Es una frase conocida desde siempre. Aunque cuando le pregunté a mi tío acerca de su significado, me respondió acertadamente que se refiere a alguien que por contar con “mucha mosca” cuenta con más posibilidades de “prendar” a una mujer bien compuesta, que alguien con pinta y sin un mango en el bolsillo.
Que las cosas sean de esa manera es opinable, o por lo menos no siempre así se dan los hechos.
Lo extraño del caso es que después de así contestarme, mi tío pareció desvariar. Fue cuando la remató diciendo que nuestro gran Diego Maradona habría sido a quien se le había ocurrido esa genialidad.
Las cosas que hay que escuchar. Sobre todo que, casi con seguridad, Maradona reaccionaría airado en el caso que se quisiera explicar por ese dicho el alboroto que provoca en chicas que parecen cada vez más jóvenes, a medida que él se hace cada vez más viejo, como si se tratara del gallo único en un gallinero.
Pero lo que es una enorme casualidad es que a ese disparate lo escuché de su boca mientras veíamos televisión en el instante que aparecía en la pantalla una escena atroz. Una mujer “clineada” primero y empujada fuertemente al suelo después, por un muchachote grande, barbado y con capucha que le robaba la cartera, después de lo cual se iba lo más campante.
Porque recordar esa frase en un momento así, es una cosa que no tiene ni pie ni cabeza. Ya que no se vio ningún galán queriendo hacer de las suyas, sino una mujer maltratada por un malhechor.
A pesar de todo, luego de rumiarla, encontré una explicación para esa manera de ligar una cosa con otra. Estaba en la palabra “mata”. Si se piensa la suerte que tuvo esa mujer al salir del trance tan solo con heridas.
Tener que dar gracias que a uno solo lo roben y no lo terminen matando. ¡En qué mundo nos ha tocado vivir, Dios mío!
Fuente: El Entre Ríos (edición impresa)