Paraná

Muchas ONG están “explotadas, porque cada vez más gente se acerca en busca de un plato de comida”, advierten desde Suma de Voluntades

Anabella Albornoz, de Suma de Voluntades

La referente de la organización social de Paraná “Suma de Voluntades”, Anabella Albornoz, lanzó una dura advertencia sobre el deterioro de las condiciones de vida en los barrios populares. Luego de la difusión de un informe sobre malnutrición infantil en Entre Ríos, la referente alertó sobre el incremento sostenido de la demanda de asistencia y las urgencias que viven cientos de familias.

En diálogo con APFDigital, Albornoz describió un panorama complejo donde confluyen el hambre, la falta de estímulo y el avance del narcotráfico sobre los sectores más vulnerables, impactando de manera directa en la “gurisada” entrerriana.

La responsable de la ONG remarcó que el escenario actual sobrepasó las capacidades de las redes de contención comunitaria. “La mayoría de las organizaciones estamos explotadas porque cada vez más gente se acerca en busca de un plato de comida”, advirtió Albornoz.

A través de las recorridas nocturnas y el despliegue territorial que realizan, los integrantes de la organización detectaron un incremento notable de menores de edad que asisten a los comedores. Actualmente, más de 300 chicos participan de los diferentes dispositivos sociales y comunitarios que coordina Suma de Voluntades.

Con respecto al informe difundido que vincula la malnutrición con altos índices de obesidad, Albornoz matizó esos datos basándose en el trabajo diario en los barrios: “Muchos niños llegan desesperados de hambre a nuestras actividades. Algunos tienen bajo peso y baja estatura para su edad”.

En sintonía con esto, planteó interrogantes sobre el origen de los relevamientos oficiales: “No sabemos en qué momento hubo operativos masivos para sacar esos números”, señaló, argumentando que otras organizaciones aliadas en la asistencia alimentaria tampoco fueron consultadas ni estaban al tanto de la metodología utilizada.

La falta de nutrientes esenciales y de un entorno con herramientas de contención adecuadas está mostrando secuelas en el crecimiento de los niños y adolescentes de la región. Albornoz vinculó de forma directa la vulnerabilidad social con las dificultades en el aprendizaje.

“Hay cierto retraso en lo cognitivo que también se da por la falta de estímulo y de alimentación”, remarcó con preocupación la referente, señalando que la problemática excede lo estrictamente nutricional para convertirse en un condicionante del futuro de los chicos.

El diagnóstico de la referente de Suma de Voluntades incluyó una profunda preocupación por la penetración de las redes delictivas en las barriadas y el crecimiento del consumo problemático desde edades tempranas.

“Nos preocupa mucho el avance de la droga en los barrios y cómo hoy están tomando a los gurises como mano de obra para hacer entregas”, afirmó Albornoz, exponiendo la desprotección a la que están expuestos los adolescentes del entorno periférico.

Ante esta situación, explicó que se encuentran articulando tareas junto a otras instituciones. Entre estas acciones, se destacan encuentros y actividades concretadas con la participación de sectores de la Justicia para debatir y buscar abordar el nexo entre el narcotráfico y las infancias.

Finalmente, la activista alertó sobre una realidad alarmante en el sistema de salud pública local: el aumento de nacimientos de niños con presencia de cocaína en sangre, una consecuencia directa del agravamiento del consumo en contextos de extrema vulnerabilidad social.

Fuente: APF Digital