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Salto Grande, blanco de la campaña electoral uruguaya: Ex Delegado duda del “Polo Educativo y Tecnológico”

Rodríguez presidió la Delegación Uruguaya

El periódico uruguayo La Diaria dio cabida a un extenso escrito del ingeniero Gabriel Rodríguez, ex presidente de la Delegación Uruguaya ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. Además de haber pertenecido al organismo durante 15 años, entre 2005 y 2020, es fundador de la Fundación Desarrollo Regional Salto Grande.

 

La columna de opinión de Rodríguez dirige severas críticas contra la actual integración de la Delegación Uruguaya, en un contexto muy especial: la campaña electoral para la elección de los intendentes.

 

Uno de los competidores para gobernar Salto es Carlos Albisu, del Partido Nacional, actual presidente de la Delegación Uruguaya en Salto Grande. Rodríguez, en cambio, pertenece al Frente Amplio. O sea, están en veredas enfrentadas, algo que salta la vista a poco de avanzar en la lectura de la crítica nota que firmó en La Diaria.

 

El Ingeniero Rodríguez comienza por hacer referencia a “hechos sucedidos en estos cinco meses de gestión que llevan las nuevas autoridades uruguayas en la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTMSG)”, a los que define como “extremadamente preocupantes”. Según él, “muestran peligrosas señales de un retorno al peor pasado”.

 

Enseguida, denuncia que “una de las primeras medidas tomadas por la recién designada Delegación del Uruguay en el mes de mayo fue suspender todos los concursos y procesos de selección de personal que se venían desarrollando desde 2019. Todos estaban cercanos a su finalización, con los postulantes finales ya seleccionados por consultoras independientes y especializadas de ambos países. El objetivo era cubrir puestos vacantes de cargos técnicos y profesionales, de importancia estratégica en la estructura del organismo binacional”, dice Rodríguez, “reduciendo lo más posible la injerencia política de las delegaciones y los estados”.

 

Rodríguez trae a colación lo que exhibe como una contradicción: “Su actual presidente, Carlos Albisu, integró la delegación en representación del Partido Nacional en el período anterior y aprobó con su voto todos los concursos ahora suspendidos”. Y enseguida, vuelve a la carga: “dicha suspensión se tomó sin ninguna argumentación sólida, sin elementos objetivos que permitieran entender o justificarla. Esta decisión somete a Salto Grande a un daño de su imagen institucional frente a los aspirantes y las empresas seleccionadoras, a las que, por otra parte, se les pagó por un trabajo que luego se tiró a la basura. ¿Qué credibilidad podrán tener los concursos de Salto Grande de aquí en adelante?”.

 

“Por si fuera poco, y como corolario de esta medida, -denuncia Rodríguez- la delegación decidió cubrir la mayoría de esos cargos por designación directa, recurriendo a postulantes que no llegaron a alcanzar los requisitos mínimos requeridos por las empresas seleccionadoras, pero que, casualmente, presentan vínculos familiares o políticos con integrantes de la Delegación del Uruguay o sus allegados más cercanos”.

 

Luego se atreve a pronosticar que “con esta y otras medidas, Uruguay quedará en inferioridad de condiciones frente a Argentina, en una organización que debe ser conducida y gestionada por personal idóneo y capacitado de ambas nacionalidades que, a partir del respeto mutuo, trabajen en la defensa y la mejora del complejo hidroeléctrico, pero a la vez defiendan los intereses de cada país en dicho organismo. Como cualquiera sabe, el respeto se gana, entre otras cosas, con conocimiento y capacidades adecuadas al cargo que se ocupa”.

 

Según el Ingeniero Rodríguez, “se consiguió en 2018, por iniciativa de la Delegación del Uruguay y luego de difíciles negociaciones con la delegación argentina, establecer la obligatoriedad del ingreso por concurso para todas las vacantes, incluyendo los cargos gerenciales”.

 

"El Polo inaugurado: ¿cuál polo?"

 

 

Gabriel Rodríguez reserva para el final de su escrito cuestionar con dureza los actos que se hicieran a comienzos de septiembre en Salto Grande, con la presencia del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, para lanzar un Polo tecnológico y educativo.

 

“Hace unos pocos días, fue replicada por los principales medios de prensa montevideanos y, por supuesto, por los informativos centrales la visita a Salto Grande del presidente de la República y gran parte de su equipo de gobierno. Todos los medios repitieron que la visita fue para ‘inaugurar un Polo Educativo Científico y Tecnológico Binacional’. Llama mucho la atención que ningún medio haya profundizado en el contenido de dicho Polo, o sea, dónde está, qué plan de trabajo tiene, cuáles son los convenios concretos (no genéricos) con universidades que sostienen ese emprendimiento, qué cursos o carreras se dictan, qué validación por parte de las autoridades ministeriales tienen dichos cursos, etcétera”, dice Rodríguez.

 

“Lamentablemente, y con mucha vergüenza ajena –agrega-, es necesario aclarar que (en el mejor de los casos) se trata de una ‘inauguración anticipada’, o sea, de algo que no existe más que como una ‘expresión de deseo’, que no tiene contenido real sustentable. La cercanía de la elección municipal llevó al presidente de la delegación, en su carrera a la Intendencia de Salto, a armar un hecho político-electoral, por cierto, a costa del Estado y de la buena gestión pública, contando para ello con la enorme colaboración de sus amigos del equipo de gobierno. Incluso realizó, en esos mismos días, un spot de campaña utilizando imágenes del complejo hidroeléctrico y el supuesto ‘polo’ como un logro o credencial para pedir que lo voten como intendente”, denuncia Rodríguez.

 

En este contexto, Gabriel Rodríguez dice haber sentido “tristeza luego de ver ese spot, muy alejado de la ética. Aprovecharse así, de una manera tan brutal, de imágenes y anuncios sin contenido, estando en uso (y cobrando el sueldo) de un cargo de tan alta responsabilidad en un organismo internacional, supera los límites que entendemos deben guiar la gestión pública responsable. Me resisto a aceptar esa ‘forma’ de hacer política. ¿Es esa la política y la gestión pública que este gobierno quiere? ¿Se puede dormir tranquilo después de aprovecharse de esa manera de los bienes públicos para beneficio personal o partidario?”, se pregunta el ex Delegado uruguayo y ex presidente de la CTM.

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