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Del sueño a la realidad: la historia de Antonella Gauto y su estudio de pilates

foto cortesía de Antonella Gauto

por Virginia Rodriguez Cabrera

 

Antonella Gauto es una joven concordiense de 33 años. Profesora de educación física, es creadora y dueña de su propio estudio de pilates, titulado Vértice. Este cuenta con dos sucursales: una en calle Asunción 195 y otra en Quintana 184. Además, la primera de ellas posee una sala de gimnasio y musculación.

 

Su horario es extenso: si bien ella no dicta todas las clases, siempre anda por allí para verificar que todo esté en orden. Las sedes de Vértice abren a las 7 de la mañana y cierran a las 9 o 10 de la noche. Este cronograma se extiende de lunes a sábados para pilates y de lunes a viernes en la sección de fuerza.

 

Tras recibirse como profesora a los 22, trabajó por una década en varios gimnasios en relación de dependencia. Entonces llegó la pandemia: al quedarse sin trabajo por las medidas preventivas de aislamiento del Covid-19, optó por cumplir una idea que llevaba en su mente hace tiempo: crear su propio lugar de trabajo.

 

La necesidad de pagar las cuentas la llevó a tener que idear algo con rapidez, para no quedarse en bancarrota. “Yo hice de todo en aquel entonces, como vivía sola necesitaba llegar a fin de mes sí o sí”, narra.

 

“Pasé de estar todo el día trabajando en cuatro o cinco gimnasios a la vez a no tener nada en absoluto, se cerró todo”. Explica que, en esas circunstancias desfavorables, al menos le sobraba tiempo libre para darle forma a su propio negocio.

 

Así surgió Vértice: un espacio dedicado a brindar a sus alumnos clases personalizadas de Pilates, entrenamientos HIIT, funcional, estiramientos y otras actividades. Entre las dos sedes trabajan un total de 15 profesionales, desde profesores de educación física hasta kinesiólogos.

 

Antonella explica que lo gratificante de trabajar con personas es ver su progreso, porque aunque asistan una hora al día, los cambios son reales.

 

“Ya sea una embarazada que se sienta más tranquila en el tercer trimestre, una persona mayor que gane fuerza y pueda caminar sin depender siempre del bastón o el caso que sea… Lo importante es ganar movilidad y autonomía, eso es lo más lindo” , expresa, con una sonrisa.

 

En su estudio, trabajan con personas que tienen lesiones crónicas o están en proceso de recuperación. Ya sea debido a la edad avanzada o malestar por ciertos trabajos con mayor exigencia física, ella comenta que adaptan las rutinas y verifican que cuiden su postura, para ayudarlos a que se muevan sin sentir demasiado dolor.

 

Vértice cuenta con una aplicación móvil que le permite organizar los turnos con mayor facilidad. Al tener un número contado de espacios en las salas, este sistema la ayuda a verificar que no se sobrecarguen las clases y que pueda brindar el asesoramiento justo a sus alumnos.

 

“Antes apuntábamos los turnos en WhatsApp y con ese modo de agenda era imposible atender a todos los alumnos” dice Antonella. En busca de darle flexibilidad a cada persona, hace tres años idearon el nuevo sistema. La aplicación les permite anotarse al turno deseado, ver cuántos lugares quedan disponibles y cancelarlo (hasta unas horas antes) si les surge otro compromiso. “Les brinda autonomía”, declara.

 

Se proyecta a futuro de manera positiva. Siempre con planes por cumplir, argumenta que esta segunda mitad del año está orientada a profesionalizar su equipo de trabajo, para poder ofrecerle lo mejor a sus alumnos.

 

Cada día se levanta motivada: disfruta de lo que hace y está contenta con su nueva realidad. “Mis objetivos diarios me motivan y me dan ganas de seguir trabajando”, afirma.

 

“Tengo algo mío, eso es valioso” cierra, con dulzura.

 

Estudiante de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social

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