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La pesadilla que le tocó vivir durante su estadía en Ecuador a un entrerriano que surgió de River

Siendo claramente el país latinoamericano más afectado, desde allí regresó hace unos días el futbolista Facundo Affranchino, quien cumpliendo una estricta cuarentena en su hogar de Paraná dialogó con El Diario y contó la angustiante situación que le tocó vivir hasta su regreso.

 

“El viaje fue organizado por el gobierno y la embajada, con quienes estuvimos en permanente contacto, se portaron de muy buena manera e hicieron que todo esto sea posible”, comenzó describiendo y, en la misma línea, subrayó: “Tuvimos muchos controles de rutina para saber si estábamos en condiciones de viajar y, después, pudimos arribar a Ezeiza”.

 

“Cuando llegamos a Ezeiza no tuvimos abastecimiento, no había ni agua ni nada para comer. La pasamos un poco mal. Con mi novia llevamos unos sándwiches para almorzar, pero después de eso no teníamos más nada y se empezó a repartir la gente para subir a los respectivos micros para trasladarnos”, comentó quien debutó profesionalmente con la camiseta de River Plate en 2007.

 

Sobre cómo llegó a la capital entrerriana, el jugador de 30 años indicó: “Me vine en una traffic con capacidad para 12 personas, en la cual se subió mucha gente que estaba en cuarentena o que venía de otro lado, por ejemplo con una chica que venía de Brasil. Se bajaba y subía gente continuamente. Hicimos Rosario- Paraná y después de ahí al interior de Entre Ríos. Estuvo fea la mezcla de todos los países cuando se debe evitar, por todo lo que habla. Además de los protocolos que se hacen para evitar el contagio, ahí se perdió”.

 

Volviendo atrás y centrándose en lo vivido en Ecuador, donde residía para jugar en Deportivo Olmedo, el futbolista que previamente había rescindido contrato con Villa Dálmine de la Primera Nacional de nuestro país contó: “Estar en Ecuador fue difícil. Con mi novia tomamos consciencia enseguida de lo pasó y decidimos hacer nosotros la cuarentena, evitar salir. En Riobamba no había ningún infectado en ese momento, pero salimos lo necesario y una vez por semana como mucho”, indicó.

 

A la vez, confesó que las imágenes que fueron publicadas en diferentes medios, sobre la situación que colapsó Guayaquil, con cuerpos fallecidos en la vía pública, contó: “Lo de la gente muerta en la calle era verdad, no había nadie que los juntara o recogiera. Había cadáveres en los tachos de basura. Fue terrible, pero en Riobamba no estaba así. Había toque de queda en todas las ciudades. Fue duro, pero hicimos una cuarentena de más de treinta días y pudimos volver gracias a Dios sin síntomas”.

 

Por último, se refirió sobre el aspecto futbolístico: “Hoy en día estoy sin club y con la situación actual de la cuarentena. No puedo jugar más allá del contrato. Quería dejar una huella en Ecuador, pero nada de eso pasó. Hoy quiero pensar, porque lo que viví no fue fácil y quiero aprovechar esta oportunidad para recuperarme. Mi vida hoy es una incertidumbre, quiero seguir jugando al fútbol porque tengo mucho para aportar y lo quiero seguir haciendo porque es mi trabajo y lo amo. No sé cómo será todo de acá en más, estamos todos en la misma y no sé qué podría pasar. Estoy abierto a las ofertas de donde sea, me encantaría que sea Patronato esa oportunidad que espero, porque nací acá y me gustaría saber que se siente jugar de donde soy”.

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