Faustino Marsó (24) emprendió viaje este domingo con destino a Niza, Francia, donde competirá en el Campeonato Mundial de Ironman 70.3.
El deportista oriundo de San José consiguió su clasificación el pasado 8 de marzo, en su debut en la distancia, al quedarse con el primer puesto de su categoría, en el Ironman 70.3 de Punta del Este, luego de 1,9 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21,1 de carrera a pie.
“Sabía que existía la posibilidad por los tiempos que venía manejando en los entrenamientos, pero era mi debut en la distancia y quería afrontarlo con tranquilidad. El cuerpo acompañó y pude hacer una carrera progresiva. Cuando supe que había terminado primero, la felicidad fue absoluta”, recuerda sobre su clasificación al Mundial.
Ahora, lo espera su primera experiencia en Europa y la oportunidad de competir en uno de los escenarios más importantes del triatlón mundial. El circuito de Niza representa para él un desafío, especialmente por la exigencia del segmento de ciclismo.
“Es un evento completamente diferente, tanto por los corredores como por el circuito. Es difícil saber qué puede pasar con los tiempos. Lo que sí tengo claro es que voy a dejar todo y aprovechar la oportunidad de medirme con los mejores de mi categoría a nivel mundial”, asegura Marsó.
Para el sanjosesino, más allá del desafío deportivo, habrá un motivo especial para estar en la línea de largada: representar a su ciudad y a toda provincia.
“Es un orgullo poder estar ahí representando a San José y a Entre Ríos. Sé todo lo que hubo detrás para llegar hasta este momento. Quiero disfrutarlo, pero también competir y aprovechar la oportunidad”.
Un arduo entrenamiento con jornadas de doble turno
Faustino Marsó Licenciado en Educación Física, trabaja como entrenador de su equipo, FM TEAM, donde entrena a deportistas de triatlón, ciclismo, running y natación, y además se desempeña como docente universitario. Paralelamente, cursa el tercer año de la Licenciatura en Nutrición.
Preparándose para el mundial, durante los últimos meses llegó a acumular semanas de hasta 19 horas de entrenamiento, con jornadas de doble turno, natación a primera hora de la mañana previo a asistir a la universidad, gimnasio, running y largas sesiones de ciclismo.
“Hacer realidad el viaje implicó destinar mis ahorros y el trabajo realizado durante el año, además del apoyo de sponsors y personas que colaboraron tanto económicamente como con equipamiento”, contó antes de su partida a Francia.