paula en su investigación, están algunos objetos que pertenecieron a la sala, como dos proyectores, material fílmico en rollos y descubrió que las butacas que pertenecían al primer dueño del cine están en la actualidad en una iglesia.

Durante el verano planea acudir a su ciudad para filmar con mayor calidad y grabar el testimonio de su abuela, de los primeros dueños y de los federaenses que están muy contentos de que se esté contando esta historia.

 

Finalmente, uno de los sueños que tiene la realizadora audiovisual es poder exhibir su documental en el Festival de Cine de Entre Ríos (FICER), a través del cual ganó este año un financiamiento para desarrollar el proyecto. Y por supuesto, en diferentes salas del país.

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