<b>Son varios los desafíos que plantea la nueva gran revolución de las comunicaciones
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Las redes sociales han revolucionado la forma en las que nos informamos y nos comunicamos. Esta semana, la empresa Torneos, dueña de la revista El Grafico, anunció su cierre. También el de la versión digital, aunque se ocuparon de aclarar que esto era más por cuestiones operativas y no tanto por falta de potencial. El cierre de tan icónica publicación, tan asociada a la historia deportiva de la Argentina es una muestra acabada de que la revolución de los medios y la aparición de las redes sociales están terminando hasta con la más impensada de las vacas sagradas.
No solo los medios en papel sufren. También lo hace la radio. Hoy, es muy poca la gente de menos de 25 años que escucha radio. Los jóvenes eligen informarse de otra forma y utilizando otros medios. Ese cambio lo sufre, también, la televisión. Un dato que apunta en esa dirección, y aunque parezca increíble, nos indica que el 70% de la gente que elige Showmatch, el programa de Marcelo Tinelli que es el más visto en televisión abierta, son mujeres de más de 55 años.
Incluso Facebook, una herramienta revolucionaria con solo unos pocos años de vida es vista ya como casi obsoleta entre los jóvenes. Muy poca gente de menos de 30 años la usa, las nuevas generaciones ahora optan por Instagram o Snapchat. Esos son los medios que eligen para comunicarse con sus amigos, donde comparten fotos, momentos, historias, claro que siempre y cuando sean pum para arriba. Es que las redes sociales que interesan a la juventud actual pueden ofrecer solamente contenido positivo y en lo posible asociada a algún tipo de divertimento. Con las malas noticias a otra parte.
<i><b>¨Con la aparición de las redes sociales sufren diarios, radio, televisión y todas las formas conocidas de comunicación¨
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Otra particularidad es que las redes en vez de unirnos, como se creía que harían, nos están separando. Con solo pulsar me gusta o no me gusta uno elige de qué lado estar. Se arman así grandes tribus o comunidades de gente con los mismo gustos, preferencias u opiniones. A nadie le gusta escuchar una voz crítica o discordante entre su grupo de amigos virtuales. Nosotros por un lado, todos ellos, no importan cuantos grupos sean, por el otro.
Es así que una herramienta tan maravillosa como son las redes sociales puede ser utilizada no solo para bien sino también para mal. Allí no hay lugar para el rigor periodístico, ni ningún ánimo de buscar una verdad objetiva, y la mentira y la difamación se terminan volviendo moneda más que corriente. Desvirtuado el propósito para el que fueron creadas, comunicarse y comunicarnos, se transforman en innumerables oportunidades en una tribuna para el escarnio y la descalificación sin fundamentos.