Camila Altamirano hizo público el hostigamiento que recibe de forma permanente luego de haber denunciado a integrantes de la Cooperativa de Telecomunicaciones (Ecotel), subsidiaria de la Cooperativa Eléctrica de Gualeguaychú, por “acoso sexual, laboral, extorsión y coacción”.
Lo hizo público
“Decido hacer público esto porque estoy cansada. Realmente cansada”, posteó en su cuenta de Instagram. “Desde que hice mi denuncia, el hostigamiento y la persecución no pararon. Saben dónde vivo. Saben a dónde voy. Me mandan fotos de mi auto cuando estoy en determinados lugares. Siguen los mensajes y las situaciones que me hacen sentir vigilada. Y ahora también están involucrando y amenazando a mi pareja y a mi familia”, expresó.
Denuncia judicial
En mayo pasado, se conoció la denuncia realizada por una trabajadora de la empresa proveedora de internet Ecotel contra el presidente de la Cooperativa Eléctrica de Gualeguaychú, Gustavo Laplacette, que involucra también al vicepresidente, Pablo Bourlot.
La dependiente de Ecotel manifestó en sede judicial la existencia de “una deliberada presión de las autoridades mencionadas para realizar acciones contra su voluntad”, como así también “acoso sexual y laboral, en un contexto de poder ejercido frente a su negativa a pedidos específicos”, según explicaron fuentes de la investigación.
La denunciante también habría mencionado que “hubo amenazas explícitas sobre su continuidad laboral y referencias a futuras licencias”.
Los hechos denunciados (acoso sexual, laboral, extorsión y coacción) se habrían desarrollado en las últimas dos semanas dentro de la institución, tras la asunción de los nuevos consejeros directivos que nombraron a Gustavo Laplacette y a Pablo Bourlot como presidente y vicepresidente, respectivamente.
Allanamiento
En ese marco, la fiscal Martina Cedrés, de la Unidad Fiscal de Gualeguaychú, solicitó un allanamiento en la empresa proveedora de energía eléctrica, internet y propietaria del canal de streaming Gchu TV.
El posteo
Lo que sigue es el posteo de la mujer que denunció en la Justicia a los directivos de la Cooperativa Eléctrica de Gualeguaychú:
“Decido hacer público esto porque estoy cansada. Realmente cansada.
Desde que hice mi denuncia, el hostigamiento y la persecución no pararon. Saben dónde vivo. Saben a dónde voy. Me mandan fotos de mi auto cuando estoy en determinados lugares. Siguen los mensajes y las situaciones que me hacen sentir vigilada. Y ahora también están involucrando y amenazando a mi pareja y a mi familia.
Todo esto ya está denunciado y en conocimiento de la Fiscalía. No estoy haciendo justicia por mano propia: estoy recurriendo a las instituciones y dejando constancia de cada cosa que sucede.
Entre las situaciones que denuncié, hubo comentarios de una persona que, hablando de un posible lugar de poder, llegó a preguntarme si yo iba a ser «su putita» cuando llegara a ese lugar. Yo no acepté eso. Y decidí denunciar.
Desde entonces, además, mienten sobre mí. Inventan historias, distorsionan los hechos y buscan instalar dudas sobre quién soy. Quieren quebrarme, desgastarme hasta que me calle. Así funcionan: cuando no pueden negar lo que hicieron, atacan a quien se animó a contarlo.
Me parece repudiable que, como víctima, hoy tenga miedo de salir a la calle, de volver a trabajar, de estar con las personas que quiero, de vivir. Mientras tanto, ellos siguen con su vida como si nada hubiera pasado. Esa es la injusticia que no puedo callar: que quien pone un límite termine encerrada en el miedo, y quien lo cruzó siga caminando tranquilo.
No voy a permitir que por haber dicho que no, por haber puesto un límite y por haber denunciado, intenten destruir mi tranquilidad, mi relación o mi trabajo.
No pido que nadie ataque a nadie. No quiero violencia ni escraches. Quiero algo mucho más básico: que esto se detenga.
Me parece repudiable que, como víctima, hoy tenga miedo de salir a la calle, de volver a trabajar, de estar con las personas que quiero, de vivir. [
]Y les pido a todas, y a todos, que no miren para otro lado. Lo que me pasa a mí le pasa a muchas mujeres que callan por miedo, porque saben que denunciar puede costarles caro. Si hoy me acompañan, también las están acompañando a ellas. Ninguna debería atravesar esto sola.
Mientras la Justicia investiga, voy a seguir dejando constancia de cada mensaje, cada amenaza y cada acto de hostigamiento.
Porque denunciar no debería convertirse en una condena para quien denuncia”.