Delegación Uruguaya

Salto Grande recauda USD 1,5 millones anuales con el peaje. Cómo planean renovar “el corazón de la represa”

El presidente de la Delegación Uruguaya de CTM, Gonzalo Casaravilla, detalló el uso de los 744 millones de pesos uruguayos destinados a Salto Grande, destacó el plan de austeridad que redujo el personal y un 60% los viáticos de la delegación y explicó que los peajes financian, del otro lado del río Uruguay, la obra social. Anunció, además, la modernización de las turbinas.

Verdadero origen del presupuesto
La reciente resolución del Ministerio de Economía despertó un cruce de declaraciones políticas. Sin embargo, esta partida millonaria no representa ningún gasto extra ni un aumento presupuestal para el organismo binacional. Casaravilla explicó de forma muy sencilla que este monto exacto se mantiene sin cambios desde 2017.

El Poder Ejecutivo utiliza este mecanismo legal para asegurar el sostenimiento básico de la planta todos los años. El resto del dinero necesario para funcionar llega mensualmente a través de las transferencias comerciales que realiza UTE como partidas extrapresupuestales.

Sumando todos los aportes estatales, el funcionamiento completo de Salto Grande cuesta unos cuarenta millones de dólares anuales (U$S 40.000.000). Una parte de este presupuesto tan importante se destina al pago de los salarios de los funcionarios. El dinero restante se divide entre la compra de repuestos técnicos y el mantenimiento de las instalaciones.

El funcionario defendió con firmeza la transparencia de la gestión actual frente a las duras críticas de la oposición. “Los números nunca mienten, lo que mienten son las personas o su interpretación”, afirmó el ingeniero de forma categórica.
Austeridad
La actual delegación aplicó un freno severo al gasto para cuidar el dinero público, indicó el presidente. La plantilla de empleados de la delegación uruguaya sufrió una reducción real. La oficina de administración general pasó de registrar más de treinta funcionarios a trabajar con menos de veinte actualmente.

La dirección resolvió dejar por el camino varios contratos laborales que no eran necesarios para el trabajo técnico diario. Además, los nuevos ingresos de personal especializado se realizan exclusivamente mediante llamados y concursos públicos muy transparentes, declaró.

El estricto plan de ahorro económico también afectó directamente los gastos diarios. Los fondos utilizados para los viáticos de la delegación cayeron un sesenta por ciento (60%) en términos reales. Esta importante reducción se constató al comparar las cuentas de 2023 con el 2025. Este fuerte control responde a un pedido muy claro que realizó el Parlamento de la República en su momento, dijo Casaravilla.
La energía y valor comercial
Para entender la importancia de la represa, es necesario saber que Salto Grande no le vende energía a la gente. El complejo hidroeléctrico genera la electricidad y le entrega toda su producción directamente a la empresa estatal UTE. La compañía pública se encarga luego de transmitir, distribuir y cobrar el servicio en todo el país.

El valor comercial de toda la energía producida por la represa alcanzó los seiscientos millones de dólares (U$S 600.000.000) el año pasado. “Es por lejos el activo de energía renovable más grande e importante que tiene nuestro país hoy”, dijo Casaravilla.

Existe una gran diferencia entre el manejo financiero que tiene UTE y el que tiene Salto Grande. La represa no tiene una caja comercial propia y depende siempre de los giros que autoriza el gobierno. Esta condición especial genera a veces algunos momentos de estrés económico en la administración diaria de la planta.

“A pesar de esto, el trabajo conjunto con la República Argentina funciona muy bien y asegura una gran estabilidad. El sistema interconectado entre ambos países permite intercambiar energía de forma rápida ante cualquier emergencia”, dijo.
Renovación de la turbinas
Las máquinas de la central ya tienen muchos años de trabajo y necesitan una renovación total. Llegó el momento de cambiar los componentes internos más importantes para asegurar el futuro energético de la región. Casaravilla utilizó una comparación muy simple para explicar la magnitud de las obras civiles que se vienen próximamente.

Afirmó que es como cambiarle la correa de distribución a un auto que tiene muchos kilómetros de recorrido acumulados. No se trata de un simple arreglo estético, sino de poner a cero todo el corazón de la represa.

Este ambicioso plan maestro de ingeniería requerirá unos quince años de intensas inversiones económicas dentro del complejo. Por este motivo, el presupuesto anual de Salto Grande se duplicará durante los momentos más importantes de la obra.

Detalló que la inversión pasará de cuarenta a ochenta millones de dólares por año durante la etapa de mayor actividad técnica. A pesar de este aumento, la electricidad de la represa seguirá siendo la más barata del mercado. El costo de producción subirá levemente, pero mantendrá un precio excelente para el beneficio del país.
La recaudación del peaje para lo social
Muchos vecinos de la zona critican que la represa recortó su apoyo directo a las instituciones y clubes deportivos. Aclaró que los fondos de ayuda social en Uruguay provienen de lo que Salto Grande recauda en el peaje del puente internacional. Esta plata no sale de las partidas generales que envía el Ministerio de Economía desde la capital del país.

El cobro de peajes a los vehículos de carga deja una ganancia de un millón y medio de dólares al año. Ese dinero se divide en partes exactamente iguales entre las delegaciones de Uruguay y de Argentina.

Con estos recursos propios, la delegación uruguaya atiende las necesidades de cuatro departamentos vecinos del litoral norte. El cincuenta y cinco por ciento de todo ese presupuesto social se invierte directamente en Salto. Y un 15% para cada uno de los tres departamentos restantes: Artigas, Paysandú y Río Negro.
Obras en arroyo San Antonio
Consultado sobre cómo abordará la delegación el reclamo de asociaciones y ciudadanos respecto a la erosión de la costa del río Uruguay, el ingeniero dijo que las obras de contención en la desembocadura del arroyo San Antonio ya se encuentran en etapa de definición.

Los equipos técnicos trabajan en la redacción de los papeles necesarios para contratar formalmente la importante obra civil. Las autoridades buscan frenar la erosión costera que tanto preocupa y priorizaron esta zona, una de las que más rápido se erosiona.

Fuente: Rodrigo Tejeira para La Diaria.