La movida duró apenas cinco días, entre el 8 y el 13 de junio, pero bastó para tener una gran aceptación en la recepción de alimentos no perecederos, ropa de abrigo, frazadas y colchones, y hasta hubo gente que aportó un coche, un nebulizador y una bicicleta, consiguiéndose también dos cocinas.
“Culminamos una hermosa experiencia y a su vez un aporte a aquellas personas que están pasando una situación límite día a día”, contó Maher.