Los entrenamientos con “un chico de rulos” al que no había que pegarle, las idas al kiosco para conseguir la figurita y aquel recreo interminable en que hasta la directora del colegio quiso su firma.
En días de fiebre mundialista, desde Colón llegan anécdotas del paso por el fútbol profesional de Gabriel Félix, destacado deportista de la ciudad.
Las comparte con El Entre Ríos su mellizo, Julio, quien lo acompañó durante aquellas vivencias, mientras ambos eran estudiantes.
“El deporte siempre fue una parte fundamental de nuestra vida. Nuestra casa era de esas en las que todas las habitaciones dan a una galería, con un patio enorme. Siempre había una pelota de básquet o fútbol. En la adolescencia comenzamos a jugar en el Club Campito, donde Gabriel se destacaba por ser muy buen arquero”.
Finalizado el colegio secundario, partieron hacia la Ciudad de las Diagonales. Gabriel estudiaba Educación Física y un amigo le propuso probar suerte en Atlanta, equipo de Primera División.
“Quedó”, recuerda su hermano. “Durante cuatro años (desde 1976 y hasta 1979), casi todos los días viajaba hasta Villa Crespo, en Capital Federal. Al año siguiente firmó un contrato, así que para él comenzó a ser un medio de vida. Era el arquero titular de la Tercera, pero también jugó partidos en Primera”.
“Un chico que promete”
Entre tantas anécdotas, hubo un par de entrenamientos que seguramente jamás olvidará.“Muchos clubes entrenaban en los bosques de Palermo. Un día el técnico les advirtió, especialmente a los defensores: ‘Ahora va a venir a entrenar con nosotros, un chico que promete. Por favor no le peguen’. Cuenta Gabriel que apareció un morochito de rulos y que era muy bueno”.
Con el tiempo se dieron cuenta de que aquella promesa era nada más ni nada menos que Diego Armando Maradona. “Gabriel nunca supo por qué fue a entrenar con ellos”, dice Julio.
Más adelante, se cruzarían en un encuentro oficial, cuando el chico de Villa Fiorito jugaba en Argentinos Juniors y el colonense defendía el arco de la Primera de Atlanta. “Gabriel siempre dice, ‘Maradona no me hizo ningún gol’. Claro, jugaron un solo partido; él lo dice en broma pero es verdad”.
Figuritas en el recreo
Un recuerdo que atesoran los Félix es el álbum Súper Fútbol Crack 1979, que tenía entre sus figuritas la del arquero de la familia, junto a campeones del Mundial ’78 y otros jugadores destacados. Ubaldo Matildo Fillol, Daniel Passarella, Mario Kempes, Ricardo Bochini, Hugo Orlando Gatti y el joven Diego Maradona, que ese año se consagró campeón en el Mundial Sub-20 con la selección argentina, eran algunos de los nombres que integraban la colección.“Íbamos al kiosco a cada rato hasta sacarla”, recuerda Julio sobre el desafío de encontrar la figurita N° 12, donde a su hermano aparecía como integrante del plantel de Atlanta.
“Nativo de Colón (Entre Ríos), el 29 de agosto de 1957. Es un jugador muy joven, quien ha firmado su primer contrato con el club, donde confían en lo que ha demostrado desde la 4°, en 1976”, decía la presentación. Entonces, aparece otra anécdota.
“Él hacía las prácticas en una escuela primaria. En aquel tiempo, sobre todo para los nenes, era extraño tener al lado a alguien que salía en una figurita. En un recreo se armó un revuelo, porque todos los que habían conseguido la figurita de Gabriel querían que se la firme”.
“Sonó el timbre y seguía rodeado de chicos, por lo que se demoró la entrada al aula. Lo llama la directora y cuando llegó a la dirección, dispuesto a recibir un reto, ella le dijo: ‘¿Me firmás esta figurita para mi hijo?’”.
De regreso a Colón
En diciembre de 1979 Gabriel Félix se recibió de profesor de Educación Física. Tenía posibilidades de sumarse a Estudiantes de La Plata y el DT de Banfield, Silvio Marzolini, también lo tenía en cuenta para integrar el equipo. Pero el colonense decidió poner fin a su paso por el fútbol profesional y regresar a su tierra.“Decía que no eran los valores que él manejaba. Era un ambiente complicado y quería enfocarse en su profesión”, comenta su hermano.
En Colón, jugó durante un año más en el Club Campito. Además de ejercer la docencia, siguió como preparador físico y creó la primera escuela de fútbol infantil de la Liga Departamental Colón, a la cual bautizaron con su nombre.
Fuente: El Entre Ríos