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Luego de un fenómeno La Niña muy extendido prácticamente a lo largo de tres años, y una transición neutral llamativamente breve en los últimos meses, en septiembre se oficializó la presencia de El Niño.

El Centro de Predicción del Clima (CPC) indicó en su última actualización que hay una probabilidad mayor al 95 % de que El Niño se mantenga hasta marzo de 2024, y que la posibilidad de que el evento El Niño sea de fuerte intensidad asciende al 71 %.

“La comunidad científica mundial está alerta y expectante, dado que el actual fenómeno El Niño continuará intensificándose en los próximos meses dentro de un contexto totalmente desconocido, con concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera tan elevadas y mares y océanos tan calientes como nunca se registraron en la historia reciente”, señaló el meteorólogo Christian Garavaglia.

En este sentido, especificó que “un reciente estudio advierte que El Niño en proceso causará estragos en la temperatura de la superficie global y desencadenará varias crisis climáticas en 2023-2024”.

El trabajo, titulado “Record-breaking global temperature and crises with strong El Niño in 2023-2024” y publicado en The Innovation Geoscience, resume un sombrío pronóstico de investigadores del Instituto de Física Atmosférica (IAP) de la Academia de Ciencias de China.

Los científicos implicados en la investigación, indican que el fenómeno de El Niño, “conocido por liberar calor masivo a la atmósfera, está a punto de cambiar los patrones de circulación atmosférica, influir en las interacciones tropicales-extratropicales e impactar los chorros subtropicales, los monzones e incluso los vórtices polares, finalmente resultando en un rápido aumento de la temperatura media global de la superficie (GMST”).
Sistema de Predicción por Conjuntos

El Sistema de Predicción por Conjuntos (EPS) desarrollado en el IAP reveló el alcance y las consecuencias potenciales del calentamiento extremo esperado en 2023-2024. Sus hallazgos indican “una probabilidad del 17 % de que la temperatura media global de la superficie de 2023 se convierta en la más alta registrada desde 1950, y una asombrosa probabilidad del 61 % de que se ubique entre los tres primeros. En 2024, estas probabilidades aumentan repentinamente al 56 % y al 79 %, respectivamente”, detalló Garavaglia.

Durante el desarrollo de un fuerte El Niño, “se espera que en 2023 las anomalías cálidas afecten predominantemente al Pacífico centro-oriental tropical, el continente euroasiático y Alaska. Sin embargo, en el año siguiente, 2024, es probable que las anomalías cálidas abarquen continentes enteros, aumentando significativamente la posibilidad de olas de calor terrestres, sequías e incendios forestales.
Potenciales crisis climáticas en cascada
Según el profesor Zheng Fei, autor correspondiente del estudio, "Además del aumento de las temperaturas superficiales, se prevé que el fuerte El Niño en 2023-2024 desencadene una cascada de crisis climáticas".

El mismo “puede indicar graves consecuencias para el océano global, como la intensificación de las olas de calor marinas, la desoxigenación de los océanos y la reducción de la diversidad oceánica”.

También, “un contenido de calor oceánico más elevado provoca un aumento del nivel del mar por expansión térmica. Esto, podría inducir más mareas de tormenta, erosión costera e intrusión de agua salada, lo que aumentaría los desafíos relacionados con el diseño de ingeniería y las modificaciones de los planes de desarrollo costero”, publica Meteored.
El Niño afectaría la producción mundial de cultivos
Si hablamos de producción agrícola, el fuerte fenómeno de El Niño que se avecina podría afectar significativamente al rendimiento mundial de los cultivos y a los mercados agrícolas internacionales en 2023-2024.

Debido a las graves anomalías de temperatura, radiación, precipitaciones y condiciones meteorológicas extremas desencadenadas por este fenómeno, es posible que se produzcan anomalías de bajo rendimiento en los cultivos de maíz, arroz y trigo a escala mundial (maíz: -2,3%; arroz: -0,4%; trigo: -1,4%).

Sin embargo, después de los tres años de sequía inducidos por La Niña, el aumento potencial de las precipitaciones en América del Norte y del Sur, la mayor región productora de soja del mundo, podría beneficiar al rendimiento mundial de la soja (+3,5%).
Fuente: elonce.com

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