La directora de la Escuela N°190, de jornada completa, “Obispo J.M. Gelabert y Crespo” de Paraná, Graciela Ardinson, manifestó la preocupación ante los cambios que el gobierno provincial implementará para desayunos y meriendas de comedores escolares.
En declaraciones realizadas al móvil del programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Ardinson sostuvo que “uno quiere creer que cuando se toman decisiones, son decisiones pensadas en los niños y en esa dirección estaría totalmente de acuerdo. Lo que sí me hace mucho ruido y nos pone en jaque a los directivos porque llevamos adelante la tarjeta que es de insumos, que es para limpieza, y nos quedaría la otra tarjeta que sería para el almuerzo”.
“Deberíamos contar con esa tarjeta para poder comprar todo lo que es de limpieza, que el monto es mucho menor, y todo lo que tiene que ver con las cosas que se van dando en una cocina, sobre todo en esta escuela que están los alumnos siete horas y media, y nosotros no recibimos dos montos como las otras escuelas por dos turnos. Al ser solamente jornada completa, es un solo monto con el que tenemos que disponer para las siete horas y media de que permanecen los alumnos en la escuela. Y hay que tener en cuenta que nuestros alumnos son, en su mayoría, de la Villa 351, y carecen de todo, porque es un sector muy vulnerable de la sociedad”, mencionó.
Consultada por la transición para pasar al nuevo sistema, cuestionó que “tuvimos una capacitación virtual que llevaron adelante nutricionistas, en la cual estuvo solamente una coordinadora de la Departamental de Escuela, pero de Comedores Escolares y supervisores no había ningún personal, y las nutricionistas muchas respuestas no nos pudieron dar”.
Aclaró asimismo que “los directivos que manejamos los comedores escolares, nos manejamos con lo que ellos envían, es decir que determinan el menú, determinan qué se puede dar, qué no se puede dar, las cantidades, las proporciones, y ellos mismos habían enviado y habían estado controlando si se llevaban a la práctica los desayunos y las meriendas saludables, como fruta, queso, lácteos, huevo hervido. Eso es lo que se estaba desayunando y ahora es como que hacen una contradicción porque esto va a ser envasado, va a venir cada 30 días, es una sola rodaja de budín, 7 galletitas por cada niño, y en realidad cuando yo pienso en el alumnado que tengo, que viene de una zona muy vulnerable, me pregunto si se irá a llenar con una rodaja de budín”.
En tal sentido, planteó que “hacen esto para todos los contextos, de todas las instituciones, pero es muy difícil igualar a las escuelas en diferentes sectores, porque hay escuelas donde ni siquiera contamos con cooperadora y tenemos familias que vienen a pedirte frazadas y zapatillas porque no tienen frazadas ni zapatillas. Entonces, venir y darle una rodaja de budín o siete galletitas, y encima con todo guardado por 30 días, la verdad que nos hace mucho ruido a los directivos, sobre todo donde hay niños que vienen realmente con hambre”.
Especificó que la escuela cuenta con “los tres niveles de nivel inicial, sala de tres, sala de cuatro, sala de cinco, que no están incluidos en este programa denominado ‘Abanderados’; sí están incluidos los de primaria. Al estar siete horas y media en la escuela se le dan las tres comidas: el desayuno, el almuerzo y la merienda. Estamos hablando de 170 chicos aproximadamente”.
“Se llama Abanderados, según nos dijeron en la capacitación y nos mandaron fotos diciendo qué cosas traía, como arroz con leche, pero obviamente en producto seco; mate cocido, que hasta el momento a nosotros no nos permitían dar mate cocido y ahora sí; el budín que también nos hace mucho ruido porque hasta ahora el menú anterior decía que teníamos que hacerle bizcochuelos, pero con frutas y no podíamos dar nada de facturas. La fruta está descartada, lo ponen como un agregado el que quiera, pero obviamente a eso hay que comprarlo con la otra tarjeta. Es preocupante porque no sé si vamos a llegar con la cantidad que venga en las cajas, y hablaron de capacitar también a los cocineros con respecto a esto, así que estamos bastante inquietos”, comparó.
