Narcomenudeo

Hay 8 procesados de la banda que vendía cocaína y éxtasis por Telegram. Uno es deportista y otro es ordenanza de una escuela

La Justicia Federal de Concordia procesó a ocho personas acusados de integrar una organización criminal dedicada a la comercialización de estupefacientes. La banda utilizaba un grupo de la aplicación de mensajería Telegram, denominado “Droga Concordia”, como plataforma principal para ofrecer y vender cocaína, marihuana y pastillas de éxtasis en la región.

Tras una investigación de varios meses, las autoridades judiciales dispusieron además un embargo de 6 millones de pesos para cada uno de los ocho integrantes de la red.

La pesquisa judicial logró identificar y determinar las funciones de los implicados. Entre los procesados se encuentra Luciano Romero Hergenzter, un conocido deportista local vinculado al rugby. Romero Hergenzter está señalado por la Justicia como el presunto creador y administrador del grupo de Telegram, una intervención considerada clave para “facilitar el espacio utilizado por los demás integrantes para ofrecer y comercializar droga”.

Otro de los principales acusados es Emmanuel Rojas, quien según la investigación cumplía el rol de transportista de las sustancias ilícitas. Rojas se desempeñaría actualmente como personal de maestranza (ordenanza) en una escuela de Concordia.

La nómina de los procesados se completa con Lautaro Miño Ramos, Ignacio Fink, Isaías Suárez, Milena Sánchez, Tomás López y Jesús Báez.

Para ocultar sus identidades en el entorno digital, los miembros de la banda utilizaban diversos nombres de usuario y seudónimos en la aplicación, entre los que se destacaban las cuentas “La Bomba”, “Ponte Perro”, “Farmaceuta” y “Vikendi”, alias que finalmente fueron decodificados por los peritos tecnológicos.

El quiebre de la organización se produjo gracias a la intervención de la División Antidrogas Concordia de la Policía Federal Argentina. La fuerza dispuso la participación de tres agentes reveladores, quienes se infiltraron en el grupo virtual simulando ser compradores de estupefacientes.

A partir de los diálogos comerciales mantenidos de forma encubierta y del análisis de intervenciones telefónicas autorizadas por el juzgado interviniente, los investigadores consiguieron reconstruir la modalidad operativa de la banda, recolectar las pruebas necesarias y proceder a la posterior desarticulación de la red delictiva.

Fuente: Concordia Policiales