Colón

Luego de años a puertas cerradas, reabrió un refugio para hombres en situación de calle. “Si soy cristiano es para ayudar a los más vulnerables”

En agosto se cumplirán 11 años de que el refugio “Padre Andrés”, perteneciente a la parroquia Santos Justo y Pastor de Colón, abrió oficialmente sus puertas. Sin embargo, desde hace bastante tiempo nadie encontraba alojamiento allí.

El nombre fue elegido en memoria a Andrés Servín, sacerdote de importante misión pastoral en la Diócesis Concordia, fallecido en noviembre de 2014.

“Todo comenzó a partir de la necesidad de la gente que venía a la parroquia pidiéndonos un lugarcito para pasar la noche. Pudimos construir este lugar hecho por la comunidad, con el aporte de los vecinos y los hermanos; un lugar realmente maravilloso”, había dicho durante la inauguración el padre Néstor Toler.

“Es muy doloroso quedar en la calle”
Quien decidió que el refugio recobre vida fue el actual párroco, Daniel Petelín. “En la comunidad hay un refugio que se ha creado para gente en situación de calle. Está cerrado y no nos parece que eso sea lo mejor. A mí me duele en el alma”, recordó en su homilía del pasado Jueves Santo.

“Esta mañana me llamaron porque había alguien en situación de calle y no lo pudimos alojar porque no está habilitado. ¿Les parece que eso es caridad?”, interpeló a los fieles.

Pocos días después, anunció a El Entre Ríos que su reapertura ya es una realidad. Se dio a partir de la necesidad de una pareja que fue desalojada del lugar donde vivía.

Desde el 23 de abril –fecha en que la casa quedaría nuevamente desocupada- las ocho plazas volverán a ser destinadas únicamente a hombres, por cuestiones de organización y espacio. Además de un techo y una cama donde pasar la noche, “se les da la posibilidad de tener una cena, una ducha, lavar su ropa y desayunar”, cuenta el sacerdote.

Como condiciones, quienes busquen permanecer en el Refugio Padre Andrés, “no deben tener la posibilidad de un alojamiento en Colón, no estar alcoholizados ni bajo el consumo de drogas y aceptar las indicaciones de convivencia de la casa. Presentan su DNI y nosotros todos los días informamos a la Policía quiénes están alojados”. En cuanto al tiempo de permanencia, “se evaluará cada caso, de acuerdo a la realidad que presenten”.

Mientras, desde la parroquia pondrán manos a la obra para conformar un equipo de voluntarios que realice las tareas necesarias para el mantenimiento y servicio. Luego de organizarse, darán a conocer cómo se puede colaborar con el sostenimiento.

“Es una alegría que podamos dar esta oportunidad. Es muy doloroso quedar en la calle. En esa situación, muchos piensan que es porque hicieron las cosas mal. Jesucristo ayudó a todos y si soy cristiano es para ayudar a los más vulnerables, no importa la situación”, concluye Petelín.

Fuente: El Entre Ríos