La Administración de Parques Nacionales (APN) aprobó formalmente la zonificación del predio Campo Coronel Sarmiento (CCS), un espacio de 146 hectáreas incorporado en los últimos años a la jurisdicción del Parque Nacional Pre-Delta, ubicado en Entre Ríos. La medida, oficializada mediante la Resolución 179/2026 el pasado 5 de junio, establece un ordenamiento territorial para armonizar los objetivos de conservación ambiental con el uso público y administrativo del área.
Al momento de aprobarse el Plan de Gestión 2019-2029 del parque, el predio carecía de una delimitación definitiva debido a que no se habían determinado con precisión sus valores naturales ni sus potenciales usos. Sin embargo, tras los relevamientos de campo y discusiones técnicas coordinadas por el Programa de Áreas Protegidas del Centro Este (PAPCE) durante 2025, las autoridades lograron trazar el mapa final de zonificación.
Un refugio único para la biodiversidad del Espinal
La relevancia del Campo Coronel Sarmiento radica en que constituye el único sector del Parque Nacional Pre-Delta con ambientes pertenecientes a la ecorregión del Espinal, un paisaje terrestre libre de inundaciones que complementa el ecosistema isleño tradicional del área protegida. Sus montes representan una notable transición entre las Selvas Ribereñas Paranaenses y los Bosques de Ñandubay.A pesar de haber sufrido modificaciones históricas derivadas de actividades agrícolas, forrajeras y de explotación de áridos en el pasado, el predio conserva importantes componentes de flora y fauna nativa. Entre los árboles destacados se encuentran el guayabo, el canelón, el tembetarí, el laurel, el ñandubay y el algarrobo. En cuanto a la fauna, el sector alberga especies de alto valor de conservación como la Corzuela Parda, grandes felinos —entre ellos el Yaguarundí, el Gato Geoffroy y el Puma— y la única colonia registrada en el parque del Tuco Tuco (Ctenomys rionegrensis), una especie que habita de forma exclusiva en los arenales del predio.
Distribución y organización de las nuevas zonas de uso
Para garantizar una gestión sostenible, el territorio fue subdividido en cuatro categorías funcionales específicas:
• Zona Intangible (132 hectáreas): Abarca aproximadamente el 80% de la superficie total del predio. Comprende las áreas con menor grado de modificación antrópica y protege la mayor cantidad de recursos naturales, incluyendo pastizales, vertientes, bosques y el hábitat crítico de la fauna nativa.
• Zona de Uso Especial (11 hectáreas): Ubicada estratégicamente en el acceso noroeste, en sectores previamente degradados (como las antiguas tosqueras). Allí se concentran el centro operativo, un galpón y el vivero de plantas nativas, con espacio proyectado para viviendas de guardaparques e infraestructura regional.
• Zona de Uso Público Extensivo (2,4 hectáreas): Se restringe principalmente de forma lineal a los caminos internos del predio. Permitirá a los visitantes recorrer y valorar los ecosistemas mediante circuitos destinados a actividades de bajo impacto, tales como senderismo, cabalgatas y cicleteadas, manteniendo la restricción de permanencia fuera de las sendas.
• Zona de Uso Público Intensivo (1,8 hectáreas): Destinada al libre tránsito y recreación concentrada de los turistas. Incluye un sector del vivero, parte de los cimientos de un centro de investigación regional inconcluso y el tramo de 2.000 metros del Sendero del Espinal que conduce hasta el Mirador de la Barranca. Por su proximidad al área sensible de nidificación del Tuco Tuco, las autoridades advirtieron que el manejo de visitantes en el mirador deberá ser sumamente cuidadoso.
Por último, el nuevo esquema contempla la protección de vestigios materiales del patrimonio cultural documentados en cercanías del mirador y de las sendas turísticas. Estas zonas arqueológicas serán preservadas mediante planes específicos de monitoreo ejecutados por especialistas de la APN, asegurando que la afluencia de público no ponga en riesgo la integridad de los bienes históricos de la región entrerriana.
Fuente: El Entre Ríos