Caso Pastorizzo

Nahir Galarza y su colchón, instalados en una cárcel común

Este lunes a las 4 de la madrugada, Nahir Galarza fue trasladada en un móvil de la Policía de Entre Ríos luego de ocho meses de encierro en la Comisaría del Menor y la Familia de Gualeguaychú, con destino a la Unidad Penal N° 6 de Paraná, una cárcel de mujeres.

El traslado implicó un fuerte revés para Nahir, más allá del hecho de ir por primera vez a una cárcel común: la defensa de la joven apostaba a que fuese a la Unidad N° 9 de Gualeguaychú, una cárcel modelo con granja, 70 hectáreas de terreno y dormitorios en vez de pabellones, cerca de su familia como lo había estado en la comisaría de su ciudad.

Sin embargo, la Cámara de Casación local decidió que la joven sea finalmente reubicada en el penal, ya que la cárcel-granja no está preparada para recibir a una detenida que potencialmente pueda generar problemas con otros internos.

Instalada en Paraná
Las autoridades de la unidad dispusieron ubicar a Nahir en una celda con supervisión constante y cuatro detenidas de perfiles no violentos para evitar un eventual ataque, entre ellas una suboficial de Policía condenada por ser parte de una banda narco y otras dos detenidas parejas de policías de Basavilbaso y Concepción del Uruguay.

Por otra parte, hay un fantasma inquietante alrededor del nuevo encierro: la chance de que se cruce con la viuda de Claudio Cañete, un narcotraficante que fue asesinado por Marcelo Galarza, su padre policía, en 1996.

Con colchón incluido
Poco antes de partir a la capital provincial, el personal policial le hizo un último favor: cargaron su colchón en el móvil que la transportó a la nueva cárcel, envuelto en una bolsa de consorcio.