“Traicionar a quienes hasta hace poco eran sus compañeros no es solo una decisión política: es un acto inescrupuloso que se juzga con la misma ética que enseñamos en el aula”, señala el escrito que desde el gremio hicieron llegar a los medios.
“Con su voto, le negó a una maestra los mismos derechos que usted usó para jubilarse”. En este punto, agregan: “Jubilarse como usted a los 45 años con el 82 % móvil no fue un privilegio” y le señalan que “un sueldo suyo equivale al de 15 maestras”.
Carta abierta
Aunque ya no es el profe Ramiro, sino el senador Favre, nosotros no lo olvidamos. Ya que, al parecer, los pasillos de la Casa Gris borraron su trayectoria en la escuela pública, queremos recordarle —porque se lo nota desmemoriado— qué fue exactamente lo que votó.A diferencia de usted, para nosotros, saber de dónde venimos es un valor inquebrantable. Por eso, traicionar a quienes hasta hace poco eran sus compañeros no es solo una decisión política: es un acto inescrupuloso que se juzga con la misma ética que enseñamos en el aula.
Quizás en su nueva "profesión" todo valga para perdurar y tener "éxito". Pero permítanos recordarle, senador: para un docente, enseñar valores es una tarea ética cotidiana, no una frase vacía.
Con su voto, le negó a una maestra los mismos derechos que usted usó para jubilarse. Eso no es una decisión técnica, sino simplemente injusta.
Jubilarse como usted a los 45 años con el 82 % móvil no fue un privilegio. Es el reconocimiento a una vida dedicada a la docencia, años de lucha y conquistas de derechos. Y defenderlo, para nosotros, es un acto de dignidad.
Por eso le recomendamos: no naturalice la injusticia. Un sueldo suyo equivale al de 15 maestras. Y un Estado que prioriza sostener un sistema político y económico desigual, mientras trata como "gasto" a quienes enseñan, curan o cuidan, está condenado al fracaso.
Por eso, senador Favre, repudiamos su voto a espaldas de la docencia y en contra de los vecinos que depositaron en usted la esperanza de que representara valores que parece haber olvidado en la puerta de la Casa Gris.