Nuevas tendencias
En lo que es un buen momento para los “blueberries”, favorecidos por las nuevas tendencias de consumo y la creciente popularidad que despiertan sus cualidades de “superalimento”, se espera que el mercado interno absorba una parte importante de esa producción, aunque se proyecta que no menos del 60% será exportado.Con algunas dudas respecto al clima, pero certezas en cuanto a las mejoras acumuladas, en el sector trazan buenos pronósticos de cara a la temporada en curso.
Rentabilidad
Jorge Pazos, presidente del Comité Argentino de Arándanos (ABC), explicó que las proyecciones de cosecha responden, mayoritariamente, a la buena rentabilidad obtenida en la última campaña. Eso, aseguran, fue lo que permitió invertir en labores de manejo y renovación de huertos, con la consiguiente mejora en los rendimientos y calidad de la fruta.Esto último es un aspecto clave puertas afuera, un mercado donde Argentina corre con ventaja al producir a contraestación. En las 3500 hectáreas destinadas a este fruto, y distribuidas entre el Litoral, el norte y la provincia de Buenos Aires, la cosecha comienza justo cuando en otras latitudes ya no quedan reservas en fresco.
Socios
Pero en este mercado de nicho y de alto valor, las exigencias también son elevadas. “El mundo no compra productos sin calidad. Salir con fruta que no cumpla los estándares implica pérdidas absolutas”, explicó Pazos.Los principales socios de Argentina son Estados Unidos, España, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Israel, Irlanda del Este y Canadá. También se consumen nuestros “berries” en Asia y en el Golfo, sobre todo en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán.
Mientras se avanza en negociaciones sanitarias con Corea del Sur y Japón, importantes destinos en términos de calidad y sanidad, también crecen notablemente los envíos en la región. “Brasil aprendió a comer arándanos”, destacó el referente de ABC, que asegura que el país vecino es, actualmente, uno de los más importantes mercados para los arándanos argentinos.
Números
Las 15.000 toneladas proyectadas en 2026, que se volcarán al mercado a partir de la primavera, se distribuirán entre la exportación (60%), el mercado interno (30%) y la industria (20%).En ese sentido, Pazos celebró el crecimiento de la capacidad de consumo local, que es de alrededor de 3000 toneladas al año y, asegura, permite absorber aquella fruta que, aunque cumpla con condiciones comerciales, puede no reunir los requisitos de firmeza o vida postcosecha exigidos por la exportación.
Preocupación
Entre las buenas noticias, sin embargo, se cuela una preocupación por las proyecciones climáticas. Se espera que el fenómeno del Súper Niño traiga abundantes lluvias en varias regiones del centro-norte del país y que, consecuentemente, impacte en la producción, no solo de Argentina, sino también a competidores regionales como Chile y Perú.En particular, advierten que los excesos hídricos podrían incrementar la presión de enfermedades y problemas sanitarios en los huertos, mientras que las altas temperaturas acelerarán los procesos de maduración de la fruta y podrían alterar la curva de cosecha prevista.