Economía y política

Argentina para los argentinos

La restricción externa es la forma académica que usan los economistas para decir, con palabras que no se entienden, que en el país siempre faltan dólares, algo que dicho de esta forma todo el mundo entiende.

De este tema se ocupó el ministro Luis Caputo el martes de esta semana, tanto en su respuesta a una pregunta que le formulaban en la red social X (ex Twitter) sobre si habría o no una emisión de bonos en Nueva York en enero para cubrir con el producido los pagos que deben hacerse durante ese mes, como en una entrevista que le realizó la periodista Eleonora Cole en un canal de streaming, esa misma tarde.

A la pregunta en X contestó que “trataremos que no la haya”; a Eleonora Cole le explicó la necesidad de recrear el mercado de capitales local para dejar de depender de Wall Street y del dinero de los extranjeros. Con profusión de alusiones a los desvaríos pasados, entre los que destacó la nacionalización de las AFJP como factor clave en el achicamiento del mercado de capitales local, indicó cómo está trabajando el Gobierno para recuperarlo. Hizo referencia al proyecto de reforma laboral, que incluye la creación de un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que, según el Ministro, acumulará unos 4.000 millones de dólares por año.

Una de las claves para recrear el mercado de capitales debería ser que los agentes que actúan dispongan de reglas estables, que les permitan elegir libremente entre los activos financieros disponibles cuáles les parecen mejor. Si recrear el mercado de capitales es pensado como un proyecto de financiación del estado, va a arrancar mal.

Las intenciones podrán ser loables, pero la hereje realidad a veces impone otras necesidades: el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, por ejemplo, no parece moverse libremente entre activos, sino que parece, en parte, cautivo de las necesidades del Tesoro para financiarse, y en parte cautivo de los desatinos judiciales para no desprenderse de acciones de empresas que no le convendría tener en cartera y hacerse de aquellas que sí le convienen. ¿No debería poder hacer lo que más le conviene? Si no se protege a los gestores, no lo hará. Quizás eso asegura que compre bonos del estado, que es lo que el estado necesita.

No es sólo el FGS: también los bancos, fondos de inversión y compañías de seguros están a merced de regulaciones que muchas veces dirigen sus inversiones hacia activos que no eligen con total libertad. Cuesta creer que las reglas para el FAL no incurran en las mismas prácticas.

El objetivo final es loable, pero llevará un tiempo alcanzarlo, porque las necesidades de hoy se interponen. Es curioso que casi en simultáneo con las expresiones del Ministro, el INDEC diera a conocer que los argentinos tienen 276.175 millones de dólares fuera del sistema: en el exterior o en el colchón. De este total, 112.416 estaban en inversiones financieras. Estas cifras sólo incluyen el dinero declarado, por lo que cabe sospechar que hay bastante más fuera del sistema. A parte de ese resto apunta la Ley de Inocencia Fiscal.

En síntesis, no es claro que falten dólares en Argentina. Lo que faltan son incentivos para repatriarlos. El Gobierno parece haber hecho un buen diagnóstico de las causas, pero el stock de deuda y el perfil de vencimientos de la deuda en dólares hacen prever que no están dadas las condiciones para revertir esas causas en el corto plazo.

Fuente: El Entre Ríos