Economía Regional

La avicultura tiene el desafío de producir con más eficiencia: “Hay que modernizar mil galpones” y piden financiación

La avicultura argentina atraviesa un momento de mayor previsibilidad y encara el 2026 con expectativas positivas, aunque sabe que el desafío ya no pasa solamente por producir más sino por hacerlo con mayor eficiencia.

Franco Santangelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), explicó que el consumo interno continúa firme y las exportaciones podrían recibir un impulso con la reapertura de mercados clave.

Pero hay un cuello de botella en el engorde de pollos que requiere de la modernización de las granjas, una inversión para la que falta financiación.

Escenario actual
“La avicultura, como sabemos, tiene vaivenes. El 2025 terminó bien. Tuvimos un período complicado, pero en la segunda parte se compensó. El 2026 viene bien, el precio de la carne vacuna tracciona el consumo de carne de pollos, con más poder adquisitivo mejoraría más el consumo”, explicó Santangelo.

Para el empresario, el principal sostén del mercado interno es el encarecimiento relativo de la carne vacuna, que vuelve al pollo una alternativa cada vez más competitiva para el consumidor.

“Al faltar carne vacuna sube el precio. Hoy una pulpa puede valer entre 15.000 y 25.000 pesos, mientras que la suprema vale alrededor de 12.000 pesos al público”, precisó y comparó: “la carne vacuna y el poder adquisitivo de la gente son los factores que hacen que el consumo de pollo esté mejorando este año”.

En ese contexto, destacó que “la rentabilidad está en niveles razonables” y que esto obliga a las empresas a acelerar inversiones para no perder competitividad.
Dónde está el cuello de botella
Para el presidente de CEPA, el mayor desafío no está en las plantas frigoríficas sino en las granjas donde se realiza el engorde de los pollos, en su mayoría operadas por productores integrados.

“Somos eficientes, pero donde más hay que trabajar es en los galpones, en la crianza. Ahí es donde estamos más flojos”, dijo, recordando que la cadena necesita modernizar alrededor de 1.000 galpones para lo que se requiere de créditos.

Al respecto, sostuvo: “Falta financiación. Está apareciendo, pero todavía no es barata. Además, la incertidumbre de endeudarse en dólares sigue estando. Nosotros vamos a invertir, lo vamos a hacer, pero necesitamos que también puedan hacerlo los productores integrados”.

El dirigente explicó, en este sentido, que renovar esas instalaciones permite mejorar significativamente la productividad y la rentabilidad de quienes prestan el servicio de crianza.

“Al productor le redunda en más eficiencia, produce más volumen, factura más y cobra más. Es un buen negocio, pero muchos no tienen la escala para hacer una inversión de ese tamaño”, afirmó.
Lo que falta en Entre Ríos
En Entre Ríos, principal provincia avícola del país, la necesidad es aún más evidente. “Faltan muchas granjas. Tenemos que mejorar las que están atrasadas y también hacer nuevas. Con la estabilidad económica los fletes pasan a pesar mucho más en los costos y no podemos seguir teniendo granjas a 200 kilómetros de las plantas”, dio cuenta Santangelo.

Respecto de las importaciones de pollo, principalmente desde Brasil, el empresario consideró que por ahora no representan una amenaza, aunque sí obligan a que el sector se mantenga competitivo.

“Hoy no pesan tanto porque el mercado las absorbe, pero Brasil es un jugador importante y muy eficiente”, reconoció. El producto que más ingresa es la pechuga, con valores que permiten cierto margen comercial para los importadores.
Esperan por la reapertura de mercados
En materia de exportaciones, Santangelo destacó que el negocio sigue funcionando, aunque admitió que perdió dinamismo por el cierre temporal de algunos mercados. En ese sentido, indicó que el sector aguarda la reapertura sanitaria de la Unión Europea en los próximos días y también la recuperación del mercado chino, dos destinos considerados estratégicos para volver a expandir los envíos externos.

El dirigente agregó que el crecimiento futuro dependerá tanto de esa recuperación exportadora como de un factor menos visible: la disponibilidad de reproductoras para abastecer la producción.

“No hay muchas reproductoras, ni acá ni afuera. El mundo está creciendo y faltan reproductoras porque la demanda creció más rápido que la oferta. Necesitamos más material genético para poder seguir aumentando la producción”, concluyó.

Fuente: Nicolas Razzetti para Bichos de Campo.