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El exgobernador Jorge Pedro Busti dijo sentirse embargado por una "profunda tristeza" tras enterarse de la trágica muerte de José Manuel De la Sota, histórico referente del peronismo cordobés, con quien comenzara a militar en los pasillos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba. Busti envió a El Entre Ríos una sentida carta en la que despide a De La Sota con estas palabras:

Mi amistad con José Manuel De la Sota viene de larga data. En el camino, compartimos momentos muy complicados, de lucha y batallas perdidas. Luego, el tiempo y el retorno de la democracia, nos recompensó. Hoy, con su inesperada partida, me embarga una profunda tristeza.

Lo conoc√≠ promediando la d√©cada del sesenta en los pasillos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de C√≥rdoba. En aquellos dif√≠ciles a√Īos, sobre todo a partir del golpe de Ongan√≠a, en los que repart√≠amos nuestro tiempo entre los libros y la militancia, el ‚ÄúGallego‚ÄĚ inexorablemente ya se destacaba. Nunca olvido el deslumbramiento que nos caus√≥ a todos los que presenciamos su exposici√≥n en un examen final de Derecho Pol√≠tico en la c√°tedra del Dr. Alfredo Rossetti. La descosi√≥; ya entonces parec√≠a un docente m√°s que un alumno.

Despu√©s de graduarnos, integramos la Agrupaci√≥n de Abogados Peronistas, desde la que -con humildad e inexperiencia- intent√°bamos desafiar los atropellos que la dictadura militar de aquel entonces comet√≠a con compa√Īeros militantes.

En 1976 a Jos√© Manuel lo secuestraron y desaparecieron. Fue torturado por orden de Luciano Benjam√≠n Men√©ndez y hasta sufri√≥ un simulacro de fusilamiento. Luego lo blanquearon como preso pol√≠tico. En todos los a√Īos que pasaron desde la vuelta de la democracia jam√°s lo escuch√© utilizar esa terrible experiencia para victimizarse o sacar alg√ļn r√©dito pol√≠tico. Tampoco nunca advert√≠ en √©l siquiera una pizca de rencor.

Con Antonio Cafiero fue uno de los j√≥venes baluartes de la llamada Renovaci√≥n Peronista, que acompa√Ī√©, con mucho entusiasmo, desde Entre R√≠os. All√≠ tambi√©n compartimos los mismos sue√Īos.

Sin lugar a dudas, se trat√≥ de uno de los dirigentes m√°s l√ļcidos de mi generaci√≥n. Siempre fue un hombre del di√°logo y la tolerancia; un luchador contra los pensamientos √ļnicos. Como a Lincoln, como a Lula, le toc√≥ perder muchas veces en su querida tierra cordobesa. Lejos de amedrentarse, aprendi√≥ de esas ca√≠das, y lleg√≥ a ser tres veces gobernador, entre muchos otros honores. ‚ÄúEn pol√≠tica nunca hay derrotas ni victorias permanentes‚ÄĚ, sol√≠a decir con absoluta raz√≥n. La vida lo hab√≠a golpeado de un modo indescriptible y sab√≠a distinguir lo verdaderamente importante.

El d√≠a que asum√≠ mi tercer mandato como gobernador vino hasta Paran√° para acompa√Īarme. Despu√©s cruzamos el t√ļnel y estuvimos en la jura de otro gran compa√Īero: Jorge Obeid. En esos cuatro a√Īos, desde el 2003 al 2007, logramos cumplir uno de los objetivos que siempre hab√≠amos anhelado: potenciar el federalismo fortaleciendo la Regi√≥n Centro como un gran legado a las futuras generaciones de cordobeses, santafesinos y entrerrianos.

Se nos va un pol√≠tico de raza y un estadista. De los que desafortunadamente no abundan. Un hombre que deja una huella imborrable en una generaci√≥n de cordobeses y en millones de peronistas. ¬°Hasta siempre, querido Gallego! ¬°Se te va a extra√Īar!
Fuente: El Entre Ríos

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