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El Instituto de Investigaciones y Estadísticas de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) realizó en 2021 un relevamiento sobre las condiciones de trabajo docente en el marco de la vuelta a la presencialidad en las escuelas luego del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

De las 2.490 respuestas obtenidas por los encuestadores, surgió que un 36% de docentes viaja fuera de su ciudad para desarrollar su tarea; y sobre ese 36% (que comprende a 695 docentes que se trasladan), un 65% lo hace en vehículo particular, ya sea propio o compartido; otro 20% lo hace “a dedo”, y apenas un 15% utiliza el transporte público.

¿Por qué hacen dedo los docentes? La respuesta es sencilla: porque lo que les paga el Estado no les alcanza para cubrir el total de viajes que realizan. El denominado código 029, que remunera los gastos de transporte que realiza un docente que viaja de una ciudad a otra para dar clase, tiene un tope de 30 kilómetros por día; la mayoría viaja distancias mucho más largas.

Ese código 029 por traslado se actualiza en función de los acuerdos salariales que firma el Gobierno con los sindicatos docentes.

El decreto Nº 811 del 11 de abril de este año, fijó una actualización del adicional por traslado en la misma proporción que lo hicieron los salarios: un 21,21% en marzo; un 8,08% en mayo; y un 16,16% en agosto. De ese modo, el tope máximo que se paga al docente que viaja evolucionó así: $10.411, $11.105, $12.493.

Con la última recomposición conseguida en paritarias entre agosto y septiembre, ese monto subió a $14.554.

En la última reunión de la Comisión sobre Transporte y Movilidad Docente, la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) planteó al Consejo General de Educación (CGE) una nueva estructura del adicional por transporte.

El gremio plantea que se dé un “reconocimiento efectivo en general y sobre puestos de trabajo docente que requieren una movilidad específica”, como los casos de los equipos de orientación educativa (EOE), del Servicio de Apoyo Interdisciplinario Educativo (SAIE), docentes domiciliarios y de supervisores, que también necesitan trasladarse y hoy no están contemplados en el pago de ese adicional.

El adicional por traslado tiene un tope, que es el máximo, 300 km semanales: 60 km diarios, 30 de ida y 30 de vuelta.

Si se viaja más, no se cubre. Hay un reclamo histórico de que se quite ese tope y un acuerdo en comisión con el Consejo de Educación de que el valor se fije de acuerdo al valor de la nafta. Ese compromiso viene desde el año 2018, pero el Gobierno no lo cumple.

“En realidad lo que estamos reclamando es la liberación de los topes, sólo se contempla hasta 30 km del domicilio, muchos tienen que viajar el doble y tienen que poner el resto de su bolsillo”, dice Víctor Hutt, el dirigente docente que mejor conoce de salarios en Agmer. “Si eso no se contempla, las escuelas alejadas se van a quedar sin maestros”, evalúa.

Mientras, Agmer, el CGE y la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet) acordaron realizar un relevamiento sobre el personal docente que necesita la movilidad para llegar hasta sus lugares de trabajo y el regreso hasta su domicilio u otra escuela. Y se estableció el compromiso de realizar reuniones en forma periódica, y se fijó la fecha del próximo encuentro para el jueves 20 de octubre.
Fuente: Entre Ríos Ahora

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