Flavia Rigoni es contadora pública nacional y docente, tareas que desempeña en Concordia aunque su pertenencia al campo se trasmite en cada palabra. La denominada “Vendimia de Entre Ríos” es, según le explicó a El Entre Ríos, una “experiencia única en la zona, en la cual las personas que no tienen la posibilidad a Mendoza o quieren conocer un lugar cerca de la provincia”.
Vendimia de Entre Ríos
“Allí pueden ver viñedos distintos a los que hay en Mendoza, ver uvas que se producen acá, cosecharlas”, invitó a propósito de la cuarta edición de la Vendimia que está prevista para el próximo sábado 8 de febrero en la finca “Renacer”, ubicada en Colonia San Bonifacio, en La Criolla, Departamento Concordia.

“Lo que hacemos es la inauguración de la temporada de vendimia con el corte del primer racimo que, los primeros 3 años, lo hizo papá y, en el último año, lo hizo mi sobrino. O sea, estamos haciendo un poco de delegación a las futuras generaciones”, explicó luego y puso entonces el acento en la tradición familiar.

Recordó que en los Rigoni, con antepasados italianos como su tatarabuelo que llegó a tierras entrerrianas y su bisabuelo que también tuvo viñedos en la zona de Villa del Rosario y Colonia La Argentina, como también en los Terenzano, la familia de su mamá, siempre ha habido alguna vid al alcance de la mano. “Vos sabés que a las familias italianas los viñedos no les podía faltar, le podían faltar otras cosas pero eso no”, sentenció.

“Finca Renacer” es el nombre que posee el viñedo de la familia Rigoni, donde el padre y el hermano de Flavia están encargados de la producción. Juntos recrean una de las actividades más prósperas que tuvo Concordia a mediados del siglo XIX, en el contexto de una Entre Ríos que llegó a ser la cuarta productora nacional de uvas y vinos, en los comienzos del siglo XX.

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Flavia en la finca de su familia, durante la vendimia de 2018. Agrandar imagen
Flavia en la finca de su familia, durante la vendimia de 2018.
-¿Por qué abrir al público la vendimia? ¿Qué esperan ustedes, qué buscan en ese que los visita?
-La razón, aunque parezca mentira, es que la gente pueda ver lo que nosotros vemos. Queremos que puedan compartir, de alguna manera, la bendición, el regalo que tenemos nosotros. Yo cuento siempre la anécdota de cómo surgió la idea. Fue en un fin de año, entre 2016 y 2017, cuando estaba hablando con mi hermano. En verano es cuando estoy más tiempo en el campo y le dijo: mirá este verde, esta belleza habría que hacer algo, alguna actividad.

Y ahí empezó a sembrarse esa idea que por cuarta vez cosechará, literalmente, sus frutos en febrero próximo. Porque, ante todo, los Rigoni apuestan al compartir. “A nosotros, que somos criados en el campo (yo ahora vivo en la ciudad pero fui criada en el campo hasta los 17 años), nos sorprende así que imaginate lo que será para otra persona que no es del campo”, explicó y agregó: “o me pasó de conocer personas grandes que van y recuerda de su abuelo que tenía una casa así. Que puedan revivirlo, los que lo han vivido, y puedan conocerlo lo que no conocen. Hay gente que se sorprende de que exista esto acá”.
Particularidades
Una frase sintetiza lo que explicó luego: “como diría un viejo conocido nuestro, tirás una semilla y crece cualquier cosa”, mencionó entre risas Flavia para hablar de la riqueza del suelo entrerriano y la bondadoso que puede ser cuando se pretende cultivar, como en este caso, una fruta tan noble como la uva.

Entonces, explicó las diferencias que pueden encontrarse en La Criolla respecto a lo que suele cultivarse en tierras cuyanas. Y lo describió tras aclarar que no es una especialista en la materia, sino que lo suyo es “aprendizaje propio y de mamarlo en casa”.

1 Las cepas
“Son distintas y la mayoría pregunta: ¿tiene Malbec? Y no, Malbec no es para esta zona. Nosotros tenemos variedades de Merlot, Tannat, Marselan que son 3 cepas distintas y una cepa blanca que se llama Moscatel de Alejandría”, precisó y, entrando más en detalle, contó que “la decisión de plantar esas cepas no se tomó al azar sino que se hizo un estudio”.

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El Moscatel de Alejandría, la cepa blanca que se distingue en los viñedos ubicados en San Bonifacio. Agrandar imagen
El Moscatel de Alejandría, la cepa blanca que se distingue en los viñedos ubicados en San Bonifacio.
2 El sistema de conducción
“Otra diferencia es la forma en que están plantados los viñedos. El sistema de conducción se llama por lira que le da un toque algo pintoresco a la vista, aparte de las razones técnicas”, indicó y amplió: “Es un sistema más moderno de conducción de la viña, siendo el tradicional el llamado espaldera que es una sola líneas de palos y alambres. Nosotros, acá, tenemos en lira que lo mostramos y explicamos”.

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Así lucen, tan peculiares y vistos, los viñedos donde se hará la Vendimia del 8 de febrero. Agrandar imagen
Así lucen, tan peculiares y vistos, los viñedos donde se hará la Vendimia del 8 de febrero.
3 El aspecto
“Otra cosa también es el follaje que se relaciona con el suelo que tenemos en Entre Ríos que es mucho más fértil”, remarcó y repitió que eso se “refleja precisamente en el follaje, su color y, en definitiva, en el porte de la planta”.
El encuentro
La vendimia es, en definitiva, la culminación de un trabajo de todo el año. Y su resultado final es el vino elaborado con la fruta que allí se cosecha. “Actualmente, nosotros no estamos haciendo vinos. Lo hicimos con la vendimia de 2016 que salió el vino con la marca Viñas del Litoral, que muchos pueden conocerlo porque se ha expandido e incluso aún hay botellas circulando. Ese vino sí se hizo con la variedad Tannat y Merlot. También se hizo un blend dulce y un espumante pero eso enseguida volaron porque tuvieron mucha aceptación”, recordó.

Para esos vinos se tercerizó la elaboración porque en la Finca Renacer hay bodega. Esos vinos fueron el resultado de un trabajo colaborativo de 3 viñedos de La Criolla. “Después de ahí, por determinadas circunstancias, se decidió no volver a elaborar y actualmente se está cosechando la uva y se comercializa la fruta que será vino no de marca propia”.

Ahí asoma, justo antes de terminar, otra vez el concepto del encuentro entre ese trabajo de 12 meses y el vecino o el de más allá que los visita y celebra sus resultados. “Lo que hacemos nosotros es la experiencia cultural, social, como ser la pisada de uva que ya la incorporamos el año pasado. Hicimos, además, como experimento artesanal un vino blanco que fue la primera vendimia del Moscatel y veremos si lo repetimos”.

Van, a su modo, dejando una huella en los que visitan los viñedos. Un camino que empezó a trazarse cuando los inmigrantes llegaron a Entre Ríos, que prosiguió cuando la provincia fue una de las más fuertes en materia vitivinícola y seguirá en los que vengan después como el niño que pisa la uva en el lagar.

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Fuente: El Entre Ríos.

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