A veces nos quejamos de la desorganización en nuestro fútbol doméstico: que hay fechas entre semana, que se suspende por la violencia, que se arreglan los horarios de los partidos para competir con programas de otro canal, etc. Nuestro fútbol está dolido por una gestión que lo arruinó institucionalmente, y que en sus últimos años ha ido cada vez peor, llegando incluso a bautizar el corriente torneo como de transición, programando un certamen de 30 equipos para la temporada que viene, y un Nacional B que está dividido en dos mitades.
Estos cambios dan para enojarse, claro que sí. Es reprochable la falta de capacidad para hacer algo simple y aclarar las cosas, como por ejemplo la creación de un torneo largo de 20 equipos y 38 fechas, o simplemente la abolición de los promedios y que desciendan los tres últimos, nada muy difícil. Pero cuando creemos que nuestro fútbol es lo más desorganizado y bizarro sobre la faz de la tierra, siempre hay algo que lo supera, y ese algo es la Copa Perú.
La Copa Perú es un certamen realizado, obviamente, en Perú. Equivale a un Argentino A de nuestro país, ya que es inferior a la segunda categoría del fútbol peruano, aunque tiene una particularidad que es gran causante de todo lo que sucede en este certamen:<b> el campeón asciende directamente a la primera división del fútbol peruano.</b> Sí, directamente. De hecho, así fue como llegaron a primera clubes que hoy son de relativo renombre continental, como el Juan Aurich, Universidad César Vallejos, Real Garcilazo, etc.
El torneo abarca completamente al país inca y es la categoría más baja del fútbol local, es decir que todo equipo que sea inferior a la segunda categoría juega esta copa. Por esto se deja intuir que un gran número de equipos la juega, pero no es tan adivinable la exagerada cantidad que lo hace: <b>más de 21.000 conjuntos</b> (sí, 21.000)<b> participan</b>, algunos con más trascendencia que otros, en esta extrañísima copa.
El hecho de que el certamen abarque tantos equipos y a cada rincón del Perú hace que se deba dividir en subzonas dependiendo de la región, y a cada una de éstas se le otorga un poder descendente. Es decir, imaginemos que el Argentino A sea la menor categoría del fútbol nacional: para poder organizarlo mejor, dividiríamos cada llave según provincia, departamento y localidad. Pero el mandato y el cumplimiento de las reglas no se realiza directamente por la AFA, sino que ella deriva su autoridad hacia los organismos menores. Más fácil, como si fuese nuestro sistema de gobierno pero con mucha más autonomía por parte de las provincias, algo parecido al sistema de gobierno empleado en Estados Unidos.
El desmembramiento del poder entre tantas manos termina indefectiblemente en un teléfono roto, en el que cada vez las reglas son menos estrictas y se toma con menos seriedad algunos mandatos y órdenes, algunas tan básicas para los que vivimos en un país como el nuestro, como las dimensiones del campo de juego, la longitud del césped o la altura e inclinación de la cancha. Todo esto suena muy loco, pero no debemos olvidar que Perú es un país casi completamente andino, lo que implica que en ciertos lugares no se puede contar con canchas de las dimensiones requeridas, y que si se exige el cumplimiento de las leyes en vez de ayudar al desarrollo del fútbol impediría la realización de éste.
Demostración neta de esto es el caso de la liga distrital de Huancavélica, la cual a falta de un estadio en condiciones (el único estadio de la ciudad estaba siendo remodelado) tuvo que trasladar los partidos de la liga a la plaza de armas del pueblo. Bueno, eso no suena tan mal ¿no? Señoras y señores, les presento la plaza de armas de Villa Tinquercasa:
Como ven, lo de esta copa no es normal. En nuestro país se haría lo imposible por no jugar ahí, se pospondría la liga por un año si es necesario, pero no se disputarían los partidos reglamentarios en ese espacio denominado a las apuradas cancha de fútbol.<b> En esta copa, en la que hay equipos de escasísimos recursos y los políticos y mandatarios futbolísticos no tienen ideales muy profundos, manda la improvisación.</b>
Tal es el caso de la liga distrital de Pasco, quien se vio apretada por las inclemencias del tiempo. Pero no meteorológicamente hablando, sino cronológicamente: sumado al calendario apretado debido a problemas internos de la liga, las semifinales de esta etapa se vieron en tela de juicio ante la protesta de los equipos eliminados, que argumentaban que los equipos ganadores habían inscrito ilegalmente a varios de sus jugadores. Por ende, los equipos que perdieron quedaron eliminados a causa de su derrota y los ganadores también por culpa de infringir las leyes, por lo cual había que jugarse nuevamente la semifinal completa. Pero el tiempo no alcanzaba para semejante despliegue de partidos, <b>así que se realizó una reunión entre los dirigentes de los clubes implicados y allí se decretó que, por mayoría de votos, el campeón sea el Real Santiago Allauca.</b> ¿El motivo? Fue el único equipo que ganó los dos partidos de semifinales. Así, este equipo pasó de ronda y mantuvo la ilusión de llegar a primera, mientras los otros tres quedaron eliminados por mandato dirigencial.