Asimismo, apuntó que “otra cosa que nos inquieta es que la tarjeta cerró el 20 y partir del 20 de julio el refuerzo alimentario ya no lo tenemos, y estas semanas que todavía no contamos con esas cajas, estamos garantizando el desayuno y el almuerzo, pero no sabemos con qué lo vamos a pagar. No está confirmada la fecha en que van a llegar las cajas, dijeron agosto, pero la tarjeta cerró el 20 de julio y desde ese día a hoy no tenemos fecha de cómo darles el desayuno ni la merienda a los chicos”.
Reiteró que “hay una contraposición en esto porque en cada escuela tenemos establecido el menú. Yo tuve una reunión en su momento con el director de Comedores Escolares, porque en su momento yo le planteaba de poder darle al chico en la semana, aunque sea, un pan con mermelada o un pan con dulce de leche, a lo cual él me hizo la comparación de que no es lo mismo porque si el chico tiene el dinero y va al kiosco, en vez de comprarse una manzana, se compra un alfajor. Entonces obviamente yo entendí que es verdad que el chico necesita la fruta, pero nosotros tenemos porque ellos nos mandan el menú de invierno, el menú de verano, mandan el lunes qué se come, el martes qué se come, el miércoles qué se come, y también mandan qué se da en el desayuno y qué se da en la merienda, con las proporciones. Nosotros estábamos dando fruta, queso cremoso, huevo duro, la rodaja de tomate, y estábamos recibiendo a las nutricionistas que venían y estaban viendo que se estaba dando eso, porque acá los cocineros llevan un cuaderno diario donde anotan cuántos kilos se usó para una comida, cuántos gramos se usó para la otra. Está todo sumamente registrado y se controla la comida, se controlan las boletas; nosotros los directivos no decidimos qué comer ni qué comprar porque está establecido por ellos. El desayuno y la merienda están establecidos por ellos y dispone claramente el tema de la fruta y de la verdura”.
En ese contexto, la directora cuestionó que “ahora qué hacemos si tengo a alguien con obesidad o alguien que es celíaco. Nos decían que hagamos los bizcochuelos caseros y se había sacado la gelatina y el flan, porque lo que debíamos entregar de luna a viernes es fruta. Y cualquiera que cocina en su casa sabe lo que sale la fruta y la verdura, y ahora con una sola tarjeta también tenemos que comprar lo que es la carne, porque está prohibida la carne picada. La verdad que es bastante engorroso el tema”.
En relación con los controles de gastos, afirmó que “no hemos tenido ningún problema, tenemos planillas y se puede ver en el teléfono lo que se pide cada día, porque antes de preparar un menú, todo se pide el día anterior, y se va verificando qué cosas uno ya cuenta y va encargando lo que está faltando. Es algo minucioso y que lo trabaja el directivo todos los días, nosotros ponemos el auto, ponemos nuestro tiempo y obviamente si la intención es pensar en los niños, también deberíamos haber pensado en los contextos, que no todos los niños son iguales, que no todos los niños comen lo mismo y que no todos los niños tienen la misma necesidad que otros niños”.
Finalmente, comentó que para realizar las compras “tenemos dos proveedores, que son negocios locales que, cuando yo fui el 20 obviamente manifestaron su preocupación y su malestar, porque muchos viven de eso y muchas veces nos hacían la gauchada de traernos las cosas, a veces fuera de tiempo porque a veces nos olvidamos de pedir algo y lo alcanzaban. Con esto también dejan a muchos entrerrianos que estaban trabajando en conjunto con cada uno de los directivos sin este otro presupuesto, porque la tarjeta de RAM es únicamente de Nación y era la tarjeta que más monto tenía para poder trabajar e ir complementando con las cosas que hacían falta para asegurarle a los chicos las tres comidas básicas”.
Fuente: Radio Plaza - Análisis