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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que se elimine el cannabis y su resina del listado más restrictivo de la convención sobre drogas de 1961. Tras una evaluación científica que culminó en noviembre de 2018, los expertos de OMS recomendaron en su informe final "eliminar el cannabis y el aceite de cannabis de la lista IV", la categoría más estrictamente controlada en el Tratado de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961.

La Lista Única Sobre Estupefacientes, elaborada ese año, incluye a los narcóticos particularmente peligrosos para la salud humana que no tienen ninguna aplicación terapéutica, que sí tienen el cannabis y la resina de cannabis.

El comité señaló en esa oportunidad que la lista IV está integrada particularmente por "sustancias dañinas y con beneficios médicos limitados" y considera que mantener el cannabis "en ese nivel de control restringiría gravemente el acceso y la investigación sobre posibles terapias derivadas de la planta". Los resultados de ese informe respaldan la carta que Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, envió el 24 de enero al secretario general de la ONU, António Guterres, cuya copia está publicada en la web oficial de la OMS.

Con esta carta, la OMS intentará que los 53 países que integran la comisión de estupefacientes traten la propuesta y la sometan a votación, durante el 62º Período de Sesiones de Naciones Unidas, que se reunirá en Viena, Austria, en marzo de 2019.

Por primera vez desde 1961, el status del cannabis dentro del Derecho Internacional está cambiando. Las recomendaciones científicas de la OMS sobre el valor terapéutico y los daños relacionados con Cannabis sativa L., que revocan su prohibición de cannabis medicinal de 1950, probablemente cambiarán las políticas a nivel mundial.

La Organización Mundial de la Salud propuso reprogramar el cannabis dentro del Derecho Internacional para tener en cuenta la creciente evidencia de las aplicaciones médicas de la droga, revirtiendo la posición mantenida durante los últimos 60 años, que consideraba que el cannabis no debía ser usado en la práctica médica legítima.

El Comité de Expertos de la OMS en Drogodependencias revisó críticamente la evidencia disponible sobre el cannabis y las sustancias relacionadas y acordar el nivel más adecuado de control internacional. La categorización actual del cannabis es tan estricta como la de la heroína, y el comité considera que mantenerlo en ese nivel de control restringiría gravemente el acceso y la investigación sobre posibles terapias derivadas de la planta. El grupo de expertos asesora sobre la programación de sustancias en función de su potencial de daño, dependencia y mal uso desde una perspectiva de salud pública. También toma en cuenta su utilidad terapéutica.

Tras 60 años de aconsejar que los países "deberían esforzarse hacia la abolición del cannabis de toda práctica médica legítima", ahora consideró que surgió suficiente información para permitir una revisión completa del cannabis y sustancias relacionadas, ya que cada vez son más los estados miembros que permiten el uso del cannabis para usos médicos y no médicos.

En su revisión, el comité recomendó que el cannabis y el aceite de cannabis se eliminen de la lista IV, la categoría más estrictamente controlada en el Tratado de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. También se debe reconsiderar el status de otros productos relacionados con el cannabis, aconseja.
Nivel de consumo
Helena González, bióloga y gerente de calidad, investigación y desarrollo de Fotmer, sostuvo que hoy hay 2 millones de personas que consumen productos de cannabis medicinal en Estados Unidos, donde la mayoría de los estados ya legalizó su uso. También hay 800.000 en Alemania y 340.000 en Canadá.

Y a pesar de que muchos países latinoamericanos –como Venezuela, Ecuador, Cuba, Panamá, El Salvador y Guatemala– aún no han autorizado el uso medicinal de la marihuana, sus habitantes de todos modos están descubriendo sus usos terapéuticos. La propia madre de Morales, el chofer reconvertido en horticultor cannábico, está usando unas gotas para tratar su artrosis. Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, Perú, México y Puerto Rico ya han autorizado el uso medicinal de la hierba.

"El mercado latinoamericano está mal abastecido y está creciendo rápido. Los colombianos, peruanos, chilenos, todos viajan y ven lo que ocurre en Estados Unidos y Canadá, o leen la noticias. Ven que hay buenas terapias basadas en el cannabis", dijo a la AP Chuck Smith, principal de la empresa estadounidense Dixie Brands que días atrás anunció una asociación con Khiron Life Sciences para transformar a esta última en líder de ventas en América Latina de marihuana envasada para uso medicinal y recreativo.
Uruguay avanza y apuesta fuerte al mercado médico
Cuando era chofer, lo único que Enrique Morales sabía sobre marihuana era que se fumaba para drogarse. "Mi percepción ahora cambió. ¡Es una planta que tiene muchas propiedades!". Trabajar como chofer no requería tantos cuidados. Hoy Morales es horticultor en una plantación de cannabis en Nueva Helvecia, 130 kilómetros al oeste de Montevideo, y cuando llega a su trabajo debe cambiar su ropa por un pantalón, una camisola y unos zapatos blancos que jamás salieron al mundo exterior.

Antes de entrar a los invernáculos donde crece la hierba, deberá pasar los zapatos blancos por un pediluvio, colocarle zapatones plásticos por sobre ellos, lavarse las manos con alcohol, ponerse guantes descartables sobre las manos recién desinfectadas, también cofia y tapabocas. Tantos cuidados se explican porque las flores de la marihuana de este cultivo de la empresa Fotmer serán destinadas a la industria médica y por lo tanto su producción requiere de la mayor higiene, pureza y calidad. Transformarse en líder en la exportación de marihuana medicinal es una gran apuesta de Uruguay. Cuando en diciembre de 2013 el país se convirtió en el primero del mundo en regular el mercado del cannabis desde su siembra hasta su venta al público, el gobierno vaticinó que eso traería una ola de inversiones y desarrollo económico. Aquellas promesas están tomando cuerpo. Fotmer, una empresa de capitales locales y estadounidenses, ya invirtió 7 millones de dólares en laboratorios y cultivos, y emplea a 80 personas.

En diciembre el presidente Tabaré Vázquez inauguró otro laboratorio para producir medicamentos a partir del cáñamo, una planta muy similar a la marihuana aunque sin efectos psicoactivos, con una inversión de 12 millones de dólares. "Uruguay tiene hoy un dinamismo en la industria del cannabis que es muy difícil de encontrar en otros sectores", dijo a The Associated Press Diego Olivera, principal de la Secretaría Nacional de Drogas.

Aunque paradójicamente Uruguay reguló antes el mercado de cannabis recreacional que el medicinal, hoy su gobierno ya autorizó todo el mercado: hay permisos para cultivar, fabricar, consumir, importar y exportar. Fotmer no piensa en el reducido mercado local de un país de apenas 3,3 millones de habitantes. Los cultivos llegan a 35.000 plantas, muchas de la cuales ya tienen más de un metro de alto.
Fuente: Ámbito

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