La ambición propia de la raza humana también es un gran motivo para las cosas increíbles que adornan este certamen. Dada la relativa facilidad que otorga este torneo para llegar a primera, hay muchos casos de equipos movidos por empresas que quieren auspiciar a un club de primera de la forma más barata, como sin ir más lejos Crucero del Norte de nuestro país. También los políticos utilizan esta herramienta como medio de difusión y campaña, como sucedió en el club Bolívar de San Jacinto.
Este equipo ganó la liga distrital contando entre sus filas al intendente de la localidad, de 49 años, y su hijo. Estos personajes no solo estaban anotados en el plantel, sino que jugaron un partido en el equipo, lo cual le da el derecho de considerarse artífices de ese campeonato. Pero esto no es una historia de amor por la camiseta, un ejemplo de eterna ligazón por el club, ni nada parecido: el intendente Gerardo Viñas se alistó en el plantel en plena campaña electoral para demostrar su compromiso con la gente, y no hace mucho fue citado por el congreso de la república a raíz de supuestos vínculos con grupos terroristas. En tanto, su hijo protagonizó un accidente de tránsito en estado de ebriedad a fines de 2013, y aún así está impune. Después de esto, sinceramente no me sorprende que su equipo haya ganado la liga.
La organización institucional no es la única que emplea la improvisación como medio de toma de decisiones, sino que el propio gobierno nacional lo hace, y eso explica desde donde sale tanto determinismo. El poco espacio verde en los pueblos, sumado a la poca importancia dada por las políticas nacionales a la cultura de esos lugares recónditos logran un cóctel de desorganización masiva que crece aún más por la ya nombrada hasta el hartazgo inoperancia futbolística. Esto se demostró en Cañete, un pueblo que fue azotado por las inundaciones y que necesitó de urgencia el apoyo nacional. Pero los organismos del gobierno no sabían donde aterrizar sus helicópteros así que lo hicieron en la cancha de fútbol
<i>Con un partido disputándose</i>. No sólo el partido entre Real San Vicente y Ricardo Palma, el cual se estaba disputando en el momento en el que irrumpió la aeronave, fue suspendido, sino que también se pospusieron los otros dos encuentros pactados para ese día.
Pero este increíble certamen no es sólo una suma de desorganizaciones: también es ilusión, es comunidad, y sobre todo, sigue siendo deporte. Es por ello que muchos de los equipos que juegan este torneo son hechos entre amigos, y no duran más que una temporada o dos hasta su disolución. Esto da rienda suelta a la creatividad, y permite que haya nombres increíbles peleando un lugar en primera división, tal es el caso del Total Clean, equipo que llegó a primera división en 2006 y deslumbró a todos con su particular nombre. También existen otros equipos con nombres llamativos: Deportivo Trago Corto (Arequipa), Atlético Rico Pollo (Arequipa), Sport Grasa (Lima), Ho-Chi-Minh (Ayacucho), Independiente Bigote (Piura), Los Bombones (Ica), Sport Travieso (Pasco), Ángeles de la Biodiversidad (Madre de Dios), Ganso Azul (Ucayali), Deportivo Menos 200 Mina (Pasco), San Antonio de New York (Amazonas), Cristo Vive (Cajamarca), Sangre del Pueblo (Cajamarca), Monjes Shaolín (Amauta), Los Inseparables (Cutervo), Atlético Satélite (Ventanilla), y muchísimos más.
Quedan muchos casos más en el tintero, como la historia del entrañable Club San Cristóbal Comegatos o aquella anécdota de los jugadores que se fueron a los 70m del primer tiempo a jugar con sus amigos al pool, pero el post se haría demasiado extenso. Como se habrán dado cuenta, esta competencia es una constante productora de historias increíbles, de esas que pocos ven y que queda en la memoria colectiva.<b> El fútbol macho, a pesar de todas sus falencias, se sostiene por el esfuerzo y dedicación de unos muchachos que sin importar nada viajan a todas partes del país, juegan en terrenos inhóspitos, soportan injusticias arbitrales, todo por perseguir un sueño: jugar en primera división.</b>