Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imagen

Agrandar imagen
La pandemia de Covid-19 arrasó con todos los proyectos que tenía la Cancillería para enviar embajadores, cubrir vacantes en sedes diplomáticas clave, establecer traslados de funcionarios de carrera y avanzar con las designaciones políticas de la diplomacia argentina.

Entre las embajadas más relevantes que tiene Argentina sólo la de Estados Unidos está ocupada actualmente por el embajador Jorge Argüello, quien pudo viajar antes de que se cerraran las fronteras. El resto de las sedes diplomáticas de peso de Argentina quedaron vacantes, hay embajadores designados que no pudieron viajar y otros a los que el Senado aun no les aprobó el pliego para avanzar con sus traslados al exterior.
Demoras en Cancillería
Según el decreto 337/95 de la época de Carlos Menem, la Cancillería puede designar hasta 25 embajadores políticos. La Cancillería de Felipe Solá nombró hasta ahora a unos 15 políticos. Pero la gran mayoría de estos quedaron atrapados por la cuarentena o por la parálisis generalizada que se percibe en el Palacio San Martín.

Hay varios motivos que explican esta situación de parálisis en la diplomacia: la pandemia del Covid-19 con cierre de fronteras o imposibilidad de movimientos por la cuarentena se superpone con un recorte en los gastos presupuestarios de la Cancillería y el foco de la administración está puesto hoy en el plan de repatriación de más de 18.000 argentinos que siguen varados en el exterior.

El conflicto de los varados con las embajadas y consulados de Argentina en el exterior tampoco alienta a los embajadores designados a salir. Es que hay una permanente tensión entre el cuerpo diplomático y los argentinos varados que no encuentran respuestas de la Cancillería para regresar al país.

A todo esto se le agrega que gran parte del presupuesto que tenía previsto Felipe Solá para este año se está destinando a los vuelos de repatriación. La Cancillería lleva gastados más de dos millones de dólares entre vuelos y asistencia a los varados en situación vulnerable. El canciller puso el foco en este tema y reasignó partidas o recortó gastos en otros sectores de su ministerio.

Argüello se convirtió, en estos días, en el embajador más activo de la Cancillería ya que desde Washington no sólo monitorea las negociaciones de la deuda de la Argentina sino que también fue designado como sherpa del G-20. Es casi un caso aislado en la postal general de la diplomacia argentina.
Scioli aún no está en Brasil
A la embajada de Brasil aun no pudo llegar Daniel Scioli, que recién ayer renunció a su banca en Diputados. Y con la pandemia de por medio el ex vicepresidente no sabe todavía cuándo podrá viajar a Brasilia para hacerse cargo de la embajada argentina. “Confío en que esta crisis se despeje rápido y se normalice la situación para establecer una relación fluida con Brasil más allá de la coyuntura política”, expresó.

El designado embajador dijo que a pesar de estar aun en Buenos Aires igualmente se mantiene en contacto permanente con el Encargado de Negocios, Pablo de Angelis.
Urribarri y las 2 razones
El ex gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri fue designado embajador en Israel y esta semana tenía todo listo para partir a Tel Aviv. Pero un llamado a último momento del canciller Solá frenó su salida por motivos de riesgos sanitarios y presupuesto. Al frente de esa embajada seguirá la Encargada de Negocios Lucía Caviglia.
Otras destinos claves, descubiertos
En dos destinos clave para el gobierno de Alberto Fernández como son España y Rusia ni siquiera hay aval del Senado aún para avanzar con las designaciones de Ricardo Alfonsín para la embajada de Madrid y Alicia Castro para Moscú.

“No es que no viaje por el tema sanitario o porque no hay pasajes. El tema es que aún no soy embajador porque el Senado aun no me aprobó mi pliego”, aclaró ayer a Infobae el ex diputado Alfonsín. Hasta que la Cámara Alta no defina esta situación no podrá haber decreto de designación de estos embajadores.

Este miércoles, el gobierno emitió un decreto con la oficialización de los representantes del servicio exterior argentino ante Costa Rica, Portugal, Jamaica, la Unión Europea, el Mercosur, la UNESCO y la OEA. En estos dos últimos destinos se trata de los embajadores políticos Pino Solanas y Carlos Raimundi, respectivamente. Pero tampoco estos podrán viajar por el momento a sus destinos.

El ex gobernador de Chaco Domingo Peppo tiene su designación aprobada por el Senado y con un decreto presidencia pero aún no pudo asumir en la embajada en Paraguay porque están cerradas las fronteras. Lo mismo le ocurrió al ex diputado peronista Alberto Iribarne que no pudo viajar a Uruguay por la pandemia y al ex canciller de Cristina Kirchner, Rafael Bielsa que iba a viajar el fin de semana pasado a la embajada en Chile pero desistió.

Una situación similar están viviendo el ex ministro de Trabajo de Cristina Kirchner, Carlos Tomada que fue designado para la embajada en México y el duhaldista Alfredo Atanasof, elegido para la embajada en Bulgaria, donde reemplazará a Alberto Trueba. El ex jefe de Gabinete de Duhalde comentó ayer a Infobae que “todos los viajes están frenados y no vemos la hora de empezar a activarnos en nuestros destinos”. Pero tendrá que esperar al igual que el ex vicepresidente de la Alianza, Carlos “Chacho” Alvarez, elegido para ser el representante argentino en Perú o Rodolfo Gil, un hombre del ala de Lavagna que fue designado como embajador en Portugal.

Entre las sedes diplomáticas de peso que tiene la Argentina hoy están sin embajador las de Venezuela, el Reino Unido, Polonia, Italia, China y Hungría. Está claro que las embajadas pueden seguir funcionando momentáneamente sin embajador aunque no es la situación ideal para que un país establezca relaciones de peso con otro.

Esta semana, también, se emitió un decreto donde el Gobierno ordenó el traslado del ex embajador de Macri en Roma, Tomás Ferrari. Pero no se definió aún su reemplazante y se especuló con el nombre del ex vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto para ese destino. En la Cancillería no confirmaron nada al respecto.

En China, un socio estratégico para el gobierno de Alberto Fernández, se designó al embajador de carrera Luis Kreckler quien hasta ahora se desempeña como embajador en Suiza. Pero por ahora este histórico funcionario del Palacio “San Martín” y allegado a Cristina Kirchner no recibió órdenes ni presupuesto para su traslado inmediato a Beijing. Por ahora la embajada en China seguirá manejada por el encargado de Negocios, Juan Manuel Navarro, a pesar de que a la administración de Xi Jinping no le gusta tratar con alguien que no tenga el rango de embajador.

Con la embajada argentina en Londres también hay un enigma. Después de que el presidente Alberto Fernández ordenó que regrese el embajador de carrera Carlos Sersale no se definió el nombre de un reemplazante para esa plaza muy relevante para la política exterior argentina. Se al actual delegado en Cuba, Javier Figueroa pero también se habló de la ex ministra de Defensa, Nilda Garré como eventual embajadora en Gran Bretaña.

En Venezuela todo indica que seguirá al frente de la embajada el Encargado de Negocios Eduardo Porretti, quien estuvo durante el mandato de Macri.

Todo indica que esta situación irregular de embajadas vacantes, presupuesto recortado y designaciones truncas seguirá por un tiempo. El ritmo de la pandemia, la apertura de aeropuertos y el levantamiento de la cuarentena definirán en adelante el ritmo de la diplomacia.
Fuente: Infobae.

Enviá tu comentario