La comunidad de fieles laicos católicos, religiosas y sacerdotes, junto al obispo de la diócesis de Concordia, Monseñor Gustavo Zurbriggen, compartieron el pasado sábado 4 de noviembre la Asamblea Diocesana de Pastoral, en el predio de Juan XXIII en Estancia Grande.
Luego de un momento de oración, los hermanos llegados desde las distintas zonas pastorales, trabajaron en grupo mediante el método de la “conversación espiritual”. Abordaron los “clamores” surgidos de la consulta realizada el año pasado a todo el Pueblo de Dios presente en la jurisdicción de la diócesis, en el marco del sínodo convocado por el Papa Francisco, buscando detectar, entre ellos, los más sentidos que “exigen una respuesta urgente desde la iglesia particular”, informó el servicio de comunicación diocesano.
Concluido el trabajo en grupo de la mañana, hubo una intervención del obispo diocesano, quien esbozó en una breve síntesis lo trabajado y compartió, además, algunos interrogantes.
Ya en la celebración eucarística, el pastor de la diócesis sostuvo que “iluminados por la parábola del Buen Samaritano (…) hemos escuchado en oración la voz del Espíritu de Jesús que nos llama a detenernos ante los clamores de los hombres y mujeres, caídos al borde de los caminos, que nos reclaman atención compasiva y respuesta solidaria”.
En este sentido, desde el Camino Pastoral Diocesano procuran detectar “tres clamores, los más intensos y sentidos, para ser iluminados por la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia durante todo el 2024”. La “lectura orante de la Palabra, con el estudio del Magisterio y la escucha atenta de cada uno de nosotros (…) permitirán que el Espíritu nos de las "pistas" para responder a esos “clamores”, según el Corazón y la praxis de Jesús” advirtió el obispo, anticipando que la asamblea diocesana de fines de 2024 será la instancia para elegir sinodalmente, entre todos, tres metas pastorales para los próximos años.
En este contexto, monseñor Gustavo destacó la importancia de “reconocer que el Bautismo nos hizo iguales y hermanos (…) todos tenemos la misma responsabilidad y todos somos enviados a la misión, aunque cada uno tengamos servicios distintos”. Insistió, en que “tenemos que poner la oración y la lectura orante del Evangelio en el centro de la organización pastoral (…) porque escuchar juntos la Palabra es condición para conocer entre todos la Voluntad de Dios, afianzar nuestra comunión y ser corresponsables en la misión”.
Por último, el obispo de Concordia invitó a que en las comunidades se revitalice el funcionamiento de las Juntas parroquiales y los Consejos pastorales. “Estos organismos de comunión son absolutamente necesarios, en la diócesis y en cada comunidad parroquial. Tienen que existir y funcionar adecuadamente. Porque son instrumentos de escucha, diálogo, discernimiento y decisión”, concluyó.